Erdogan pide reformar la Constitución y sigue firme ante kurdos

El presidente islamoconservador está decidido a reforzar sus poderes tras su reciente victoria electoral, así como a expulsar a la guerrilla kurda del PKK fuera de Turquía.
El presidente turco Erdogan, durante su discurso de hoy en una reunión con dirigentes locales, en Ankara
El presidente turco Erdogan, durante su discurso de hoy en una reunión con dirigentes locales, en Ankara (AFP)

Ankara

El presidente islamoconservador turco Recep Tayyip Erdogan pidió hoy una reforma constitucional para reforzar sus prerrogativas y prometió que no cesarán las operaciones contra los rebeldes kurdos, tres días después de su triunfo electoral.

"Uno de los mensajes más importantes de las elecciones del 1 de noviembre es solucionar el tema de una nueva Constitución", declaró Erdogan en un discurso, el primero tras la victoria de su partido en las legislativas, ante dirigentes locales invitados al palacio presidencial de Ankara.

"Todos los que se oponen a la demanda de nuestro pueblo a favor de una nueva Constitución pagarán las consecuencias dentro de cuatro años", en las próximas elecciones legislativas, dijo Erdogan.

Desde su elección como presidente de la República en agosto de 2014, Erdogan, 61 años, aboga por una reforma constitucional y un sistema en el que el jefe del Estado asumiría la mayor parte del poder ejecutivo ahora en manos del primer ministro, cargo que ocupó de 2003 a 2014 antes de asumir la presidencia.

La actual Constitución fue adoptada en 1980, tras un golpe de estado militar. Anteriormente Ibrahim Kalin, portavoz de Erdogan, había sugerido que el tema de la reforma constitucional se zanjara con un referéndum. "Buscaremos la opinión de nuestro pueblo. Si el mecanismo para lograrlo es un referéndum, entonces será el caso", dijo Kalin a la prensa.

Kalin aseguró que Erdogan "es un líder que pasará a la historia" y "no necesita" una reforma constitucional que le confiera más poder ejecutivo. Pero el debate fundamental sobre si un sistema presidencialista es mejor para Turquía que el parlamentario, actualmente en vigor, "continuará de forma saludable durante los próximos meses y años", agregó Kalin en una rueda de prensa.

Preguntado por si aún se plantea un referéndum para tal reforma, Kalin respondió: "Desde luego, no se puede pensar en este debate independientemente de la nación; si el mecanismo requerido es un referéndum, se hará un referéndum".

"Pero quiero subrayar que la visión de la nación es esencial en un tema así", agregó. Para convocar un referéndum de reforma constitucional hacen falta el apoyo del tres quintas partes de los escaños del Parlamento, es decir 330.

La única formación que apoya las aspiraciones de Erdogan de convertirse en presidente es el partido islamista AKP, que recuperó en las elecciones del domingo pasado la mayoría absoluta que perdió en junio pasado.

Dispone de 317 escaños, por lo que legalmente la convocatoria de un referéndum no es posible, salvo si recibe el apoyo de otra formación, algo difícil, ya que los tres partidos de la oposición han basado su campaña en frenar lo que tildan de aspiraciones de hegemonía de Erdogan.

Sin mayoría absoluta

En las elecciones legislativas del 7 de junio pasado, Erdogan hizo campaña a favor de la reforma constitucional, pero los electores no lo apoyaron, dejando al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) sin la mayoría absoluta que disponía desde hacía trece años.

La imposibilidad de formar gobierno llevó a Erdogan a convocar a elecciones anticipadas que, contra todos los pronósticos y gracias a una estrategia de la tensión, permitieron al ADP recuperar la mayoría absoluta en el parlamento con 317 diputados sobre 550.

Sin embargo, Erdogan y el AKP no disponen de la mayoría calificada de dos tercios, 367 diputados para reformar la Constitución, ni la cifra de 330 para implementar un referéndum.

Aunque Kalin destacó que la presidencialización no era una broma "personal" de Erdogan, la oposición turca rechazó por anticipado la reforma. "El sistema presidencial no debe existir en Turquía", dijo categóricamente Gürsel Tekin, secretario general del Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata).

"Defendemos un sistema parlamentario basado en la separación de poderes", escribió en su cuenta Twitter Ayhan Bilgen, portavoz del Partido Democrático de los Pueblos (HDP, prokurdo). "Estamos contra el sistema presidencial", agregó Bilgen.

La oposición turca, numerosas ONG y muchos países aliados están preocupados por la deriva autoritaria de Erdogan. Critican además sus ataques a la prensa. El martes dos periodistas fueron encarcelados por haber criticado la victoria del AKP.

