Francisco llega al encuentro de Asia en Corea del Sur

Casi al mismo tiempo que la presidenta surcoreana Park Geun-Hye daba la bienvenida al pontífice católico, Norcorea lanzaba al mar tres misiles de corto alcance.
El papa Francisco saluda a los surcoreanos desde su vehículo en una calle de Seúl
El papa Francisco saluda a los surcoreanos desde su vehículo en una calle de Seúl (AFP)

Seúl

El papa Francisco llegó este jueves a Seúl para la primera visita de un Sumo Pontífice a Asia desde hace quince años, con el objetivo de reforzar el desarrollo de la fe católica en el continente y abogar por la reconciliación de las dos Coreas. Tras haber sobrevolado China, el Airbus A330 "Michelangelo Buonarotti" de Alitalia atterrizó a las 10:15 hora local (01:15 hora GMT) en el aeropuerto de Incheon, donde le dio la bienvenida la presidenta surcoreana Park Geun-Hye.

Casi simultáneamente, Corea del Norte lanzó al mar tres misiles de corto alcance, un medio que utiliza regularmente el régimen de Pyongyang para demostrar su descontento y amenazar a Seúl y a sus aliados.

Jorge Bergoglio será durante cinco días huésped de este "tigre" asiático cuyo crecimiento es fulgurante, donde los cristianos, entre todas sus diferentes Iglesias, son más numerosos que los budistas. Los católicos (10.7% de la población) integran una Iglesia dinámica, influyente, pero amenazada por cierto "aburguesamiento" que el papa tendrá que intentar ayudar a disipar.

La última visita de un papa a Asia se remonta a 1999, cuando Juan Pablo II estuvo en India (en 1984 y 1989 lo hizo en Corea del Sur). Tuvieron que pasar quince años para que otro visitara este continente en el que la Iglesia prospera pero que cuenta apenas con el 3.2% de católicos.

"El viaje de un papa es un símbolo poderoso del reconocimiento al Vaticano, puesto que en Asia y el África subsahariana es donde la Iglesia crece con mayor rapidez", considera Lionel Jensen de la universidad estadunidense de Notre Dame. A causa del desfase horario, el programa de este primer día no estará cargado para el pontífice de 77 años de edad: ceremonia en la "Casa Azul (presidencia)" con la presencia de 800 personalidades del país, y después un encuentro con 35 obispos.

Los tres objetivos de su visita a Corea del Sur fueron anunciados por la Santa Sede: el primero es un mensaje para la evangelización de Asia dirigido a jóvenes de 23 países, para una mini-JMJ (Jornada de la Juventud Mundial católica) del continente. No cabe la menor duda en cuanto a que los católicos chinos estarán en su mente.

El papa Francisco llega para "dirigirse a todos los países del continente", aportando un mensaje para "el futuro de Asia", declaró el número dos del Vaticano, el secretario de Estado Pietro Parolin, en una entrevista a la televisión. El papa, quien envía sistemáticamente un mensaje a los países que sobrevuela en sus viajes, transmitió sus "mejores deseos" al presidente chino Xi Jinping y a sus "conciudadanos". También imploró por "la bendición divina de paz y bienestar" para China.

Durante la visita de Juan Pablo II a Corea del Sur hace 25 años, Pekín rechazó que el avión que lo transportaba ingresara a su espacio éreo. El Vaticano y China, que cuenta con varios millones de católicos, no mantienen relaciones diplomáticas desde 1951.

La beatificación en la Puerta de Gwanghwamun en Seúl de Paul Yun Ji-chung y otros 123 mártires de comienzos del cristianismo en Corea es el segundo objetivo: una manera de honrar la resistencia de los cristianos asiáticos ante las numerosas persecuciones del pasado, y de subrayar el papel de los laicos en la Iglesia, puesto que la fe cristiana se propagó a través de laicos letrados.

En este trabajo de memoria, saludará a varias "confort women" (mujeres de confort), el eufemismo que se utilizaba para designar a las esclavas sexuales durante la ocupación japonesa de la península.

No lejos del paralelo 38º, que marca la frontera entre ambas Coreas, el papa Francisco lanzará un mensaje a la reconciliación entre el norte comunista y el sur capitalista. Una "misa por la paz y la reconciliación" en la península coreana está prevista en la catedral de Myeong-dong en Seúl, el 18 de agosto, quinto y último día de su visita. Las autoridades de Pyongyang rechazaron la posibilidad de que los católicos norcoreanos viajaran para encontrarse con el papa.

El papa argentino pronunciará once discursos, en italiano y en inglés. Las grandes etapas de la visita serán el viernes, día de la Asunción y de la fiesta nacional, celebrados con una misa en el World Cup Stadium de Daejeon, en presencia en particular de sobrevivientes y parientes de las víctimas de la catástrofe del ferry Sewol (293 muertos en abril pasado), seguida de un encuentro con los jóvenes asiáticos en el santuario de Solmoe, sitio del martirio del primer sacerdote coreano, San Andrés Kim Daejeon.

El sábado, centenares de miles de fieles son esperados para la beatificación de los 124 mártires en Seúl. Después, Francisco, muy popular en Corea, se dirigirá a la "colina de las flores" en Kkottongnae para visitar un complejo caritativo, y hará una parada en el "Jardín de los niños abortados".

El domingo se encontrará en el "santuario del mártir desconocido" de Haemi con los obispos de toda Asia, donde lanzará un mensaje a todo el continente. Finalmente, tendrá lugar en la catedral de Seúl la misa solemne para la reconciliación entre el norte y el sur, separados desde 1953. La Iglesia surcoreana, que regularmente duplica sus fieles cada una década, juega un importante rol social.

En un mensaje en video, la misma estima que los jóvenes católicos coreanos deben mantener contacto con los viejos, "guardianes de la identidad" cristiana, y ser "portadores de esperanza", pero también resistir ante "la crisis moral y espiritual" en una sociedad particularmente marcada por el consumismo, la hipermediatización, donde proliferan sectas y otros movimientos religiosos.