Los niños soldado del Estado Islámico

Según un estudio de la Universidad de Georgia, el número de terroristas suicidas menores de edad del EI aumentó significativamente en el último año; los investigadores analizaron 89 casos.
Combatientes sostienen bandera del Estado Islámico
Combatientes sostienen bandera del Estado Islámico (Reuters)

Estambul

El atentado que el sábado costó la vida a 54 personas en Turquía fue perpetrado por un niño de entre 12 y 14 años que al parecer actuó a las órdenes del Estado Islámico (EI).

Pero la milicia yihadista utiliza desde hace ya mucho tiempo a menores con fines terroristas, no solo para perpetrar atentados suicidas, sino también como soldados o centinelas.

En 2015, el EI publicó un video que causó un gran revuelo en el que un niño de como máximo 12 años mataba a tiros a dos presuntos espías del servicio secreto ruso. En primavera del año pasado se informó también sobre la intensificación del reclutamiento de menores por parte de los yihadistas.

Según un estudio de la Universidad de Georgia en Estados Unidos, el número de terroristas suicidas menores de edad del EI aumentó significativamente en el último año.

Los investigadores analizaron 89 casos en los que niños murieron en nombre del EI. De ellos, casi 40 por ciento se volaron en coches o furgonetas cargadas de explosivos.

El Estado Islámico ha creado unas oficinas propias de reclutamiento cuyo objetivo es alistar a tantos reclutas como sea posible para los denominados "jóvenes leones". Una y otra vez llegan informaciones sobre el reclutamiento forzoso de menores, por ejemplo, de miembros de la minoría religiosa yazidí en Irak.

En las escuelas de la milicia terrorista se adoctrina a los niños desde pequeños con propaganda yihadista. Más tarde entran en los campos de entrenamiento donde son formados para luchar.

Los niños son muy valiosos para el Estado Islámico para cometer atentados suicidas "porque generalmente tienen menos miedo que los adultos y no pueden analizar la situación mediante experiencias previas", decía un estudio de la Fundación Quilliam de Londres.


JA