Hoy, en el mismo discurso, Erdogan reiteró su firmeza frente al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). En julio pasado, luego de dos años de tregua, se reanudaron los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad turcas y las milicias kurdas.

"Las operaciones continuarán con determinación contra la organización terrorista en el interior y el exterior de Turquía", recalcó. El jefe del Estado también afirmó que los rebeldes del PKK mataron a 248 policías, militares y civiles desde el verano.

"Continuaremos nuestro combate hasta que la organización terrorista abandone el territorio turco y entierre las armas", insistió Erdogan. La aviación turca bombardeó el martes las posiciones controladas por el PKK en Irak y en el sudeste de mayoría kurda de Turquía. Dos soldados murieron el viernes en Yüksekova, en la frontera con Irak, y en la víspera habían muerto cuatro militantes kurdos.

Grupo mediático despide periodistas

Mientras, el grupo de comunicación turco Koza Ipek ha despedido a 71 periodistas después de que el mes pasado fuera intervenido por el Gobierno en el ámbito de una investigación por supuesta financiación del terrorismo, informaron hoy a Efe fuentes del sector.

"Esto es una masacre para los periodistas y para el periodismo", aseguró hoy a Efe el presidente de la Asociación de Periodistas Progresistas, Ahmet Abakay, quien reiteró que "bajo este Gobierno los periodistas han experimentado la presión y después del resultado de estas elecciones vendrán días peores".

El grupo Koza Ipek es propietario de dos cadenas de televisión y dos diarios críticos con el Ejecutivo islamista, y se considera cercano a la red de simpatizantes del predicador exiliado turco Fethullah Gülen, que en los últimos meses ha sido calificada como "organización terrorista" por fiscales turcos.

Ipek Koza es una compañía dedicada sobre todo a la minería pero con intereses en numerosos sectores industriales. Tras la orden de intervención, unidades antidisturbios de la Policía turca entraron por la fuerza el pasado día 28 en la redacción compartida de esos medios y cortaron las emisiones que informaban en directo sobre el suceso.

Algunos redactores fueron despedidos ya el pasado mes y los administradores nombrados por el Gobierno han exigido que abandonen la redacción a todos los que pretendan mantener la línea editorial. Además, en los últimos días la televisión pública turca ha despedido a varios de sus periodistas.

Un tribunal turco decretó ayer prisión preventiva para dos editores de un semanario turco crítico con el Gobierno, detenidos el lunes bajo la acusación de "conspiración para dar un golpe de Estado" y "intento de derrocar el Gobierno".

La Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que mandó una misión de observadores a las elecciones generales del pasado domingo, advirtió el lunes que la falta de libertad de prensa y de expresión marcaron la campaña electoral.

"Aunque los ciudadanos turcos podían elegir entre alternativas políticas auténticas y fuertes en estas elecciones muy polarizadas, la rápida disminución de la variedad de medios de comunicación y las restricciones de la libertad de expresión influyeron en el proceso y son aún muy preocupantes", señaló la OSCE en una nota.

Yihadistas detenidos

De otra parte, la Policía turca ha detenido a nueve personas sospechosas de pertenecer a una célula yihadista del Estado Islámico y ha confiscado un arsenal de explosivos y armas que planeaban usar en atentados suicidas contra un diario y un partido político, informa hoy la prensa turca.

La Policía arrestó a dos supuestos yihadistas tras dar el alta al coche en el que viajaban, a lo que siguió una breve persecución en coche que terminó con el arresto de los sospechosos, según un comunicado de la oficina del gobernador de Gaziantep, provincia del sureste de Turquía donde se produjo la operación.

Tras establecer los vínculos de los detenidos con el Estado Islámico, las autoridades pudieron arrestar a otros siete supuestos miembros de la célula. Además, los agentes se incautaron de 8.75 kilos de TNT, cuatro granadas de mano, otras tantas pistolas, un chaleco con explosivos y material para fabricar bombas.

Por los documentos encontrados, la Policía deduce que los arrestados preparaban un atentado suicida y ataques armados contra la sede provincial de un partido en Estambul. Además, también evaluaban acciones contra la redacción de un diario nacional en Ankara y contra representantes del mismo diario en Estambul.

El comunicado no menciona el nombre del periódico, pero el viernes pasado la policía había desplegado enormes medidas de seguridad alrededor de las oficinas del diario Cumhuriyet en Ankara y Estambul.

Estas medidas se tomaron después de que fueran arrestados en Gaziantep dos supuestos miembros del Estado Islámico con planes para atentar contra este diario, que mantiene una línea editorial laica, izquierdista y crítica con el Gobierno.