FARC y Santos anunciaron nuevos acuerdos en La Habana

El grupo guerrillero y el gobierno de Colombia quieren trabajar en un "cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo", mientras en Cali finalizaba el Foro Nacional de Víctimas.
Un grupo de familiares de víctimas de crímenes de paramilitares reclaman justicia en el Foro de Víctimas en Cali
Un grupo de familiares de víctimas de crímenes de paramilitares reclaman justicia en el Foro de Víctimas en Cali (AFP)

La Habana, Cali

Las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Juan Manuel Santos anunciaron hoy que llegaron a acuerdos en La Habana para trabajar en un “cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo”. Una comisión especial de hasta diez miembros por delegación será instalada el 22 de agosto a fin de trabajar en un “cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de armas”, tomando en cuenta las prácticas nacionales e internacionales, dijeron las partes.

En un comunicado conjunto, anunciaron  también que llegaron a acuerdo en cuanto a cómo proceder para el traslado a Cuba de las víctimas de este conflicto, con vista a que se sumen a las pláticas de paz que se desarrollan en La Habana desde hace más de año y medio. “Reiteramos que es fundamental que prevalezcan el equilibrio, el pluralismo y la sindéresis en la elección de las delegaciones (de víctimas) , y que se deben tener en cuenta los diferentes sectores sociales y poblaciones, y el enfoque territorial”, puntualizaron.

Subrayaron además “la importancia de escuchar a las víctimas de todo el universo de violaciones a los derechos humanos e infracciones al DIH sin discriminación alguna” y agregaron  que “ésta es una medida necesaria para la construcción de los acuerdos” de paz.

En un anuncio anterior, el gobierno y las guerrillas dijeron que el primer grupo de víctimas llegaría el 16 de agosto a la capital cubana. El conflicto colombiano “ha dejado 220 mil  muertos, unos 25 mil desaparecidos, 5.7 millones de desplazados y 27 mil secuestrados, además de unas dos mil masacres”, según el Centro de Memoria Histórica de Colombia.

El gobierno y las guerrillas también acordaron la creación de una  “Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV), con el objetivo de contribuir a la comprensión de la complejidad del contexto histórico” del enfrentamiento armado en ese país.

Los aportes de esta comisión, que “será instalada el 21 de agosto”, según las partes, “proveerán de insumos” a los negociadores del gobierno y de los insurgentes, y contará “con doce expertos y dos relatores”, que establecerán “las múltiples causas del conflicto”, así como los “impactos más notorios en la población”.

Asimismo, las FARC reclamaron que guerrilleros presos en Colombia puedan entregar su testimonio ante los negociadores de paz en La Habana. "Hay integrantes de la FARC prisioneros, que han sido y siguen siendo víctimas de graves violaciones a los derechos humanos (...), y que en consecuencia no deben ser excluidos por su condición de rebeldes, independientemente de que se encuentren privados de la libertad", dijo la guerrilla en un comunicado.

"Para ello, el gobierno deberá dar las garantías y permisos de traslado hacia La Habana", agregó la guerrilla, junto con reiterar "su disposición de recibir en La Habana a todas las víctimas del conflicto político, social y armado que padece Colombia".

Ambas partes cerraron al mediodía de hoy una "reunión preparatoria" de dos días, la última antes del arranque de la discusión sobre víctimas. La reparación de las víctimas es tema muy complejo, pues ambos bandos se acusan mutuamente por la violencia de un conflicto que ha dejado 220 mil muertos y cinco millones de desplazados en medio siglo.

Las víctimas que entregarán testimonio están siendo seleccionadas por la oficina de la ONU en Bogotá y la Universidad Nacional, en medio de una creciente polarización entre los afectados por el conflicto. Sólo podrán entregar su testimonio 60 víctimas en cinco delegaciones de doce personas cada una, según acordaron las partes, lo que puede marginar a muchos afectados.

