Empresarios brasileños dicen en Cuba que han aprendido a “convivir” con bloqueo

Ejecutivos de la Compañía de Obras en Infraestructura destacaron la presión que ejerce Washington sobre los inversionistas extranjeros en la isla.

La Habana

“El bloqueo (de Estados Unidos) ejerce una presión fuerte” contra las inversiones extranjeras en Cuba, “pero poco a poco las empresas estamos aprendiendo a convivir” con esas restricciones, dijeron hoy en La Habana ejecutivos de la “Compañía de Obras en Infraestructura” (COI), subsidiaria independiente del consorcio brasileño Odebrecht.

La afirmación trascendió durante un intercambio entre empresarios cubanos y brasileños, en el que se informó de la marcha del contrato de administración por la COI del central azucarero “5 de septiembre”, primero en su tipo que el gobierno del presidente Raúl Castro autoriza, desde que hace medio siglo el sector pasó a manos exclusivas del Estado.

Firmado hace aproximadamente un año, la administración brasileña de esa fábrica es “en esencia de transferencia de tecnología e incluye financiamiento, capacitación y comercialización de la producción como elemento de garantía de pago del crédito” recibido, puntualizaron directivos de la COI.

Agregaron que en la última cosecha ese central produjo unas 40 mil toneladas de azúcar y “la idea es llegar a las 140 mil toneladas”. Por su parte, Francisco Martínez, directivo de una de las empresas exportadoras de azúcar cubano, anunció que, paralelamente, se trabaja en la creación de 19 plantas bio-eléctricas, varias de ellas con inversión brasileña.

Brasil, que parece haber apostado por sectores claves de la economía cubana a partir de los cambios que impulsa el presidente Castro, redoblará sus compromisos en la isla, según dijo Hipólito Rocha, director general en La Habana de la Agencia de Promoción de Exportaciones (Apex-Brasil). Cuando arrancó el proyecto de administración del central azucarero, Rocha dijo que se preveía una inversión inicial de 60 millones de dólares.

El gigante suramericano es además el principal inversionista extranjero en la construcción del megapuerto del Mariel, 50 kilómetros al oeste de La Habana, con el cual los cubanos aspiran a conectarse con la multiplicación del comercio global que se espera tras la ampliación en 2015 del Canal de Panamá.