Francia, semiparalizada por las huelgas contra la reforma laboral

Las protestas se extendieron hoy a las centrales nucleares y afectando al aprovisionamiento de gasolina, registrándose duros enfrentamientos entre policías y manifestantes en París.
La policía antidisturbios lanza botes de gas lacrimógeno contra los manifestantes durante una protesta, hoy en la plaza de la Nación de París
La policía antidisturbios lanza botes de gas lacrimógeno contra los manifestantes durante una protesta, hoy en la plaza de la Nación de París (EFE)

París

Las huelgas en Francia contra un proyecto de reforma laboral del gobierno socialista se extendieron hoy a las centrales nucleares, provocando perturbaciones en el aprovisionamiento de gasolina, y enfrentamientos de jóvenes con la policía.

La escasez amenaza a las gasolineras, de las cuales entre un 20 y un 30 % han agotado sus reservas, como consecuencia de que seis de las ocho refinerías del país se hallen total o parcialmente paradas, según la Unión Francesa de Industrias Petroleras (UFIP).

Tampoco se libran desde anoche las 19 centrales nucleares del país (que generan más del 75 % de la electricidad), cuyos 58 reactores no han sido apagados, pero sí han experimentado una baja de carga, que esta mañana era de cinco mil megavatios. Mientras, la huelga de controladores aéreos organizada en el marco de las protestas acarreó esta jornada la cancelación de 105 vuelos en el aeropuerto parisino de Orly.

Un portavoz de la Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) subrayó a Efe que las cancelaciones fueron conformes a las indicaciones que se habían dado a las compañías aéreas para que redujeran en un 15 % su programa en Orly.

Gran manifestación en París

En la octava jornada de movilizaciones, la policía francesa se enfrentó a encapuchados durante una gran manifestación de protesta contra la reforma laboral en París, después de que algunos asistentes empezaran a romper vitrinas y dañaran vehículos a su paso.

Activistas sindicales bloquearon varios puentes mientras que conductores de trenes y controladores aéreos cesaron en gran parte su actividad. Según las autoridades, la movilización llevó a las calles a 153 mil personas en todo el país, mientras que los sindicatos aseguraron que habían contado hasta 300 mil personas.

La parálisis creciente del país se produce a dos semanas de la inauguración de la Eurocopa de Fútbol, el 10 de junio, día en que los sindicatos han llamado a la huelga a los empleados del metro. Aunque algunos bloqueos en depósitos de combustible y refinerías en el norte del país fueron anulados, muchos motoristas seguían atascados en largas filas en las gasolineras.

Un hombre que participaba en uno de los bloqueos tuvo que ser hospitalizado después de que embistiera una barrera creada por activistas en el exterior de la refinería de Fos-sur-Mer (sur). La novena jornada de movilización general, una concentración única en París, se llevará a cabo el 14 de junio, cuatro días después del inicio del torneo.

El primer ministro, Manuel Valls, admitió hoy la posibilidad de "cambios" o "mejoras" en el proyecto de ley y anunció que recibiría el sábado a representantes "del sector petrolero", aunque volvió a descartar sin embargo el retiro del polémico texto.

Según el gobierno, la ley dará mayor flexibilidad a las empresas para luchar contra el desempleo mientras que sus detractores consideran que aumentará la precariedad laboral y critican en particular su artículo 2, que da primacía a los acuerdos de empresa sobre las negociaciones por ramas profesionales.

Valls afirmó que ese artículo "no se modificará" y el presidente François Hollande respaldó su determinación en declaraciones desde Japón, donde participa en la cumbre del G7.

El primer ministro cargó contra la "irresponsabilidad" de la central sindical CGT, principal instigadora de las protestas: "No se puede bloquear un país, no se puede atacar los intereses económicos de Francia de esa forma", afirmó ante el parlamento. Según el ministerio de Interior, 77 personas fueron detenidas durante las protestas, y 15 agentes antidisturbios resultaron heridos.

Valls defender que "no se modificará la filosofía general del texto", y en especial su artículo 2, que establece la primacía de la negociación dentro de la empresa en detrimento de los convenios colectivos.

El ministro de Finanzas, Michel Sapin, había abierto la puerta previamente a un replanteamiento del polémico artículo, en una apreciable grieta dentro del Ejecutivo, pero Valls se apresuró a cerrar esa posibilidad de forma tajante.

