¿Tienen futuro político los yijadistas del EI? /y II

En la historia contemporánea ningún grupo islámico ha tomado el poder en países con tantos recursos como Irak o Siria.
Pro islamistas en Mosul, Irak.
Pro islamistas en Mosul, Irak. (AP)

Maryland (EU)

El control de la frontera entre Siria y Turquía que se juega en estos días es importante, ya que es la frontera de la perennidad del grupo Estado Islámico (EI) —aun cuando la frontera libanesa podría, en el peor de los casos, desempeñar ese papel— en tanto los militantes extranjeros ingresar en primer lugar por ahí, y tal vez también cierto número de armas a través de diversas redes.

La cuestión del petróleo producido en la zona controlada por el Estado Islámico es, evidentemente, fundamental. Ahí también, si pretende perdurar, el EI necesita una salida fronteriza suficientemente porosa como para favorecer los intercambios económicos, si no oficiales, al menos informales.

Hay que recordar que hacia 2005 el comercio entre Irak, sometido a embargo, y los países vecinos, eran tolerados por la comunidad internacional a fin de favorecer la estabilidad regional y la supervivencia política de los regímenes vecinos.

Por último, si el EI se estabiliza en las fronteras actuales, y sobre todo en la hipótesis de que el conflicto se resolviera a su favor, una realidad dramática surgiría entonces: los yijadistas nunca han controlado en la historia contemporánea un territorio que posea tal nivel de desarrollo y recursos. [En Afganistán, por ejemplo, los talibanes se hicieron del poder en los años 1990, pero el país sigue siendo mucho menos desarrollado aún que Siria e Irak].

Si bien es difícil hacer una evaluación sistemática de los potenciales energéticos, productivos e industriales actuales sirios e iraquíes controlados por el EI, teniendo en cuenta las posibles destrucciones a causa de los combates, lo que subsiste parece suficiente para obtener a mediano y largo plazo ingresos importantes.

Incluso a través de los circuitos informales o ilegales esto basta para hacer de los campos de petróleo y de gas y de las instalaciones industriales que dependen de ellos, otros tantos objetivos de guerra. Los combates de comienzos de agosto en torno del campo de gas cerca de Palmira, dejaron ver hasta qué punto este tema es para el EI un factor determinante del conflicto. Por añadidura, el potencial tecnológico y la experiencia científica que subsisten en esos territorios de parte del personal civil o militar y en el manejo de datos, son un enorme problema para la seguridad internacional.

Mientras que en Mali la rama de Al Qaeda, AQMI, no controlaría ningún laboratorio ni ninguna industria que manipule sustancias tóxicas, por ejemplo en petroquímica, el EI tiene potencialmente los medios de producción industriales así como los medios de formación y de investigación científicas muy importantes, incluso inusitados en relación con los criterios habituales en materia terrorista.

En definitiva, el futuro del EI podría residir en el apoyo o el fin de los apoyos de las poblaciones sunitas locales [minoritarias en Irak]. Se sabe, en efecto, que una de las razones esenciales del éxito actual del EI es el apoyo obtenido entre los sunitas, en particular entre algunas redes de combatientes o ex militares [ligados al derrocado régimen de Sadam Husein tras la invasión de EU en 2003-2011].

Incluso si el EI lograse estabilizar militarmente los múltiples “frentes” o “terrenos” en los cuales actúa, lo que está lejos de estar garantizado, en particular por el nuevo apoyo occidental a los kurdos [del Kurdistán iraquí, norte], su enraizamiento político seguirá siendo hipotético.

A la vez, el rechazo a adherir al “proyecto de sociedad” del Estado Islámico ha comenzado a emerger aquí y allá, incluso entre las tribus sunitas. Falta saber con qué intensidad y qué posibilidades de éxito.

Una cosa es segura: una alianza oportuna contra una dictadura (en Siria) o contra la mayoría chiita (en Irak) no es quizás una justificación suficiente para vivir demasiado tiempo bajo la ley rigorista y sangrienta de un califato islámico.