El yihadista Estado Islámico expande sus dominios / I

Gran preocupación ha causado la toma de la ciudad de Ramadi por parte de las fuerzas ultrarradicales mesiánicas del EI.

Washington

El domingo, un mes y medio después de haber anunciado su intención de salir al asalto de Al Anbar, la inmensa provincia desértica al oeste de Bagdad, el ejército iraquí debió abandonar su capital, Ramadi, bajo la violenta ofensiva del grupo ultrarradical Estado Islámico (EI). Desalojados de Tikrit, la ciudad natal de Sadam Husein, a comienzos de abril, los yihadistas tomaron una contundente revancha apoderándose de una de las últimas ciudades de Al Anbar que se le resistían.

En la tarde del domingo, las fuerzas de seguridad y las milicias sunitas concentradas en Bagdad evacuaron el centro de comando de la provincia, donde estaban sitiadas desde hacía varios días, sellando la victoria de los soldados del "califato" proclamado por Abu Bakr al-Baghdadi, el jefe del EI.

Según Mohanad Haimour, vocero del gobernador de la ciudad, "al menos 500 personas, tanto civiles como militares", fallecieron en los combates "en los últimos dos días".

"Siempre dijimos que habría avances y retrocesos (...) También habrá victorias y reveses", afirmó o el coronel Steven Warren, vocero del Pentágono. "Recuperaremos la ciudad de la misma manera en que hemos recuperado otras partes de Irak, con la combinación de las fuerzas iraquíes sobre el terreno y los ataques aéreos de la coalición", añadió el vocero.

El primer ministro iraquí, Haider Abadi, ordenó a sus tropas mantener sus posiciones en espera de un apoyo aéreo y del arribo de refuerzos, en especial las milicias chiitas agrupadas en la formación Movilización Popular, que ayer convergían hacia la estratégica ciudad que cayó en manos del EI en la región de Anbar, que es casi exclusivamente sunita [la mayoría de la población iraquí es chiita [N. de la T.].

"La caída de Ramadi (...) representa una derrota muy fuerte para el gobierno iraquí y sus socios internacionales", afirmó Charles Lister, analista del Brookings Doha Center. "El EI controla ahora tres capitales provinciales a través de Siria e Irak, cuando solamente controlaban, en agosto de 2014, en momentos en que Estados Unidos intervino militarmente".

El acceso de los yihadistas a Anbar coincide con otra ofensiva de los hombres de negro, algunos cientos de kilómetros más al oeste, contra la ciudad siria de Palmira.

Joya de la antigüedad grecorromana, la ciudad de Palmira es defendida por las fuerzas leales al presidente sirio Bashar Asad, que logró rechazar a sus adversarios de los suburbios donde habían penetrado el sábado.

Los combates, que no dañaron las monumentales ruinas que jalonan el oasis, dejaron numerosos muertos en las filas del ejército sirio, entre ellos un coronel, se informó.

Respecto de Ramadi, tras afirmar que la situación se mantiene "en movimiento y disputada", un vocero del Pentágono afirmó el domingo que "es demasiado pronto para hacer declaraciones definitivas". También, en viaje hacia Corea del Sur, el secretario de Estado de EU, John Kerry, calificó lo ocurrido en Ramadi como un simple "blanco oportuno" y aseguró que la situación podría ser revertida en los próximos días.

Su optimismo responde a un balance más bien satisfactorio que la Casa Blanca hace de su propia intervención militar en Irak, decidida el 8 de agosto de 2014, luego de la toma de Mosul por los combatientes del EI y su avance en dirección de la zona autonómica kurda. Interrogado el viernes, el vocero adjunto de la Casa Blanca, Eric Schultz, dijo que el EI estaba a la defensiva. Destacó "el debilitamiento de su capacidad de reagrupar y hacer maniobrar a sus fuerzas, las células de su dirección bajo presión o eliminadas, y la ruptura de sus cadenas de mando y de sus aprovisionamientos".

Pero el retiro en desorden del ejército iraquí de Ramadi, su más áspera derrota desde la caída de Mosul, supone un espectacular desmentido de ese análisis y muestra las fallas de la estrategia, detallada en septiembre de 2014 por el presidente Barack Obama para "debilitar y finalmente destruir" al Estado Islámico.



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