Escapar de Boko Haram

Saa cuenta cómo logró burlar hace un año a los extremistas que la secuestraron junto a otras 270 estudiantes en Nigeria.
La joven se presentó con pseudónimo para proteger a su familia.
La joven se presentó con pseudónimo para proteger a su familia. (Salvatore Di Nolfi/EFE)

Ginebra

El 14 de abril de 2014, 270 alumnas del liceo de Chibok (norte de Nigeria) fueron tomadas como rehenes por la secta yihadista Boko Haram. Y si bien el drama fue seguido de una movilización internacional en torno del eslogan muy mediático “Bring Back Our Girls” (Devuélvanos a nuestras hijas), la mayoría de ellas aún están en manos de los terroristas. Saa fue una de las pocas que logró escapar. Con 18 años, la joven viajó a Suiza para dar este martes su testimonio ante la Cumbre de Ginebra para los Derechos Humanos y la Democracia.

¿Qué recuerdos guarda de la noche del 14 de abril de 2014?

Era cerca de la medianoche. Yo estaba con mis compañeras en el hotel donde residíamos. De pronto un montón de hombres llegaron gritando, estaban armados y algunos vestían ropas militares. Nosotras no sabíamos que ellos pertenecían a Boko Haram, pero cuando nos preguntaron dónde estaban los muchachos, nos dimos cuenta de que eran ellos. No sabíamos lo que querían hacer de nosotras. Con mi celular llamé a mi padre: me dijo que me quedara tranquila y que orara.

¿Es cristiana?

Sí, por eso yo esperaba que Dios nos iba a salvar.

¿Qué pasó entonces?

Tuvimos que salir, sin tener siquiera el tiempo para tomar nuestras cosas. En la puerta había vehículos y un gran camión. Nos dijeron que nos subiéramos en el camión y que nos matarían si no lo hacíamos. Estábamos solas con ellos, todo el personal de la escuela había huido.

¿Cómo fue que escaparon algunas de ustedes?

El camión arrancó. Estaba oscuro y no sabía a dónde nos llevaban. Me dije que prefería morir antes de ir con Boko Haram. Entonces salté. Una amiga me siguió pero fue herida en una pierna y cayó al suelo. Luego el camión continuó su camino.

¿Qué hora era entonces?

No lo sé, todavía era de noche. Mi amiga no podía caminar, estábamos en medio de un bosque sombrío. Entonces nos sentamos bajo un árbol y esperamos ahí, sin dormir. Por la mañana fui a buscar ayuda y di con un pastor: al principio no quiso ayudarnos, ya que era musulmán. Al final subió a mi amiga en su motocicleta. Yo los seguí a pie. Y luego encontramos a otro hombre, que nos llevó hasta Chibok donde fuimos a la escuela. De ahí fue necesario buscar otra motocicleta para reunirnos con nuestras familias…

¿Conocía a Boko Haram antes de este episodio?

¡Por supuesto, ellos han sembrado el miedo en toda la región! En 2012 ya habían atacado una escuela donde yo estudiaba. Fue para escapar de ellos que cambié de establecimiento y me había ido a Chibok.

¿Qué pasó después de su fuga?

La gente de Boko Haram amenazó con matar a las jóvenes que se habían escapado, así como a sus familias. Ya nunca he estado segura. El abogado Emmanuel Ogebe llegó al lugar y me permitió, junto a otras alumnas en el mismo caso, refugiarme en Estados Unidos. Ahí regresé a la escuela.

Usted dio su testimonio ante la ONU, en Ginebra. ¿Qué fue lo que pidió?

En Nigeria el gobierno no protege a las personas contra Boko Haram. Ninguna acción seria tuvo lugar para liberar a las 230 chicas. Es necesario que la comunidad internacional intervenga para liberarlas.

¿Cómo ve su futuro?

Las amenazas me impiden volver a Nigeria. Pero después de casi un año sin noticias, ya puedo hablar por teléfono con mis padres y mis cinco hermanos. Ellos tuvieron que dejar nuestra casa ya que Boko Haram atacó el poblado donde vivían. Si puedo, continuaré mis estudios en Estados Unidos y seré doctora.