Enfoque: Los jóvenes griegos se sienten traicionados por Tsipras

Duramente golpeados por la crisis económica que azota al país mediterráneo desde hace cinco años, la juventud griega se siente decepcionada por la aceptación por el ex primer ministro de las ...
El ex primer ministro griego, el izquierdista Alexis Tsipras, a su llegada a los estudios de la televisión ERT para un debate el lunes por la noche
El ex primer ministro griego, el izquierdista Alexis Tsipras, a su llegada a los estudios de la televisión ERT para un debate el lunes por la noche (AFP)

Atenas

Los jóvenes griegos que votaron de forma masiva por la izquierda radical en las elecciones legislativas de enero para terminar con la austeridad darán posiblemente la espalda al ex primer ministro Alexis Tsipras en los comicios del domingo.

En Exarchia, el barrio bohemio de Atenas, frecuentado por estudiantes y anarquistas, cualquier referencia a Tsipras provoca un suspiro de resignación o un insulto.

Sin trabajo en perspectiva -la mitad de los jóvenes de menos de 25 años están desempleados- afectados por la pauperización de sus padres, los jóvenes han sido duramente golpeados por la crisis económica que azota a Grecia desde hace cinco años.

Esta "generación perdida", como se la llama en Grecia, fue seducida por la promesa de Syriza de resistir a los acreedores y terminar con su tutela y las políticas de austeridad impuestas. Además, Tsipras, 40 años, con su estilo informal y su aspecto juvenil, encarnaba una nueva forma de gobernar.

Sin embargo, a pesar de haber ganado el referéndum contra las exigencias de los acreedores, Tsipras dio un giro de 180 grados y firmó un tercer programa de rescate con duras medidas de austeridad.

Ese giro dejó a Tsipras sin mayoría parlamentaria, por lo cual el primer ministro decidió renunciar y convocar a elecciones legislativas anticipadas para obtener una nueva mayoría y una nueva legitimidad. En Exarchia, donde los muros están cubiertos de pintadas y grafitis de protesta, resulta difícil encontrar a alguien dispuesto a votar por Tsipras.

"Alexis nos traicionó", afirma Spiros, 25 años, estudiante de arte dramático sentado en un café junto a sus amigos. La mayoría de ese grupo de jóvenes se descarta por la abstención ya que ningún partido los convence.

"Voté por un gobierno de izquierda. Quería que nos quedáramos en Europa, pero en una Europa con buena reglas", dice por su lado Alez, 30 años. "Syriza hizo todo lo que dijo que no iba a hacer", agrega decepcionado.

El descorazonamiento de los jóvenes afectó a Syriza internamente ya que la dirección de su movimiento juvenil anunció que no iba a apoyar a Alexis Tsipras en las próximas elecciones.

Un sondeo publicado hace dos semanas por el diario Ethnos otorgaba a Syriza 18.6% de los votos en el electorado de 18 a 34 años. En enero ese sector del electorado había votado por Syriza en una proporción de 30%.

"Syriza perdió su imagen juvenil, de esperanza y de cambio. Es raro ver en Europa una tal caída en tan poco tiempo", analiza Manos Papazoglou, profesor de ciencias políticas de la Universidad del Peloponeso.

Aunque en los actos electorales de Alexis Tsipras no abundan los jóvenes, Antonios Kaisaris, 19 años, decidió concurrir a uno de ellos para apoyar al ex primer ministro. "Este gobierno necesita más tiempo para mostrar lo que puede hacer", dice Kaisaris.

"Vamos a continuar el combate" para pesar en la renegociación de la deuda del país. "No queremos el regreso de la derecha. Perdimos una batalla pero no la guerra", agrega.

"Puede haber cambios significativos" de aquí al día de la elección, dice Manos Papazoglou, que no excluye una reacción de la juventud ante la subida del partido conservador Nueva Democracia que, según los sondeos, estaría casi empatado con Syriza.

Al final, muchos jóvenes pueden volcarse a favor de Tsipras sin entusiasmo y a regañadientes para impedir el retorno de Nueva Democracia y el Partido Socialista helénico (PASOK), que dominaron la vida política griega en los últimos 40 años.

Esos dos partidos, acusados de corruptos e incapaces, son "responsables de lo que estamos sufriendo", dice Haris, un profesor de alemán decidido a votar de vuelta por Syriza. "Al menos Tsipras no robó ningún euro al pueblo griego", dice convencido.