FARC mantienen apuesta por fin sin violencia del conflicto y tregua bilateral

La guerrilla reafirma en Cuba la necesidad de un cese el fuego que incluya al gobierno del presidente Santos.
Jorge Torres ayer en La Habana.
Jorge Torres ayer en La Habana. (Ernesto Mastrascusa/EFE)

La Habana

Las FARC reafirmaron en La Habana su apuesta por el diálogo de paz colombiano a pesar del retroceso que, a su juicio, representan los últimos golpes militares contra la guerrilla, y reclamaron un alto el fuego bilateral como la única vía para impulsar el proceso de negociación.

"Los diálogos de paz necesitan un fuerte impulso, y este solo podrá venir de una tregua bilateral", manifestaron los delegados insurgentes, tras lamentar que la "arremetida" contra las FARC y las "masacres" de guerrilleros de los últimos días "son un paso atrás en lo avanzado hasta ahora en la Mesa de La Habana".

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) retomaron ayer sus conversaciones conjuntas con el gobierno, tras anunciar el viernes la suspensión de la tregua declarada en diciembre, tras la muerte de 37 guerrilleros en dos operativos militares en las regiones de Cauca y Antioquía.

En una declaración ante la prensa leída por Pablo Catatumbo (alias de Jorge Torres Victoria), las FARC advirtieron que intensificar la guerra "no es el camino" para lograr la paz, al tiempo que criticaron la actitud del presidente, Juan Manuel Santos.

"El presidente Santos ha actuado (...) con total ausencia de buen juicio y con un discurso contrario al propósito de reconciliación, de diálogo y de paz concertada que él pregona, propalando un mensaje que solo puede favorecer a quienes ansían la perpetuación de la guerra en Colombia", dijo Catatumbo.

Según la guerrilla, "un jefe de Estado no puede regocijarse con la muerte de compatriotas, menos cuando estas representan golpes directos contra su principal bandera de gobierno: el fin del conflicto".

Al respecto, el arzobispo de Bogotá, cardenal Rubén Salazar, pidió al gobierno y a las FARC que "no haya ni un muerto más", y animó a las partes a no levantarse de la mesa de diálogo en La Habana con la que buscan terminar más de 50 años de conflicto armado en Colombia.

El prelado agregó que Colombia entera clama por que gobierno y guerrilla sean capaces de llegar pronto al fin del conflicto armado porque "no tiene sentido un cese temporal de actividades bélicas".

La guerrilla volvió a justificar ayer la decisión de suspender su tregua unilateral desde diciembre, la cual "se hacía insostenible por la incoherencia del gobierno", dijo, pero garantizó su voluntad de seguir dialogando en la mesa de La Habana, ya que "no podemos echar por la borda los esfuerzos empeñados en ya casi tres años de conversaciones".

Por eso, instaron al gobierno de Santos a no actuar "al vaivén de intereses ultraderechistas, nacionales y extranjeros, presiones militaristas o cálculos electoreros oportunistas para subir en las encuestas".

También dijeron que las FARC no se alegran "por la muerte de ningún compatriota (...) Nos duelen los 11 soldados de Buenos Aires (muertos en un ataque de la guerrilla en abril) y nos duele la muerte de todos nuestros camaradas", a la vez que pidieron una veeduría de organismos nacionales e internacionales sobre los últimos ataques y que los cuerpos de los guerrilleros asesinados en los ataques la pasada semana "sean entregados a sus familiares y que reciban un entierro digno".

Las conversaciones entraron en su ciclo 37, centradas en el debate de las víctimas del conflicto.

El duro golpe militar a las FARC se dio cuando los negociadores iban a anunciar el inicio y puesta en marcha del plan de desminado acordado en marzo, una de las medidas más destacadas para reducir la intensidad del conflicto.

Las partes también recibieron ayer en Cuba a varios funcionarios de Naciones Unidas en temas de género. Participarán en la Subcomisión de Género, creada como uno de los instrumentos paralelos a los diálogos de paz de La Habana.