Eventual destitución de Rousseff, parte del juego: Lewandowski

Mientras el presidente del Supremo Tribunal Federal afirmó que un proceso a la mandataria entra en las reglas democráticas, la presidenta reiteró en Finlandia que no está involucrada en escándalo ...
El presidente de Finlandia, Sauli Niinisto (d), da la bienvenida a Dilma Rousseff (i) en el palacio presidencial de Helsinki
El presidente de Finlandia, Sauli Niinisto (d), da la bienvenida a Dilma Rousseff (i) en el palacio presidencial de Helsinki (AFP)

Río de Janeiro, Berlín

Un eventual proceso de destitución de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, forma parte de las reglas del juego democrático, afirmó hoy el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Ricardo Lewandowski.

"Nuestras instituciones republicanas (...) son sumamente sólidas. Creo que eso (un eventual juicio político) son dolores de parto, podríamos decir, de un nuevo sistema político, y eso forma parte de las reglas del juego democrático", dijo el presidente de la más alta corte del país, en entrevista a la TV Globo.

El ministro minimizó los problemas que podría traer aparejada una eventual destitución de la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT), cuya salida reclaman partidos opositores y amplios sectores de la sociedad.

"No veo mayores problemas. Nosotros tenemos una buena Constitución, ya enfrentamos varios problemas, un proceso de "impeachment" anterior, varias crisis económicas. Esta es una más de las crisis que enfrentaremos y seguramente el país saldrá con gallardía de este proceso", afirmó.

El magistrado se refirió de ese modo a la destitución del ex presidente Fernando Collor de Mello en 1992, dos años después de asumir el gobierno, acusado de delitos de corrupción.

Algunos de los argumentos más sólidos en que se basan los pedidos de destitución de Rousseff se refieren a maniobras contables que realizó el gobierno en 2014, último año de su primer mandato.

Si el Congreso, a raíz de esas maniobras, reprueba el balance contable, la presidenta será acusada de violar la Ley de Responsabilidad Fiscal y, en consecuencia, será destituida.

En tal sentido, el gobierno aguarda esta semana con gran expectativa la entrega al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, de uno de los pedidos de destitución más firmes: el suscrito por juristas Hélio Bicudo y Miguel Reale, ex fundador del PT y ex ministro de Justicia, respectivamente. 

Dicho pedido es una versión ampliada de uno anterior que se basaba en la reprobación de las finanzas de 2014 por parte del Tribunal de Cuentas (TCU). La nueva versión incluye una denuncia hecha por el Ministerio Público (Fiscalía) de Cuentas, de que dichas maniobras contables también se practicaron este año.

Otra razón por la que eventualmente Rousseff podría acabar despojada del cargo se produciría en caso de que la Justicia Electoral confirme sospechas de que la campaña por la reelección, el año pasado, recibió fondos desviados de la petrolera estatal Petrobras.

Rousseff, en Finlandia

Mientras, Rousseff, en Helsinki, Finlancia, afirmaba hoy que su Gobierno "no está involucrado en ningún escándalo de corrupción" y defendió los ajustes económicos diseñados para impulsar el crecimiento de la economía brasileña.

Rousseff hizo estas declaraciones en una rueda de prensa junto al presidente finlandés, Sauli Niinistö, con quien mantuvo una reunión dentro de la gira que esta realizando a los países nórdicos y que ayer la llevó a Suecia.

La presidenta no quiso comentar las últimas palabras del presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, sobre la presunta implicación del Gobierno en los escándalos de corrupción y en el caso Petrobras. "No es el Gobierno el que está siendo acusado", manifestó Rousseff, quien insistió en que las personas involucradas en la corrupción están en prisión.

Preguntada por la preocupación que puede haber en el exterior ante la crisis política y económica brasileña, señaló que "el objetivo de la oposición puede ser hacer inviable la acción del Gobierno", pero garantizó que no lo logrará por muchas iniciativas que presente para promover su destitución.

Reconoció que para la buena marcha de la economía es necesaria la estabilidad política, pero se mostró convencida de que las medidas aprobadas por su Gobierno para garantizar la estabilidad financiera y macroeconómica darán sus frutos y Brasil superará la crisis.

Rousseff recordó que Brasil es el país más industrializado de América Latina y consideró comprensible que por ello se vea más afectado por la crisis internacional, como le ocurrió a Estados Unidos y a la Unión Europea (UE), pero aseguró que cuenta con una economía robusta capaz de salir adelante.

En su encuentro con el presidente finlandés acordó impulsar la cooperación en el área educativa y de la investigación con el país escandinavo y apostó por incrementar los intercambios empresariales y comerciales.

La presidenta brasileña, que invitó al político finlandés a viajar a Río de Janeiro el próximo año con motivo de los Juegos Olímpicos, elogió el prestigioso sistema educativo del país nórdico, un "modelo" internacional.

Confió también en que su visita sirva para impulsar y diversificar las relaciones comerciales y dio la bienvenida a las inversiones finlandesas en Brasil en sectores como el naval y el petrolero.

Dilma Rousseff tiene previsto mantener un encuentro con empresarios brasileños y finlandeses y visitar el campus de la Universidad Aalto. Su visita a Finlandia concluirá con un encuentro con el primer ministro, Juha Sipilä, después del cual emprenderá el viaje de regreso a Brasilia.