Fidel cumplirá 89 años con la bandera estadunidense de regreso

Mañana el líder revolucionario festejará su nacimiento, al mismo tiempo que John Kerry reabra la embajada de EU en La Habana en una nueva era entre ambos países.
Exhalando el humo de su puro, en una fotografía tomada en La Habana en 1958.
Fidel Castro seguirá la ceremonia del secretario de Estado norteamericano a través de la televisión. (AP/Charles Tasnadi)

La Habana

El ex presidente cubano Fidel Castro cumplirá mañana 89 años, disfrutando quizás del mayor éxito del enfrentamiento que encabezó en Cuba a diez administraciones consecutivas en Washington, aunque el protagonismo del deshielo en curso entre los dos gobiernos recaiga en su hermano y actual mandatario Raúl Castro y en el Ejecutivo estadunidense Barack Obama.

Rodeado de amigos en su residencia de La Habana, según trascendidos, Castro seguirá por televisión el acto de reapertura el viernes de la embajada de Estados Unidos, que hace 54 años Washington cerró a la espera de una victoria de la invasión anticastrista que tres meses después lanzó la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por Bahía de Cochinos.

John Kerry se convertirá entonces en el primer Secretario de Estado de EU en viajar a La Habana desde 1945 e izará la bandera norteamericana en una ceremonia formal que dará continuidad a la realizada por los cubanos en su embajada en Washington el 20 de julio pasado, cuando los dos gobiernos normalizaron relaciones diplomáticas.

La política seguida hasta ahora "no ha dado resultado, ha llegado el tiempo de cambiar", reconoció Obama, el 17 de diciembre, al iniciar esta nueva era con Cuba, país considerado enemigo desde que en medio de la Guerra Fría La Habana optó por Moscú.

Algunos historiadores dicen que ello fue "en respuesta a la negativa estadunidense de admitir en su principal zona de influencia un gobierno de izquierda de orientación marxista". Otros consideran que "el viraje hacia Moscú era congruente con el peso que alcanzaron los comunistas cubanos en la dirección de la revolución tras el triunfo de 1959".

Desde entonces, Castro ha sido el estadista "más vigilado del mundo", de acuerdo con un documental consagrado al tema que transmitirá Discovery Channel a finales del presente año con testimonios de espías estadunidenses y de la ex Unión Soviética.

De ahí que en tales condiciones de agresividad, ser testigos de esta aproximación era inimaginable para tres generaciones de cubanos que vieron envueltas sus vidas en el llamado de Fidel a "resistir y vencer al imperio", como ha proclamado la propaganda oficial hasta este momento, cuando nadie en el país ve con claridad hacia dónde puede conducir la nueva etapa.

Retirado del poder por razones de salud desde 2006, Fidel sin embargo ha optado por guardar un relativo silencio en torno al deshielo. "No confío en la política de EU sin que esto signifique ni mucho menos un rechazo a una solución pacífica de los conflictos", comentó en enero pasado, en su única referencia al tema.

Y es que, desde la ingenuidad hasta la madurez, la vida de Fidel se ha cruzado demasiadas veces con EU. A los 14 años escribió al presidente Franklin Delano Roosevelt (1933-1945) para elogiar su política de "buen vecino", pedirle un billete de 10 dólares —"porque nunca vi un billete verde"— y proponerle una mina de hierro cercana a su casa —"la más grande de la tierra"— a fin de ayudarlo a construir barcos.

Dieciocho años después, enfurecido por el apoyo estadunidense a los bombardeos del dictador Fulgencio Batista (1952-1959) contra caseríos de la Sierra Maestra, cuando él comandaba su "Ejército Rebelde", escribió a una colaboradora: "Celia (Sánchez): al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario (Sariol), me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que este va a ser mi destino verdadero".