Euclides Tsakalotos, mesurado en las formas, no en el fondo

Se espera que su nombramiento calme los ánimos del Eurogrupo para que represente los intereses de Atenas.
Tsakalotos fue nombrado ministro de Finanzas en sustitución de Yanis Varoufakis.
Tsakalotos fue nombrado ministro de Finanzas en sustitución de Yanis Varoufakis. (Alkis Konkonstantinidis/Reuters)

Atenas

El economista de izquierda Euclides Tsakalotos, designado ayer como nuevo ministro de Finanzas de Grecia, es un político discreto y simpático, a diferencia de su antecesor, Yanis Varoufakis, pero sus posiciones en el fondo no están alejadas.

Nacido en Rotterdam (Holanda) en 1960, educado en Londres, estudiante en la universidad de Oxford antes de enseñar en la de Kent entre 1990 y 1993, ya era el coordinador de las negociaciones de Grecia con sus acreedores, Unión Europea y Fondo Monetario Internacional (FMI).

Su falta de acento al hablar en inglés sorprendió a sus interlocutores durante sus primeras intervenciones en los medios de Bruselas, donde deberá abogar aún mucho más que su antecesor.

Porque las amplias camisas de Varoufakis, su amplia sonrisa y sus lecciones de macroeconomía, de la que lamentaba ser uno de los pocos especialistas en la mesa del Eurogrupo, no terminaron de gustar.

Alguien cercano describe a Tsakalotos como un hombre "con maneras delicadas, que sabe escuchar, dotado de espíritu de análisis, sintético, muy culto, para nada el tecnócrata de base, equilibrado en su pensamiento, respetuoso de sus interlocutores, y con un gran sentido de la ética".

Este apasionado de la filosofía prestó juramento ayer ante el presidente de la República Prokopis Pavlopoulos y el primer ministro Alexis Tsipras, sin haber tenido siquiera tiempo para cambiarse de chamarra y pantalón, pareciendo correr entre dos tareas importantes, puesto que a este punto llega la situación tensa actual de su país.

Confesó experimentar un cierto "miedo escénico" al asumir su cartera en las condiciones difíciles que vive Grecia.

Miembro del comité político central del partido de izquierda radical en el poder, Syriza, fue elegido diputado en 2012, en el momento álgido de la crisis griega, en tanto especialista en asuntos de Finanzas públicas.

Con la llegada al poder a fines de enero del Syriza fue nombrado ministro adjunto de Relaciones Exteriores, delegado en asuntos internacionales.

En abril se convirtió además en el "coordinador de las discusiones" con los acreedores.

Poco antes, Vafourakis se encontró aislado en las reuniones del Eurogrupo en Letonia, tras lo que tuiteó al día siguiente sobre "el odio" que parecía inspirar.

Tsakalotos se reveló inmediatamente como un negociador hábil, preciso, y sus interlocutores saludaron públicamente este cambio de ambiente.

Lo que no le impide saber cuándo golpear sobre la mesa.

Recientemente, publicó varios comunicados, brindando siempre información perfectamente clara y acompañada con cifras, pero también con toques muy políticos. En particular en uno que labraba acta del fracaso de las negociaciones, el 30 de junio.

"Todas las partes demostraron una máximo de flexibilidad para encontrar un acuerdo. Lamentablemente, es una afirmación no muy fácil de sostener en lo que concierne a la manera de negociar" de los acreedores.

En una entrevista al diario francés Libération —recientemente comenzó a aceptar ser entrevistado, al contrario que Varoufakis— acusa francamente a los interlocutores de Grecia de "no parecer dispuestos a un compromiso", y de estar "arraigados a demandas irrealistas".

En el fondo, el nuevo ministro quizás no esté cómodo al igual que su antecesor, dejando presagiar intentos de discusiones duras en los próximos días.

A este respecto, sus primeras palabras marcan el tono: "el mensaje del 'No' estará inscrito en la memoria colectiva de Europa" como el de "un pueblo que sufrió demasiado y resistió para lograr una solución viable".