Evo Morales recorre zonas de desastre por las lluvias en Bolivia

El presidente boliviano recorrió una zona donde el deslave de un cerro causó cuatro muertos y una decena de desaparecidos, mientras en toda Sudamérica las cifras de víctimas ascienden a 70 y unos ...
Un grupo de mujeres y niños observa los trabajos de rescate en Morochata, en el departamento boliviano de Cochabamba
Un grupo de mujeres y niños observa los trabajos de rescate en Morochata, en el departamento boliviano de Cochabamba (EFE)

La Paz, Bogotá

El presidente boliviano Evo Morales recorrió hoy una de las zonas de desastre meteorológico, en el centro de Bolivia, donde un alud por fuertes lluvias provocó el fin de semana la muerte de cuatro personas y dejó una decena de desaparecidos. El deslave de un cerro la noche del sábado barrió las casas de unas quince familias, todos campesinos pobres, y provocó una avalancha en la que rescatistas aún trabajan para ubicar cuerpos de desaparecidos.

Morales realizó primero un sobrevuelo en helicóptero sobre el municipio de Morochata, en las estribaciones de la Cordillera Oriental de Los Andes, y luego se dirigía al lugar del desastre, según versión oficial. "El presidente se ha desplazado al departamento de Cochabamba para coordinar el sistema de ayuda a la población que ha sido afectada", informó en rueda de prensa el vicepresidente Alvaro García.

La autoridad confirmó que por "el derrumbe en el municipio de Morochata (en el departamento de Cochabamba) ha habido cuatro decesos ya confirmados, y posiblemente once desaparecidos". Según las últimas cifras del gobierno, las inclemencias del tiempo han dejado 40 muertos desde septiembre, además de las víctimas del alud en Morochata, cuya cifra el Servicio de Defensa Civil espera confirmar.

Unas 47 mil familias resultaron damnificadas y 33,614 hectáreas de cultivos dañadas por el desastre, según los últimos reportes. El gobierno decretó hace dos semanas emergencia nacional para movilizar tropas del Ejército y personal de emergencia, así como autorizar de manera inmediata a oficinas públicas a utilizar los recursos económicos necesarios para responder a la situación.

La mayoría de las personas desplazadas fueron reubicadas en escuelas, iglesias e instalaciones públicas de municipios y gobernaciones, donde se les da alimentos y medicinas. Las zonas más golpeadas son áreas rurales y pobres en los departamentos de La Paz (oeste), Cochabamba (centro), Potosí (suroeste) y Beni (noreste).

Beni, el más impactado por las inundaciones, es un departamento amazónico de unos 215 mil km2, escasamente poblado que se dedica principalmente a la ganadería y al cultivo familiar. La temporada de lluvias, que suele comenzar en noviembre y dura hasta febrero, se anticipó esta vez a septiembre y se extenderá hasta marzo, según pronósticos del estatal Senamhi.

Las fuertes lluvias que azotan a algunos países suramericanos desde fines de 2013 se han cobrado la vida de unas 70 personas y causado daños a otras 53 mil, además de cuantiosas perdidas materiales, según informaciones oficiales.

En Perú, las inundaciones de las últimas dos semanas han dejado cerca de tres mil damnificados, 7,221 afectados, 592 casas destruidas, y 1,383 hectáreas de cultivo perdidas, entre otros daños materiales, de acuerdo al último reporte del Instituto Nacional de Defensa Civil, divulgado hoy.

Además del envío de ayuda humanitaria para la población y la declaración de emergencia para que se agilicen las labores de asistencia, el Gobierno peruano decidió fumigar las casas y albergues afectados por las lluvias para evitar la propagación del dengue y el aumento de enfermedades diarreicas y respiratorias.

A su vez, los temporales en Argentina han causado la muerte de 16 personas y han afectado a otras dos mil, que han tenido que evacuar sus hogares debido a las inundaciones. En Buenos Aires, la lluvia provocó graves problemas de tráfico e interrupciones en los servicios de metro y trenes, mientras que en los aeropuertos de Aeroparque y Ezeiza se suspendieron catorce vuelos y cerca de una veintena sufrieron retrasos.

Aunque en Uruguay hoy mejoró el clima, las fuertes precipitaciones de los últimos cinco días perjudicaron a más de tres mil personas, obligándolas a evacuar sus viviendas y a refugiarse en gimnasios, escuelas y liceos, donde se montaron campamentos de emergencia pardarles cobijo, alimentos y cuidados sanitarios. Por el mal tiempo, actividades como el Desfile de Llamadas del Carnaval y partidos de la liga de baloncesto uruguaya tuvieron que ser cancelados.

Además, según informó la Policía Caminera, catorce rutas nacionales están cortadas debido al desborde de numerosos ríos y arroyos. Al igual que en Bolivia, el sector agropecuario uruguayo registró "pérdidas importantes" en los cultivos de papa, arroz, verduras de hoja y frutas, según fuentes del sector. En Brasil la situación es disímil: mientras que once municipios en cinco estados están en emergencia por las lluvias y el granizo que azotaron al país entre diciembre y enero, los estados restantes se enfrentan a una intensa sequía producto del calor estival que está batiendo récords históricos.

Tras el reconocimiento oficial de la situación de emergencia por las lluvias, estas localidades podrán recibir ayuda del Gobierno Federal brasileño y asistencia a las víctimas, entre otras acciones. Los pronósticos indican que las fuertes lluvias, incluso con tormentas eléctricas, continuarán por lo menos durante el fin de semana en buena parte de los países afectados.