Además, el primer ministro se mostró muy crítico hacia la movilización emprendida por la CGT, que catalogó de "irresponsable", y advirtió de que se van a "seguir desbloqueando" las instalaciones petroleras e industriales cuyos accesos han cerrado los piquetes de huelguistas.

"Todas las posibilidades están sobre la mesa", alegó Valls en una entrevista con el canal "BFM TV" cuando se le preguntó si podría recurrir a las disposiciones que permiten obligar a volver al trabajo a los huelguistas en caso de fuerza mayor.

El jefe del Gobierno reiteró que el proyecto de ley para la reforma laboral se acabará aprobando este verano y no descartó volver a utilizar el mecanismo constitucional al que ya recurrió para evitar el voto en la Asamblea Nacional, donde no tenía mayoría por la fractura en su propia formación socialista.

Refinerías y centrales nucleares en huelga

El bloqueo de refinerías y depósitos de petróleo obligó al gobierno a echar mano de sus reservas estratégicas de carburante. El Estado ya había utilizado el miércoles tres de los 115 días de reservas disponibles. "Haremos todo lo necesario para garantizar el aprovisionamiento de los franceses y de la economía", declaró el presidente Hollande.

Cinco de las ocho refinerías de petróleo permanecían bloqueadas, o funcionaban muy por debajo de su capacidad de entrega debido a huelgas, después de que las fuerzas de seguridad dispersaran por la mañana a los activistas que bloqueaban uno de ellos.

Largas colas se forman desde hace días frente a las gasolineras, que en muchos casos racionan la distribución. Los depósitos de casi un quinto de las estaciones de servicio están secos o casi vacíos y una popular aplicación para teléfonos celulares indica dónde queda algún grifo disponible. La contestación escaló hoy un nuevo peldaño, con el voto favorable a la huelga en las 19 centrales nucleares, que aseguran el 75% del aprovisionamiento eléctrico del país.

El movimiento de protesta provoca asimismo perturbaciones en los transportes públicos. Las aerolíneas tuvieron que dejar en tierra un 15% de sus vuelos, y una quinta parte de los trenes de alta velocidad fueron cancelados.

Reminiscencias de Mayo del 68

Viviane, una jubilada de 66 años que esperaba llenar el tanque en Allier (centro), comparó la agitación actual con las dos semanas de huelgas y manifestaciones masivas que en 1968 tuvieron en vilo a la Francia de Charles de Gaulle.

"Me acuerdo de Mayo del 68 y puedo decirle que la escasez no es ninguna broma y que estoy tomando precauciones", afirmó la automovilista. Pierre Jara, un técnico de televisión por cable, de 40 años, aguardaba su turno en una gasolinera cerca de la capital. "Estoy con los sindicatos, pero aun así esto me fastidia", dijo a la AFP.

Pero el día era hoy de los manifestantes, que salieron en buen número (aunque sin llegar nunca a ser manifestaciones masivas) para hacer oír su voz frente a lo que consideran una rendición del Gobierno socialista ante las políticas neoliberales. Unas 153 mil participaron en todo el país en las marchas, según las autoridades, unas cifras que los sindicatos elevaron hasta los 300 mil.

Según el ministerio francés del Interior, 77 personas fueron detenidas en todo el país, de ellas 36 en la capital, y quince agentes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos en los enfrentamientos. Unas 20 mil personas según la Policía participaron en la marcha de París, entre las céntricas plazas de la Bastilla y Nación.

En este último lugar, como pudo constatar Efe, la tensión era absoluta, con cientos de agentes antidisturbios bloqueando el acceso a la plaza después de que decenas de encapuchados quemaran contenedores y arrojaran proyectiles a la policía, que respondió con el lanzamiento de gases lacrimógenos.

La policía controlaba los bolsos de todo aquel que se aproximaba a la manifestación y les advertía de que era mejor no acceder al lugar debido al riesgo de nuevos choques, mientras un grupo de manifestantes pertrechados con cascos y pañuelos se mezclaba con el resto de participantes en la marcha.

Entre el humo dejado por los gases lacrimógenos y por pequeños incendios, pancartas con lemas como "Exigimos la democracia" eran enarboladas por algunos de los sindicalistas presentes como Jean Kister, de la Confederación General del Trabajo (CGT).

"Estamos dispuestos a llegar hasta el final. El objetivo de las manifestaciones y las huelgas es la retirada completa del texto, porque es una vuelta al siglo XIX", señaló a Efe este sindicalista de la división de Investigación de la CGT.