Firmada: ¿Debate electoral a cuatro? Los líderes emergentes presionan a Rajoy

Pablo Iglesias, líder de Podemos, y Albert Rivera, de Ciudadanos, presionan para que los debates televisados sean "a cuatro" y no simplemente entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.
Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, prefiere tener que debatir a dos, con el líder socialista Pedro Sánchez, fortaleciendo el bipartidismo
Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, prefiere tener que debatir a dos, con el líder socialista Pedro Sánchez, fortaleciendo el bipartidismo (EFE)

Madrid

A poco más de dos meses de los comicios generales que ratificarán la muerte del bipartidismo en España, la idea de un debate electoral televisado en el que Mariano Rajoy y el socialista Pedro Sánchez se enfrenten a los líderes de los dos partidos emergentes se sitúa en el centro de la precampaña.

Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, y Pablo Iglesias, el de Podemos, presionan para que se celebre ese cara a cara a cuatro frente a las reticencias del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista (PSOE), que se han alternado en el poder 35 años.

"Me dirijo a vosotros para pediros, sencillamente, que debatamos", escribió Iglesias en una carta enviada hoy al jefe del gobierno, al líder del PSOE y a Rivera. Poco antes, este último ya había lanzado el guante de un debate a cuatro en una entrevista radiofónica.

Podemos y Ciudadanos protagonizan un fenómeno sin precedentes. De la nada prácticamente, se han colocado en un año en posiciones amenazantes para el PP y el PSOE. La tarta electoral se reparte desde hace meses a cuatro en las encuestas. Imposibles ya las mayorías absolutas, pueden llegar a tener en su mano la llave de la gobernabilidad tras las elecciones del 20 de diciembre.

Los debates electorales televisados forman parte de la cultura política de muchos países, pero tienen en España poca trayectoria. En 1993 y ante unos diez millones de espectadores se enfrentaron el jefe del Ejecutivo, Felipe González, y José María Aznar, aspirante conservador a serlo.

Tuvieron que pasar 15 años para que hubiera un nuevo duelo de ese tipo, protagonizado en dos vueltas por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente del gobierno, y el aspirante Mariano Rajoy ante las generales de 2008. En 2011, el candidato socialista, el ex ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, se enfrentó a Rajoy en el duelo previo a los comicios que ganó el conservador.

En todos los casos quedaron fuera los líderes de los demás partidos y el formato fue siempre rígido y encorsetado. Los equipos de los dos candidatos lo pactaron todo: el moderador, el plató, la altura de las sillas, el tiempo del que disponía cada uno para intervenir y hasta la prohibición de que los candidatos se interrumpieran, una paradoja que limitó el debate a la mínima expresión.

Curtidos en televisión, jóvenes y adalides de una nueva política que ha sacado a sus protagonistas del Parlamento para llevarlos a un plató, Pablo Iglesias y Albert Rivera saben que tienen mucho a favor para anotar puntos en un enfrentamiento a cuatro.

"Es fundamental que estos debates no se negocien en pactos previos entre los equipos de los candidatos, sino que en ellos se puedan plantear todas las cuestiones", defendía hoy Iglesias en su carta.

El líder de Podemos se maneja como pez en el agua en un plató. Habitual durante mucho tiempo en una encarnizada tertulia política de LaSexta, presenta además un programa emitido por Internet.

Él y Rivera, el político de moda desde el impresionante ascenso de Ciudadanos en las elecciones del 27 de septiembre en Cataluña, han grabado un cara a cara que emitirá esa cadena privada el domingo.

Según publicó el diario El Mundo, los equipos de campaña del PP y del PSOE quieren un debate solo a dos para blindar al bipartidismo. Hay cuatro formaciones, pero solo dos posibles presidentes, consideran. Rajoy corre peligro con Rivera y Sánchez con Iglesias.

El líder socialista, no obstante, se muestra dispuesto al cara a cara a cuatro. "Quiero debatir con todos, sobre todo y sin cortapisas", dijo hoy. Sin llegar al manejo televisivo del líder de Podemos, él también ha sido pionero.

El año pasado entró en directo por teléfono en un conocido programa del corazón y abrió camino en un espacio de variedades en prime time en el que la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, bailó la semana pasada en un intento de emular una fórmula que les funciona a los políticos estadunidenses.

El gran opositor a un debate a cuatro es en realidad Rajoy, con menos soltura en el medio. "¿Por qué cuatro?", preguntó hoy el portavoz parlamentario de su partido, Rafael Hernando. En los debates, sostienen los expertos, no se ganan elecciones pero sí se pueden perder. Y en ello parece pensar el equipo de campaña del PP.

"Nadie se imagina a un presidente del gobierno del siglo XXI escondiéndose de un debate", manifestó hoy Albert Rivera. "La tentación de impedir estos debates o limitarlos supone no solo un desprecio del pluralismo político, sino que revela un temor y nerviosismo inaceptables frente a la sociedad española", secundó Pablo Iglesias.