Ex guerrillero lidera elecciones en El Salvador

Salvador Sánchez Cerén lidera las elecciones presidenciales, pero no alcanza la mayoría absoluta para evitar una segunda vuelta con su rival de extrema de derecha.

San Salvador

El ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén sacaba ventaja el domingo en las elecciones presidenciales de El Salvador para mantener a la izquierda en el poder, pero no alcanzaba la mayoría absoluta necesaria para evitar una segunda vuelta con su rival de extrema derecha.

Con sus promesas de continuar los planes sociales de su partido gobernante, el ex rebelde del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), Sánchez obtenía un 49,16 por ciento de los votos con más del 49.56 por ciento de los centros de votación procesados.

Lo escoltaba Norman Quijano, de la opositora y derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que se abría camino con propuestas de mano dura para acabar con las violentas pandillas del país, con 38.84 por ciento de los votos.

Pero para poder evitar la segunda ronda el 9 de marzo, Sánchez, actual vicepresidente de 69 años, tiene que obtener la mayoría absoluta de votos en un país que todavía está dividido por las cicatrices de la guerra civil.

En caso de llegar a un balotaje, analistas han dicho que la izquierda podría contar con el apoyo del tercero en la carrera, el ex presidente Antonio Saca.

Sánchez, que dejó hace años la clandestinidad y la lucha armada, ha prometido profundizar los populares programas sociales del mandatario Mauricio Funes, como el reparto de útiles y uniformes escolares así como garantizar un vaso de leche diario a cada niño en edad escolar.

El programa escolar tuvo gran impacto en un país donde la pobreza alcanza casi al 30 por ciento de la población y la falta de empleos es crónica por la baja inversión.

Pero el hecho de haber estado vinculado a la guerra civil, que duró 12 años hasta 1992 y dejó unos 75.000 muertos, ha generado el rechazo de algunos salvadoreños por Sánchez.

Del otro lado del ring, su rival Quijano ha confesado su admiración por el fundador de su partido, Roberto D'Aubuisson, un hombre que fue acusado de ser el organizador de escuadrones de la muerte culpables de masacres durante la guerra civil.

Tratando de dejar los viejos fantasmas del conflicto de lado, Sánchez dijo que su gobierno estará abierto a sumar a todos aquellos que quieran apoyarlos.

"Mi gobierno va a ser un gobierno abierto (...) con participación de todos aquellos sectores que se han decidido a acompañarnos, va a ser un gobierno de participación, un gobierno del pueblo y para el pueblo", dijo Sánchez luego de votar el domingo por la mañana.

FUEGO CRUZADO

Durante los días previos a las elecciones el propio presidente Funes buscó sacar partido y ganar adeptos con un caso supuesta corrupción del ex presidente de Arena, Francisco Flores (1999-2004), que hasta hace unos días fue asesor de Quijano por presunto desvío de 10 millones de dólares donados por Taiwán para asistir a víctimas de dos terremotos.

Funes, un locuaz periodista de televisión no afiliado previamente al FMLN, dio la primera victoria electoral a la antigua guerrilla en el 2009, pero esta vez el partido decidió ir con uno de sus antiguos comandantes.

Quijano dirigió sus baterías en contra de las pandillas o maras, a las que aseguró combatiría movilizando todo el Ejército si es necesario.

Y esto, a pesar de que las dos principales organizaciones delictivas, la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, se encuentran en una tregua acordada en marzo del 2012 que permitió una fuerte reducción de los homicidios.

Los asesinatos entre maras, que libraban encarnizadas luchas entre sí, se redujeron desde una tasa de 66 por cada 100.000 habitantes en 2010, una de las más altas del mundo, a 40 por 100.000 el año pasado, según datos del Gobierno, aunque pequeños empresarios se quejan de que los siguen extorsionando.

Quijano denuncia que el Gobierno pactó con las maras al haber trasladado a sus principales jefes, que están en prisión, a penales con condiciones más benévolas de reclusión a cambio de que acordaran la tregua.