FMI no participará en plan de ayuda hasta que Europa y Grecia pacten

El Fondo Monetario Internacional dejó hoy en suspenso su participación en el tercer plan de ayuda a Atenas desde 2010 hasta que haya un compromiso "concreto" europeo para aliviar la deuda griega.
Christine Lagarde, directora general del Fondo Monetario Internacional, estima "inevitable" la reestructuración de la deuda griega
Christine Lagarde, directora general del Fondo Monetario Internacional, estima "inevitable" la reestructuración de la deuda griega (AFP)

Washington

El FMI dijo hoy que su participación en el plan de ayuda a Grecia está en suspenso y seguirá estándolo si no hay un compromiso "concreto" de parte de los europeos para aliviar la deuda de Atenas.

Esa no es la única condición planteada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para participar del tercer plan de ayuda a Grecia desde 2010: Atenas también tendrá que adoptar un paquete "completo" de reformas, declaró hoy un alto responsable de la institución, que pidió mantener el anonimato.

"Para asegurar una sostenibilidad a mediano plazo son necesarias decisiones difíciles de los dos lados (...), decisiones difíciles en Grecia sobre reformas y decisiones difíciles por parte de los socios europeos de Grecia sobre un alivio de la deuda", indicó el alto funcionario.

"El FMI solo participará una vez que se den estas dos condiciones", añadió, asegurando que esto no ocurrirá antes de varios meses. "Nadie puede hacerse la ilusión de que una sola parte puede solucionar el problema", declaró el responsable del FMI.

Esta reserva por parte del organismo puede plantear un problema importante a algunos países europeos, con Alemania a la cabeza, que han hecho de la presencia del Fondo una de las condiciones para un plan de ayuda de unos 86 mil millones de euros a Atenas.

Exigencias sobre la deuda

En el marco del acuerdo del 13 de julio, esta semana comenzaron en Atenas discusiones entre el país y sus acreedores, en un clima de incertidumbre política en Grecia, y deben completarse antes de la fecha límite del 20 de agosto.

Pero según el FMI estas negociaciones, que deben sumar por primera vez el viernes a los ministros de Finanzas y de Economía griegos, no abordarán las cuestiones "cruciales" que condicionan su participación en el plan de ayuda.

"Está claro que estas discusiones no tocarán por ahora una cierta cantidad de temas cruciales para un programa de mediano plazo", declaró el responsable de la institución. La cuestión de la deuda se mantendrá así fuera de la mesa de discusiones, cuando es central para el FMI, que solo puede otorgar préstamos a un país si su deuda es considerada "sostenible".

La deuda griega, que ronda el 170% de su Producto Interior Bruto, solo podría cumplir con los criterios del FMI si los europeos aceptan un alivio "importante" de la deuda, dijo el miércoles la directora gerente de la institución, Christine Lagarde, estimando que una reestructuración es "inevitable". Aunque al principio muy reticentes, los europeos se van acercando a la idea de una reducción de la deuda griega, aunque su modalidad y amplitud aún es incierta.

Según este alto responsable, a largo plazo el FMI necesitará una mayor claridad y exigirá un compromiso "concreto y explícito" de parte de los europeos en ese terreno. Reconoció de todas formas que los dirigentes de la zona euro no estaban listos para abordar esta cuestión antes del otoño boreal.

Incertidumbre política

Pese a estas afirmaciones, el FMI asegura que no participará como "simple espectador" de las discusiones en Atenas, donde podrían ser convocadas elecciones generales anticipadas.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, propuso el jueves a los miembros de su partido de izquierda radical Siriza celebrar un congreso extraordinario en septiembre para definir una posición común sobre el acuerdo con los acreedores de Grecia a cambio de un nuevo rescate, cuestionado por una minoría interna.

Si consigue ese apoyo, Tsipras podría organizar elecciones legislativas anticipadas para marginar a los disidentes de su propio partido y consolidar una mayoría en el parlamento que apoye el acuerdo. "Si algunos creen que otro primer ministro u otro gobierno pueden hacerlo mejor que lo digan abiertamente", lanzó a sus opositores.

En dos votaciones en el parlamento el 15 y el 22 de julio, más de 30 de los 149 diputados de Syriza se opusieron a las reformas que pedían los acreedores, que fueron sin embargo aprobadas por el apoyo de tres partidos de la oposición.