Hasta ahora las dos partes han consensuado tres de los seis puntos de la agenda de paz: reforma rural (mayo de 2013), participación política de las FARC y otros grupos (noviembre de 2013) y drogas ilícitas (mayo de 2014). Además de la reparación de las víctimas, queda por abordar el abandono de las armas por la guerrilla y el mecanismo para refrendar un eventual acuerdo de paz.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla de ese país, y el gobierno de Juan Manuel Santos iniciaron las negociaciones de paz de La Habana en noviembre de 2012.

De otra parte, en la ciudad colombiana de Cali, el Foro Nacional de Víctimas del conflicto armado en Colombia concluyó hoy con el reclamo de los asistentes, damnificados tanto por crímenes de la guerrilla de las FARC como de paramilitares y de agentes del Estado, de conocer la verdad sobre lo ocurrido.

"Salió un gran deseo de tener verdad sobre lo que ha pasado, sobre circunstancias históricas, pero también de saber sobre los secuestrados y los desaparecidos", dijo a periodistas Fabrizio Hochschild, coordinador residente de la ONU en Colombia, al finalizar el encuentro organizado por Naciones Unidas y la Universidad Nacional a pedido de la mesa de negociaciones en Cuba entre el gobierno y las FARC.

El Foro en Cali, que buscó reflejar todo el universo de violaciones a los derechos humanos a pesar de la polarización registrada en los tres días de debates, elevará las propuestas a los negociadores que desde noviembre de 2012 buscan poner fin al largo conflicto armado colombiano.

La congregación en Cali de víctimas de corrientes políticas opuestas propició momentos de fuerte polarización. Así, el lunes unas 50 víctimas de las FARC hicieron un plantón pidiendo tener un foro propio, y el martes, unos 40 afectados por paramilitares y agentes estatales también protestaron para reclamar su derecho a asistir a la mesa de negociaciones.

"¿Quiénes somos? ¡Víctimas del Estado!" y "¡Sobrevivientes de las masacres del Chocó (oeste), de las masacres del Putumayo (suroeste), presentes!" fueron algunas de las arengas que gritaron hoy los afectados por acciones diferentes a las de la guerrilla, al concentrarse frente al Centro de Eventos Valle del Pacífico, sede del Foro.

Un día antes, bajo el lema "Somos víctimas FARC", varios manifestantes habían señalado que "el proceso de paz es con las FARC" y "no con otros grupos al margen de la ley", exigiendo un foro adicional y exclusivo. "Ha sido un foro intenso, con algunos momentos difíciles que eran de esperar. Hay algunas víctimas que han sufrido mucho, que han tenido mucho dolor y que normalmente no se juntan" en un mismo lugar, señaló Hochschild.

Aunque en el panel final de víctimas los abucheos fueron recurrentes, los temas de reconciliación y de perdón abundaron en los debates. "Quiero que esto se dé para que se sepa el contexto real de lo que pasa en Colombia. Si a La Habana sólo van víctimas de las FARC, no se va a saber todo lo que está pasando", señaló a la AFP María Clementina Murillo, una mujer de 45 años en silla de ruedas desde octubre de 2001, cuando las FARC se tomaron el pueblo de Pijao (Quindío, centro).

Aunque una esquirla le destrozó su pierna derecha, Murillo promueve el perdón. "Al otro día de haber visto mi pierna amputada, yo los perdoné. Me da pesar ver a las personas que están equivocadas porque la guerra no trae sino más guerra", aseguró. Sectores representativos de los afectados, de distintos grupos étnicos y de género que viven en diversas regiones del país, asistirán conjuntamente a La Habana, dijeron los organizadores del Foro.

"No hay víctimas de diferentes categorías. El dolor es el mismo. Las víctimas no escogen a sus victimarios", apuntó Hochschild. Al Foro Nacional de Víctimas en Cali asistieron cerca de 1,500 personas, según confirmó el delegado de la ONU. Junto con otros tres foros regionales realizados en las últimas semanas en varios puntos del país, los asistentes llegaron a 3,300.

Colombia sufre un conflicto armado desde hace más de cinco décadas, que ha involucrado a guerrillas de izquierda, paramilitares de derecha y fuerzas del Estado, con un saldo de 220 mil muertos y más de cinco millones de desplazados, según cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica.