La Francia “socialista”, tan xenófoba como siempre

La captura y expulsión del país de una niña gitana en un paseo escolar reabrió las críticas a la política de inmigración.
Manuel Valls dio la orden para expulsar a 18 mil 126 gitanos en los ocho primeros meses del año.
Manuel Valls dio la orden para expulsar a 18 mil 126 gitanos en los ocho primeros meses del año. (Gonzalo Fuentes/Reuters)

Francia

La detención y expulsión de Francia a Kosovo de una niña gitana de 15 años durante una excursión escolar desató ayer una intensa polémica en Francia y volvió a colocar en el centro de las críticas la política de inmigración del ministro del Interior, el socialista Manuel Valls.

El martes trascendió el arresto el pasado 9 de octubre y la posterior deportación de Leonarda Dibrani, una niña que residía en Levier, en el este de Francia, donde la menor vivía desde hacía casi cinco años.

Según los docentes de su colegio, fue el alcalde de ese pueblo de menos de dos mil habitantes, Albert Jeannin, quien dio la orden al autobús de detenerse en un aparcamiento, donde agentes de policía detuvieron a la menor.

Leonarda, que cursaba tercero en el colegio André Malraux de Pontarlier, se dirigía con sus compañeros de clase y sus profesores a visitar la ciudad de Sochaux, cerca de la frontera suiza.

Según el blog Red de Educación sin Fronteras, que sacó a la luz la noticia, un profesor le pidió a los agentes que esperasen a que se alejara el autobús, para que el resto de niños no viera a Leonarda entrar llorando en el coche de policía.

La niña fue expulsada al día siguiente con su madre y sus cinco hermanos. Su padre fue deportado a Kosovo un día antes

El titular de Interior, criticado por su “firmeza” a la hora de ordenar expulsiones entre los cerca de 20 mil gitanos del este de Europa que viven en Francia, defendió el trabajo de las fuerzas del orden, que actuaron “respetando los derechos de los extranjeros que tienen una orden de abandono”.

Sin embargo, el asunto le generó tantas críticas, incluso dentro del Gobierno y de su partido. Valls se vió obligado a abrir una investigación administrativa sobre la detención, a petición del primer ministro, Jean-Marc Ayrault.

El más rotundo en su oposición a la detención y expulsión de la menor fue el ministro de Educación, Vincent Peillon, que pidió que se conviertan los colegios en una especie de “santuarios” y que en el futuro se mantengan “los principios de los derechos y los principios de la humanidad” para que no se repitan este tipo de hechos.

El presidente de la Asamblea Nacional, Claude Bartolone, utilizó las redes sociales para pedir que se respeten “valores con los que la izquierda no sabría transigir sin perder su alma”.

El jefe del grupo socialista en esa cámara también se pronunció en contra del ministro del Interior al declarar que no hace falta “ir a buscar a los niños al colegio” y comentar que “esa familia parecía estar en vías de integración”.

El más crítico fue el líder del Frente de Izquierdas, Jean-Luc Mélenchon, quien calificó de “inhumana” la política de Valls, el ministro mejor valorado del gobierno por lo opinión pública y a quien acusó con anterioridad de “cazar en terrenos de la extrema derecha”.

Mélenchon subrayó en un comunicado la aparente contradicción en la argumentación de Valls, quien señaló recientemente que los gitanos del este de Europa no tienen vocación de integrarse en la sociedad francesa y al mismo tiempo ordena a la policía que vaya a “perseguirles hasta las escuelas”.

El ministro del Interior aseguró ayer que comprende “todas las emociones” e insistió en que “la reconducción a la frontera se desarrolló desde el respeto al derecho y a las personas”.

“Que cada uno mantenga la sangre fría”, agregó Valls, que el mismo día de la detención hizo público que el Gobierno expulsó en los ocho primeros meses del año a 18 mil 126 gitanos del este de Europa, esencialmente de Rumania y Bulgaria.

Poco después, ante la Asamblea Nacional, el primer ministro aseguró que si la investigación administrativa demuestra que no se respetaron los procedimientos en la detención, la menor regresará a Francia.

Las autoridades kosovares instalaron a la familia de Leonarda en el primer piso de una casa, en el barrio de Ilirida, en Mitrovica.

Se les otorgó una prestación social, no pagan alquiler y se les dio leña para pasar el invierno. No obstante, los Dibrani están preocupados, pues la ley vigente prevé que esta ayuda dure como máximo un año.