Enfoque: Malestar en derecha por "inmovilismo" de Rajoy

La estrategia electoral desvelada por el jefe del gobierno conservador ante los próximos comicios, basada únicamente en la incipiente recuperación económica de España, ha recibido duras críticas ...
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, cree que puede ganar de nuevo las elecciones legislativas gracias a sus logros económicos
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, cree que puede ganar de nuevo las elecciones legislativas gracias a sus logros económicos (AFP)

Madrid

"Inmovilismo", "parálisis", "autismo": el jefe del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, recibió este miércoles duras críticas desde la propia derecha tras develar su estrategia electoral sin cambios pese a la amenaza de una debacle.

Ante unos 500 altos cargos del Partido Popular, Rajoy defendió el martes la incipiente recuperación económica del país como única baza para ganar las numerosas citas electorales a las que se enfrenta en 2015 y que desembocarán en legislativas a finales de año.

Ante los insistentes rumores de tensiones internas, la imagen del encuentro fue la de una formación unida que irrumpió en numerosas ovaciones y aplausos a su líder.

"Este partido tiene 800 mil militantes. ¿Cuántos han hablado? Aquí hoy tenían 400, no ha habido ni una crítica de los 400, ahí tienen la respuesta", lanzaba a los periodistas una de las líderes regionales, la catalana Alicia Sánchez Camacho.

Sin embargo, no faltó después quien reprochara la total ausencia de debate. "Acudí con interés a escuchar a nuestros máximos dirigentes y también con la voluntad de tomar la palabra. Por desgracia sólo pude escuchar", fustigó este miércoles la diputada Cayetana Álvarez de Toledo en una tribuna publicada en el diario El Mundo.

Las críticas se centran en la falta de nuevas ideas con las que contrarrestar el auge meteórico de flamantes formaciones que como Ciudadanos, de centro-derecha, amenazan con atraer a muchos votantes del PP desencantados, que exige regeneración política ante la crisis y la corrupción.

"Me pareció un discurso autista, que no ha tenido en cuenta el entorno. Simplemente es un discurso de afirmación en sus políticas y una petición al partido de que nadie se mueva" hasta el 24 de mayo, fecha de elecciones municipales y regionales en 13 de las 17 comunidades autónomas, dice a la AFP el analista político, José Antonio Zarzalejos, exdirector del diario conservador ABC.

Rajoy "ha hecho un mal diagnóstico, sigue pensando que estamos en una crisis económica y esto es una crisis política y social", afirma, lamentando "las respuestas economicistas o puramente aritméticas a problemas" como la pobreza infantil en un país con 23,7% de desempleo o los desahucios que cada año dejan a miles de familias sin hogar.

- 'Lo mejor es no hacer nada' -

Los comentarios en la prensa de derechas eran implacables.

"Rajoy convence al partido de que lo mejor es no hacer nada", titulaba El Mundo.

"Las expectativas que había generado el discurso de Mariano Rajoy ante la Junta Directiva del PP, reunida por primera vez en dos años, no se correspondieron con una intervención plana y ausente de autocrítica", fustigaba en un editorial.

Con ella se "apuntala la esclerotización de un modelo de partido agotado" y se "agiganta la brecha abierta entre el líder del partido y los barones regionales" ante "la parálisis política de su jefe de filas", agregaba, mientras ABC, cercano al gobierno, lamentaba que siga "todo igual".

"¡Que fácil es hablar pero qué difícil es gobernar!", lanzaba este miércoles Rajoy casi a modo de respuesta a los candidatos de su partido que temen pagar las consecuencias de sus duras políticas de austeridad.

Algo que ya ocurrió el 22 de marzo en la elecciones regionales en Andalucía, en el sur, donde el PP perdió 17 de sus 50 escaños en un parlamento autonómico de 109 diputados.

Abogando por una economía diferente y la lucha contra la corrupción, Ciudadanos, partido nacido en 2006 en Cataluña y lanzado ahora al ruedo nacional, entró en la cámara con 9 escaños. Y el antiliberal Podemos, surgido hace poco más de un año, con 15.

Pero ese "inmovilismo" que algunos reprochan a Rajoy desde sus propias filas es el mismo que fustigan la oposición de izquierdas o los analistas ante los grandes retos del país, como el desafío independentista en Cataluña.

"El liderazgo de Rajoy ya lo conocemos, es una persona que no decide, que se deja llevar por las circunstancias, que es todo menos audaz, que resuelve los problemas a base de pudrirlos", afirma Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.

Una estrategia que, sin embargo, ya le ha dado resultado en el pasado. Ahora está por ver qué ocurre el 24 de mayo.