Enfoque: La ruta de los Balcanes se cierra para los migrantes, pero se abren otras

Ante el cierre de la ruta que actualmente seguían los refugiados de Oriente Medio tras el acuerdo de Bruselas de la UE con Turquía, países como Albania y Bulgaria aparecen como alternativas.
Una mujer descansa en un campamento en la localidad de Idomeni, en la frontera greco-macedonia, donde miles de migrantes están bloqueados
Una mujer descansa en un campamento en la localidad de Idomeni, en la frontera greco-macedonia, donde miles de migrantes están bloqueados (AFP)

Sofía

Todos los caminos llevan a Europa. La ruta de los Balcanes podría quedar cerrada a partir del miércoles, pero los migrantes buscarán otros itinerarios, y por ello Bulgaria y Albania, países vecinos de Grecia, empiezan ya a reforzar sus fronteras.

Tras laboriosas negociaciones, el lunes en Bruselas, los países miembros de la Unión Europea (UE) no se mostraron oficialmente de acuerdo con un eventual cierre de esta ruta, por la que el año pasado transitaron más de 850 mil migrantes.

No obstante, Eslovenia decidió hoy medidas que hacen el pasaje por la ruta casi imposible: a partir de medianoche (23:00 hora GMT del martes), no permitirá más, salvo excepciones "humanitarias", el transito de migrantes indocumentados por su territorio.

Serbia indicó que podría hacer lo mismo, lo que significaría "el cierre total de la ruta de los Balcanes". Macedonia, que no integra la UE, y por donde los migrantes abandonan Grecia, podría alinearse con su vecino. Sin este acceso a Europa, los candidatos al asilo tendrán que buscar otro itinerario alternativo.

Durante un ejercicio conjunto de sus fuerzas de seguridad, este sábado en la frontera búlgaro-griega, el primer ministro Boïko Borisov anunció el despliegue de 400 hombres suplementarios en esta zona. El lugar se halla a menos de dos horas por carretera de la frontera entre Grecia y Macedonia, donde miles de sirios e iraquíes están bloqueados desde hace diez días.

"Tenemos material de vigilancia sofisticado que nos permite detener la ola migratoria" se jactó Borisov este lunes, durante una cumbre de la Unión Europea y Turquía.

El jefe de la Autoridad nacional contra la trata de humanos, Gerald Tatzgern, interrogado hoy por la radio austríaca Ö1, dijo que se detecta un "recrudecimiento de actividad" de los traficantes "desde los grandes campos (de refugiados) de la frontera turco-siria" con destino "no solamente a Grecia sino también directamente desde Turquía hacia Bulgaria, para seguir luego a Rumania".

Y más hacia el sur, las rutas clandestinas podrían también bifurcar hacia Albania e Italia.

La "ruta del Adriático"

Italia proporcionará próximamente los medios logísticos y humanos suplementarios para ayudar a Albania a controlar sus fronteras, según fuentes coincidentes. La "ruta del Adriático" entre la costa albanesa y la región italiana de Apulia ya ha sido utilizada en oleadas masivas de inmigración. En 1991, decenas de miles de albaneses la habían transitado en precarias embarcaciones.

Entre Grecia y Albania, los itinerarios clandestinos a través de las montañas han visto transitar a miles de migrantes albaneses hacia Grecia en los años 1990 y 2000. Estos caminos son bien conocidos por los traficantes. Pero ¿se lanzarán los candidatos al asilo, entre ellos numerosas mujeres y niños, a estos peligrosos caminos, físicamente agotadores y cada vez más vigilados?

"Es demasiado pronto para decirlo" estima Leonard Doyle, un portavoz de la Oficina internacional de Migraciones (OIM), interrogado por la AFP. "La presión sobre Europa para reducir las salidas desde Turquía es enorme, y ello podría funcionar".

Durante la cumbre UE-Turquía en Bruselas de este lunes, Ankara propuso un "canje" de refugiados. Consiste en que Turquía readmita a los refugiados sirios llegados a la UE ilegalmente, en particular a las islas griegas, y que los europeos admitan a su vez, por vías legales y seguras, a la misma cantidad de refugiados sirios que se hallan en Turquía.

Varios obstáculos

El "corredor "migratorio" que condujo en 2015 a más de 850 mil migrantes desde Grecia hasta Alemania, Austria o Suecia, pasando por Macedonia u otros países de la ex Yugoslavia, no ha sido oficialmente cerrado, pero ahora no deja pasar más que a un puñado de sirios o iraquíes.

Por su parte, Bulgaria ya ha erigido en su frontera terrestre con Turquía --de 259 km-- una valla a lo largo de 30 km, que será prolongada hasta 130 km. Unos dos mil policías ya han sido desplegados en la zona.

Más al norte, un desvío por Rumania es aún más complicado: solamente dos puentes unen este país con Bulgaria, y una travesía en barco por el Danubio "sería detectada por los guardas fronterizos" según Vessela Tcherneva, del Centro europeo de análisis de política extranjera en Sofía.

Otro obstáculo suplementario: Hungría, que ya ha clausurado sus fronteras con Croacia y con Serbia, ha lanzado obras para hacer lo mismo en su frontera con Rumanía.

Bulgaria, el país más pobre de la UE, tiene la reputación de ser poco hospitalario con los migrantes. En 2015, se registraron en este país unos 30 mil, mientras que otros pasaban clandestinamente por su territorio. Varias ONG han denunciado malos tratos a los refugiados por parte de las fuerzas de seguridad.