¿Qué hacer frente al Estado Islámico en Irak y en el vecino Siria?

La estrategia de la Casa Blanca contra los yijadistas se basará en su experiencia en Pakistán y Somalia.
James Foley, asesinado por el EI.
James Foley, asesinado por el EI. (Nicoletung/AP)

Washington

El 28 de agosto, el presidente Barack Obama recibió una oleada de críticas al afirmar que "por el momento" no tenía una estrategia frente al grupo Estado Islámico (EI).

Con motivo de una conferencia de prensa al término de la cumbre de la OTAN el 5 de septiembre, en Gales (Reino Unido), él intentó borrar este error de comunicación, aumentando la incertidumbre sobre el objetivo perseguido ("contener" o "destruir" a las fuerzas yijadistas), explicando lo que Estados Unidos pensaban hacer para reducir lo que calificó como un "cáncer" después del asesinato del periodista estadunidense, James Foley, el 18 de agosto.

Para ilustrar sus palabras, Obama se apoyó en la experiencia anterior de Estados Unidos contra Al Qaeda en las zonas tribales paquistaníes, y en Somalia contra las milicias Shabab.

"Primero se les enfrenta, luego se van reduciendo en forma sistemática sus capacidades, su campo de acción, se reduce también lentamente su espacio, el territorio que son susceptibles de controlar, se eliminan a sus dirigentes y, con el tiempo, ya no serán capaces de cometer los mismos actos terroristas que antes", dijo Obama.

Si bien Estados Unidos dispone de un teatro de operaciones adaptado en Irak (donde el Pentágono opera desde el 8 de agosto a pedido del gobierno iraquí y en apoyo de las fuerzas desplegadas por Bagdad y por las autoridades del Kurdistán iraquí), no ocurre lo mismo en Siria, que constituye una poderosa retaguardia para el Estado Islámico. Interrogado sobre este punto, Obama recordó que, como en Irak, estaba fuera de discusión el despliegue de tropas estadunidenses en el terreno.

Lo que la administración Obama intenta crear es una amplia coalición para combatir a los yijadistas [musulmanes sunitas ultrarradicales, escindidos de Al Qaeda, N. del T.], que controlan vastos territorios en Irak y en Siria. Para ello, Obama llamó a sus aliados de la OTAN y a sus socios a unirse pero excluyendo el envío de tropas terrestres.

Francia, que ha entregado armas a los peshmergas [milicias] kurdos, se dijo listo el viernes para integrar la coalición en el marco del "respeto del derecho internacional" y a actuar en Irak, pero no en Siria.

"Yo no he visto reticencia o un rechazo a la idea básica de que nosotros tenemos un papel importante que jugar para hacer retroceder a esta organización salvaje, que ha causado tanto caos en la región", declaró Obama.

"Hay, así una gran convicción de que debemos actuar en tanto que comunidad internacional para desmantelar y finalmente destruir al EI", añadió.

"Vamos a necesitar de socios sólidos en el terreno para repeler" al Estado Islámico, indicó Obama antes de evocar una "coalición moderada" en el seno de la oposición siria y de precisar: "Ya hemos trabajado con muchos de ellos. De alguna manera han sido sobrepasados en armas y en efectivos y es por esto que es importante trabajar con nuestros amigos y aliados para apoyarlos más eficazmente".

En víspera de una gira regional del secretario de Estado de EU, John Kerry, para reunir una coalición contra el Estado Islámico, Obama se cuidó de aludir al menor número de países, si bien precisó que contaba con la presencia de "Estados mayoritariamente sunitas", una alusión manifiesta a los aliados de Washington que son Turqía, Jordania, Arabia Saudí y/o los Emiratos Árabes Unidos.

El presidente les asignó en particular una misión: convencer a "las tribus sunitas" de la zona controlada hoy por el EI que su futuro no pasa por el movimiento yijadista.