Espectacular avance de la derecha populista y antiinmigración en Suiza

La Unión Democrática de Centro (UDC) obtiene 65 escaños (54 en 2011) en el Consejo Nacional, casi un tercio de la cámara baja del Parlamento suizo, que cuenta con 200 miembros.
Toni Brunner, líder de la UDC, hace un gesto tras conocerse la victoria de su partido, en el parlamento suizo, en Berna
Toni Brunner, líder de la UDC, hace un gesto tras conocerse la victoria de su partido, en el parlamento suizo, en Berna (AFP)

Ginebra

La derecha populista y antiinmigración, representada por la UDC, registró una progresión espectacular en las elecciones legislativas del domingo en Suiza, que la conforta como primera fuerza política de la Confederación Helvética.

La Unión Democrática de Centro (UDC) obtiene 65 escaños (54 en 2011) en el Consejo Nacional, casi un tercio de la cámara baja del Parlamento suizo, que cuenta con 200 miembros. Supera así su mejor resultado histórico, de 62 escaños en 2007, cuando alcanzó a los 62 escaños.

En una proyección, la televisión pública RTS estimó que también el 29.5% de votos obtenido es un récord histórico para un partido suizo, además de superar su mejor resultado (28.9% en 2007).

La desproporción entre los votos obtenidos y la cantidad de diputados se explica por un complejo sistema de reparto en el que los electores pueden tachar nombres en las listas de los partidos, mezclar a los candidatos, y existen alianzas locales entre partidos. La participación en la consulta de esta jornada apenas superó el 48%.

Cámara con 200 escaños

La Cámara de Diputados cuenta con un total de 200 escaños, de los que el otro partido de derecha, el Radical-Liberal(PLR), tendría 33 escaños, con un 16.4 por ciento de votos. En porcentaje de votos, sin embargo, el UDC y el PLR sólo habrían progresado un 1.4 y un 1.3 por ciento, respectivamente.

El bloque de derecha salió de esta forma claramente ganador de las elecciones generales, en las que se ha elegido a los miembros de las dos cámaras del Parlamento, que en diciembre tendrán la responsabilidad de decidir la formación del Ejecutivo federal de siete miembros.

Estas elecciones confirman el riesgo de que la política suiza se aleje del "centrismo" que la ha caracterizado en las últimas décadas -gracias a un sistema político de concordancia- y se deslice hacía una derecha ultraconservadora, como han dicho temer numerosos análisis y políticos de otras tendencias.

"La gente votó guiada por el miedo", según la candidata socialista Rebecca Ruiz, quien agregó que el tema de los refugiados y la inmigración, que favoreció a la UDC, "lamentablemente fue predominante durante la campaña". El Partido Socialista (PS), segundo del país, pierde 3 escaños y se queda en 43, y el Partido de Liberales Radicales (PLR, derecha) obtiene tres más y suma 33 representantes.

Este vuelco a la derecha tuvo lugar en detrimento de los pequeños partidos de centro y de las dos principales formaciones ecologistas, que perderían en total 12 escaños. En algunas comunas del Jura bernés, "hemos aumentado en 4, 8 o 10 puntos", se congratulaba Manfred Bühler, de la UDC.

En el cantón de los Grisones, la hija del carismático líder histórico de la UCD, Christoph Blocher, Magdalena Martullo Blocher, fue elegida en Lucerna, donde el partido populista destrona como primera fuerza a los moderados del PDC (Partido Demócrata Cristiano).

"Immigración controlada"

La UDC utilizó como eslogan "seguir libres". En febrero de 2014 sorprendió por el éxito en su referéndum contra "la inmigración masiva", para imponer cuotas a los ciudadanos de la Unión Europea (UE), que cada vez son más numerosos en el mercado de trabajo helvético.

La UE entonces amenazó con denunciar todos los acuerdos bilaterales con Berna si ésta suprimía la libre circulación de trabajadores. El gobierno tiene hasta 2017 para solucionar el problema.

"Estos resultados indican un apoyo claro al UDC, que se ha centrado en la problemática de la migración. Vemos una gran ola migratoria hacia Europa y esto preocupa a los suizos.

