Erdogan defiende política turca criticando a "nuevos Lawrence" de Arabia

El presidente turco defendió el rechazo de su país a intervenir militarmente contra los yihadistas en Siria e Irak, mientras su gobierno negó haber autorizado el uso de las bases turcas a EU.
Humo proveniente de un edificio golpeado por un ataque aéreo de la coalición internacional asciende en Kobane
Humo proveniente de un edificio golpeado por un ataque aéreo de la coalición internacional asciende en Kobane (AFP)

Estambul

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan defendió hoy la posición de su país, que se niega a intervenir militarmente contra los yihadistas en Siria e Irak, criticando a los "nuevos Lawrence" de Arabia que quieren desestabilizar a Turquía.

"Hace cien años, algunos se levantaron contra el Imperio Otomano (...) Hoy siguen existiendo. Lawrence era un espía inglés disfrazado de árabe", dijo Erdogan en un discurso retransmitido por televisión.

Thomas Edward Lawrence (llamado Lawrence de Arabia) (1888-1935), fue un oficial de enlace británico que desempeñó un papel importante, aunque controvertido, en el desencadenamiento en 1916 de la "revuelta árabe" contra el Imperio Otomano.

Mientras los británicos animaban a los árabes con la idea de la independencia para lograr su sublevación, se aliaban secretamente con Francia para repartirse Oriente Medio. Las dos potencias europeas sellaron así en 1916 el acuerdo Sykes-Picot: Líbano y Siria quedarían bajo control francés, y Jordania, Palestina e Irak, bajo control británico.

Según Erdogan, hoy en día, "hay nuevos Lawrence voluntarios, disfrazados de periodistas, religiosos, escritores o terroristas". "Es nuestro deber explicar al mundo que hay Lawrence modernos engañados por organizaciones terroristas", afirmó el presidente turco.

Turquía ha puesto condiciones para unirse a la coalición liderada por Estados Unidos que está llevando a cabo bombardeos aéreos en Irak y Siria para frenar el avance de la organización yihadista Estado Islámico (EI), entre las que se encuentran la creación de una zona neutral en el norte de Siria y la entrega de armas a la oposición siria moderada.

Violentas manifestaciones prokurdas sacudieron Turquía la semana pasada, en particular en el sureste de mayoría kurda, para denunciar la pasividad de Ankara ante el asedio de los yihadistas del grupo EI en Kobane, una ciudad kurdosiria situada en la frontera.

"No se puede solucionar este problema (sirio) concentrándose sólo en Kobane", insistió hoy Erdogan. "¿Por qué todos aquellos que permanecen pasivos ante la masacre de Kobane, donde ya no quedan civiles, la usan contra Turquía?", preguntó el primer ministro turco.

De otra parte, Turquía negó hoy haber autorizado el uso de sus bases aéreas a Estados Unidos para la campaña contra el grupo Estado Islámico (EI) en Irak y en Siria, donde los combatientes kurdos lanzaron hoy una contraofensiva en la ciudad de Kobane.

"No hay ningún nuevo acuerdo con Estados Unidos sobre Incirlik", dijo un responsable del gobierno a la AFP, en alusión a una base aérea del sur de Turquía. "Las negociaciones continúan", agregó. Un responsable estadunidense de Defensa afirmó el domingo bajo el anonimato que el gobierno de Ankara había autorizado al ejército estadunidense a utilizar sus bases.

El jefe del Pentágono, Chuck Hagel, también anunció ayer que miembros de la oposición siria serían "acogidos y entrenados" en Turquía, agregando que Ankara recibiría a un grupo de expertos estadunidenses para "desarrollar un programa de entrenamiento".

En la ciudad kurda de Kobane, en el norte de Siria, intensos combates enfrentaban hoy a los yihadistas y fuerzas kurdas, muy cerca de la frontera con Turquía. Tiros de armas automáticas y de mortero se producían en un barrio del norte de Kobane, a menos de un kilómetro de las alambradas que separan Turquía de Siria.

Esta zona es la que atraviesan los civiles kurdos que huyen de los combates hacia Turquía y los combatientes evacuados para ingresar en los hospitales turcos. Esta mañana, los aviones de la coalición lanzaron al menos dos nuevos ataques contra posiciones de los yihadistas en la ciudad. Una enorme columna de humo se levantaba sobre el corazón de la ciudad después de estos bombardeos.

Los kurdos iniciaron en la noche del domingo una contraofensiva y consiguieron retomar dos posiciones al EI en el sur de Kobane, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Trece yihadistas murieron en esos enfrentamientos, según la misma fuente. Kobane se ha convertido en el símbolo de la resistencia contra los yihadistas, y su caída les daría el control de una amplia franja de territorio en la frontera siroturca.

Con el avance del EI a las puertas de Turquía, Ankara se enfrentaba a una presión cada vez más importante para participar en la coalición liderada por Estados Unidos contra los yihadistas en Siria e Irak. Un responsable de Defensa estadunidense anunció que Turquía iba a permitir que Estados Unidos usara sus bases aéreas, incluida su gran base de Incirlik (sur), cercana a la frontera con Siria.

El secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, agradeció a Turquía que esté dispuesta a entrenar a "miembros de la oposición siria", según su portavoz. Militares estadunidenses habían asegurado, en numerosas ocasiones, que los ataques aéreos no bastarían para derrotar a los yihadistas, que proclamaron en junio un califato en amplias zonas de Siria e Irak bajo su control.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, llamó el domingo a apoyar militarmente a la "oposición moderada" siria para crear una "tercera fuerza" en el país vecino capaz de derrotar a los yihadistas y al régimen de Damasco.

Más de 180 mil personas murieron en Siria desde el comienzo de las revueltas contra el régimen de Bashar al Asad. El conflicto se convirtió en una guerra civil que trajo a miles de yihadistas extranjeros al país.

Los iraquíes deben "recuperar" Irak

Al mismo tiempo crece la preocupación sobre Irak, donde los yihadistas amenazan con conquistar más territorios. Las fuerzas iraquíes se enfrentan a una presión creciente en la provincia de Al Anbar, situada entre Bagdad y la frontera siria, donde un atentado mató el domingo al jefe de la policía local.

Este lunes, las tropas gubernamentales apostadas cerca de la ciudad de Heet, en esa provincia, se retiraron a otra base, dejando la localidad bajo el control de los yihadistas.

El ejército también tuvo enfrentamientos con el EI alrededor de la refinería de Baiji (norte) donde la aviación estadunidense entregó el domingo comida, agua y municiones a los soldados iraquíes.

Washington ha insistido en que no enviará tropas terrestres a Irak y el secretario de Estado, John Kerry, dijo el domingo que son los iraquíes quienes tendrán que luchar por recuperar su país. "Son los iraquíes los que tienen que recuperar Irak. Son los iraquíes de Al Anbar los que tienen que luchar por Al Anbar", declaró en El Cairo.

En las zonas bajo su control, el EI cometió atrocidades que indignaron a la comunidad internacional, en particular las ejecuciones por decapitación de cuatro rehenes occidentales.

En el último número de su revista de propaganda, publicado este domingo, el EI se jacta de haber resucitado la esclavitud, al entregar a mujeres y niños yazidíes a sus combatientes como botines de guerra.

Los yihadistas piensan que los yazidíes, una minoría considerada étnicamente parte de los kurdos y con una religión propia, tienen creencias heréticas y aseguran que la ley islámica les permite esclavizarlos. "Después de su captura, las mujeres y los niños yazidíes se reparten, siguiendo la sharia, entre los combatientes del Estado Islámico", reza el artículo.