Francisco se lanza contra el sistema económico global

El líder de la Iglesia católica fustiga en este documento el afán de lucro que destruye por igual al hombre y al planeta.
El pontífice argentino.
El pontífice argentino. (Claudio Peri/EFE)

Ciudad del Vaticano

Con su encíclica Laudato si (Alabado Sea), el papa Francisco llamó ayer a la responsabilidad en la defensa del medio ambiente con un texto muy comprometido que lanza duras críticas a la desidia del sistema político y financiero.

Antes de su publicación, el manifiesto ecologista del Papa ya había provocado las críticas de algunos sectores.

El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Jeb Bush, llegó a decir que el Papa no le iba dictar su política y que lo que tenía que hacer era dedicarse a hacer mejores a las personas y olvidarse de temas políticos.

Francisco no ha usado medias tintas, pese a que se sabía que la encíclica iba a levantar controversia, porque no solo está en juego la salvación del planeta sino infinitos intereses comerciales.

“Esta encíclica es única en la historia”, comentó también el teólogo brasileño, Leonardo Boff, quien adelantó que el papa Francisco le pidió que le enviara algunos de sus textos, sobre todo en los asuntos relacionados con la pobreza.

El documento de 191 páginas es un análisis de la situación actual del ambiente, una guía de recomendaciones y una crítica a la falta de voluntad del actual sistema económico y político.

“Mientras unos se desesperan solo por el rédito económico y otros se obsesionan solo por conservar o acrecentar el poder, lo que tenemos son guerras o acuerdos espurios donde lo que menos interesa a las dos partes es preservar el ambiente y cuidar a los más débiles”, denuncia en el texto.

Francisco siempre ha denunciado el sistema financiero, no es una novedad. “Esta economía mata”, ha dicho en repetidas ocasiones.

Leerlo en uno de los documentos más importantes de un pontificado, en un texto que como él mismo apunta no está solo dirigido a los católicos sino a todo el mundo, es una “decisión valiente”, dijo el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales.

El Papa hace un reconocimiento de un hecho científico, que muchos guiados por intereses aun no quieren reconocer, y es que “la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (...) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana.

“Esto se ve potenciado especialmente por el patrón de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles”, dijo, e invitó a cambiar el sistema y apostar por las energías renovables.

Claudio Descalzi, consejero delegado de ENI, uno de los mayores grupos de hidrocarburos, dio la razón al Papa en el L’Osservatore Romano y afirmó que si no se cambia la tendencia “los fenómenos del cambio climático se harán irreversibles”.

Francisco, que en muchos pasajes demuestra su conocimiento como perito químico que es, no tiene dudas de que “muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas”.