El resto de partidos y el Gobierno federal siempre han dicho que el asilo no es un problema y que todo iba bien, pero vemos que no es así", dijo el presidente del partido, Tony Brunner. Sostuvo que actualmente "en Suiza ya no diferenciamos a los inmigrantes económicos de los refugiados y por esto el pueblo reclama otras soluciones".

El cartel más radical durante la campaña fue el de las juventudes de la UDC en el cantón de Vaud: une caricatura de un yihadista que porta un brazalete UE, sobre fondo de bandera azul estrellada comunitaria, y se apresta a decapitar a una joven rubia amordazada y vestida con la enseña suiza, con el llamado: "Mantengan la cabeza sobre los hombros", "voten la lista UDC".

En tanto Suiza ha estado al margen de la oleada de migrantes llegados a Europa últimamente, un sondeo del instituto gfs.bern, reveló que para casi la mitad de los suizos (48%) las cuestiones del asilo e inmigración constituyen la gran "prioridad", muy por delante de las relaciones con la UE.

"Nada de sobrecargar las finanzas públicas y el presupuesto social abriendo de par en par las fronteras, mientras muchos jóvenes aquí se quedan contra la ventana", resumió durante la campaña Roger Golay, elegido este domingo en tanto integrante del Movimiento de Ciudadanos Ginebrinos, una pequeña formación política de derecha populista que él mismo preside.

La UDC y el PLR, frecuentemente opuestos, tendrán que trabajar juntos en lo que viene, según el vicepresidente de la UDC, Luzi Stamm. Más evasivo, Christian Lüscher, del PRL, respondió: "haremos todo lo posible para preservar nuestra economía y nuestra prosperidad".

La UCD que sólo tiene un miembro en el Gobierno colegiado suizo, a diferencia del PS o PLR, demandó uno suplementario en las elecciones gubernamentales del 9 de diciembre.

La especificidad de la democracia suiza es el multipartidismo, que permite a siete formaciones tener representación en el parlamento, y a cinco en el gobierno integrado por siete miembros. La presidenta del ultraderechista Frente Nacional francés, Marine Le Pen, tuiteó: "En toda Europa, los pueblos dicen no a la sumersión migratoria".

"La UDC ha aprovechado al máximo su conquista ideológica y dictó los temas y el ritmo de la campaña", comentó el historiador Philippe Bender respecto al nuevo avance de un partido que algunos califican de extrema derecha. El presidente del Partido Socialista, Christian Levrat, reconoció que la próxima legislatura "será evidentemente más difícil que en los últimos cuatro años".

Levrat hizo el análisis contrario al de los líderes de los partidos de derecha al enfatizar que contando los votos obtenidos por la derecha (UDC más PLR) se llegaría a un 44 por ciento, lo que interpretó como la demostración de que "la mayoría de suizos rechaza un gobierno de derecha absoluta".

El profesor de ciencias políticas de la Universidad de Ginebra, Pascal Sciarini, opinó que las elecciones de hoy han supuesto "un movimiento de gran amplitud, mucho más importante de lo que habíamos imaginado o de lo que proyectaban los sondeos". Recordó que las encuestas anticipaban que, como mucho, el UDC ganaría seis escaños.

Sciarini consideró que la baja tasa de participación, en torno a un 42.5 por ciento, fue uno de los factores que favoreció al partido de ultraderecha, que tradicionalmente "ha sabido movilizar a su electorado".

La clara inclinación a la derecha que tendrá probablemente la Cámara Baja contrasta con la estabilidad (de centro) que la votación de hoy habría confirmado para la Cámara Alta, donde el Partido Socialista incluso conseguiría una leve progresión. Ambas tienen las mismas competencias y estar de acuerdo para hacer avanzar reformas o nuevas leyes.

Además de legislar, una de las funciones más importante del Parlamento suizo es elegir al gobierno colegiado, conformado por siete miembros que actualmente representan a los cinco principales partidos políticos.

Esa elección tendrá lugar el próximo 9 de diciembre y los representantes del UDC han adelantado hoy que reclamarán un segundo asiento por ser la fuerza política más votada, lo que lo haría pasar de una tendencia centrista a una de derecha.