Entrevista: "Irán apenas ha avanzado en derechos humanos en el último año"

Nasrín Sotudé, abogada reconocida internacionalmente y defensora de los derechos humanos, denuncia que la llegada a la presidencia del moderado Rohaní no se ha reflejado en un mayor respeto a los ...
Nasrin Satudé, abogada iraní defensora de los derechos humanos, ha conocido la cárcel por su actividad profesional
Nasrin Satudé, abogada iraní defensora de los derechos humanos, ha conocido la cárcel por su actividad profesional (AFP)

Teherán

Los derechos humanos apenas han avanzado en el último año en Irán, pese a la llegada a la Presidencia del moderado Hasán Rohaní, asegura a Efe en una entrevista la internacionalmente reconocida abogada y defensora de los derechos humanos Nasrín Sotudé.

Menuda y con mirada firme, sentada en su humilde y parco despacho en una vivienda del norte de Teherán, esta mujer demuestra con su diálogo pausado que los tres años de cárcel que pasó en prisión (entre 2010 y 2013) no la han alejado de la lucha por los derechos humanos ni han acallado su voz.

La semana pasada inició una campaña para exigir su derecho a ejercer la abogacía y se manifiesta cada día frente a la Asociación de Abogados de Teherán con una pancarta en la que se lee "Derecho a trabajar, derecho a disentir".

El sábado fue arropada por otros 70 activistas que la acompañaron y, después, acudió a la manifestación contra los ataques de ácido a mujeres (que la Policía impidió) y en la que fue detenida, para ser liberada siete horas más tarde.

"El modo de abordar los derechos humanos no ha cambiado significativamente en Irán en el último año", señala con cautela, rechazando apuntar a Rohaní como responsable.

"En general, los responsables de estos asuntos son el Ministerio de Inteligencia y el Poder Judicial", dice, sin querer entrar en el debate de si el presidente está limitado por estos organismos, en manos de los sectores más conservadores.

"Pero no puede decirse que no ha habido cambios. El ambiente es un poco más abierto en el ámbito de la cultura. Se pueden hacer cosas en teatro o cine que antes (con el expresidente Mahmud Ahmadineyad) no se hacían y varios amigos escritores que tenían libros vetados por la censura me han dicho que les han autorizado publicar varios de ellos", afirma.

También ha aumentado el nivel de las acciones y reuniones que llevan a cabo activistas sociales. "Ahora podemos sentarnos a hablar, salir a la calle", dice, y pone como ejemplo al cineasta Mohamad Nurizad, que cumplió cerca de un año de prisión por sus críticas al régimen y ahora "todos los días se manifiesta frente a sedes gubernamentales para exigir que le devuelvan los equipos que le confiscaron".

Su propia protesta personal probablemente no hubiera sido permitida durante el segundo mandato de Ahmadineyad (entre 2009 y 2013), en el que se vivió una fuerte represión en respuesta a la Marea Verde, las revueltas callejeras contra su polémica reelección, con cientos de detenciones y represaliados.

En ese periodo, Sotudé pasó tres años en la prisión de Evin (en Teherán y donde se encierra a presos políticos) condenada por "conspirar contra la seguridad del estado", durante los que fue galardonada con el prestigioso premio Sajarov a la Libertad de Conciencia de la Unión Europea. Fue liberada en septiembre de 2013 (tras la llegada a la Presidencia de Rohaní).

"Voy todos los días ante la Asociación de Abogados con una pancarta. Quiero decirle a mi Gobierno que aunque mi pensamiento sea diferente al suyo tengo derecho a vivir y a trabajar", explica.

El Tribunal Revolucionario que condenó a seis años de cárcel incluyó también su inhabilitación, pero la Asociación de Abogados le renovó su permiso para ejercer, puesto que la norma establece que solo puede retirarlo el Tribunal Disciplinario de la Abogacía.

"Los ministerios de Interior e Inteligencia, la Fiscalía, la Policía de Seguridad y un fiscal de Evin presionaron a este tribunal, que finalmente ha suspendido mi permiso para ejercer", explica.

Antes, la pidieron que firmase un documento comprometiéndose a no llevar casos "políticos", en referencia a activistas y defensores de los derechos humanos, a lo que se negó. Sotudé fue abogada de la premio Nobel de la paz Shirín Ebadi, que ejerció la abogacía después de fundarse la República Islámica y prohibir a las mujeres ejercer de juezas.

Entre las cuestiones más preocupantes de derechos humanos en Irán, Sotudé asegura que la principal son las ejecuciones, que han aumentado en el último año, precisamente durante el mandato de Rohaní.

"La horca y, sobre todo, la horca para los menores de 18 años es nuestro principal problema", asegura, y explica que se ha iniciado una campaña contra la pena de muerte titulºada "Eliminación paso a paso de la ejecución".

Irán es, detrás de China, el segundo país en el mundo en ejecuciones (que se hacen en la horca y a veces en público), con 624 ejecuciones en 2013 y 585 en lo que va de 2014, según el Centro de Documentación de Derechos Humanos de Irán, una organización con sede en Estados Unidos.

"También sigue habiendo defensores de los derechos humanos detenidos. Por ejemplo, continúan encarcelados dos amigos míos, Abdulfatah Soltaní y Mohamad Seifsadé, y en los últimos meses han detenido a varios defensores de los derechos de los niños, algunos de los cuales están ahora en huelga de hambre. Esto demuestra que en el tema de las detenciones no ha cambiado nada", lamenta.

Preguntada sobre si Rohaní no puede o no quiere hacer los cambios que prometió en su campaña, prefiere "no prejuzgar". "En vez de señalar a nadie, tenemos que hablar de los movimientos sociales y de los que ellos pueden hacer a través de películas, manifestaciones, entrevistas o artículos. Los activistas sociales tienen que moverse para avanzar", afirma.

Pese a los pocos logros, Sotudé cree firmemente que la situación en su país "va a mejorar", entre otras cosas porque "no todo depende del Gobierno, sino que también está en nuestras manos".