Empiezan legislativas en Burundi tras noche tensa

Las autoridades rechazaron aplazar de nuevo las elecciones pese a los llamamientos de la comunidad internacional, que estima que el clima actual no permite llevar a cabo elecciones creíbles.
Atacaron varios centros de votación durante la noche, aunque los asaltantes no lograron destruir el material electoral.
Atacaron varios centros de votación durante la noche, aunque los asaltantes no lograron destruir el material electoral. (AFP/Phil Moore)

Buyumbura, Burundi

Los colegios electorales para las elecciones legislativas y comunales de Burundi abrieron este lunes en un clima muy tenso en la capital, tras dos meses de protestas contra el presidente Pierre Nkurunziza, que quiere presentarse a un tercer mandato.

A las 07H00 GMT, tres horas después de que abrieran los colegios electorales, estalló una granada cerca de un colegio de Musaga, un barrio de Buyumbura que ha sido el epicentro de las protestas.

La granada fue lanzada contra los policías que patrullaban en la avenida principal del barrio pero no causó heridos.

La gran incógnita de la jornada es el nivel de participación en las elecciones, que la oposición decidió boicotear considerando que no existían condiciones para que el voto fuera libre.

Unos 3,8 millones de burundeses están llamados a las urnas para estos comicios, boicoteados también por la sociedad civil.

Las autoridades rechazaron aplazar de nuevo las elecciones pese a los llamamientos de la comunidad internacional, la Unión Africana y países de la región, que estiman que el clima actual no permite llevar a cabo elecciones creíbles.

Varios centros de votación fueron atacados durante la noche, tanto en la capital como en la provincia, pero los asaltantes no lograron destruir el material electoral, anunció la policía el lunes.

En los barrios de Cibitoke, Nyakabiga y Musaga, feudos en la capital de las protestas contra el presidente Nkurunziza, los colegios todavía seguían cerrados 30 minutos después de la apertura oficial, constataron fotógrafos de la AFP.

Los burundeses están llamados a elegir 100 diputados, a los que se sumarán tres miembros de la etnia minoritaria twa (1% de la población), así como, si fuera necesario, un número variable de diputados cooptados en las listas en liza para lograr los equilibrios entre hutus y tutsis previstos en la Constitución.

El parlamento tiene que tener 60% de diputados hutu (cerca del 85% de la población), 40% de diputados tutsi (cerca del 15%) y 30% de mujeres.

Esos equilibrios fueron establecidos en el Acuerdo de Arusha que llevó al fin de la guerra civil que, entre 1993 y 2006, enfrentó al ejército, controlado por la élite tutsi, con los rebeldes hutu.

Los mecanismos de reparto del poder de ese acuerdo aportaron diez años de paz a Burundi, cuya historia poscolonial estuvo marcada por violencias y matanzas.

Sin embargo, la decisión del presidente de aspirar a un tercer mandato desató una grave crisis política y manifestaciones populares de rechazo.

La comunidad internacional considera imposible en ese contexto celebrar unas elecciones creíbles en un país donde en las últimas semanas se han reprimido manifestaciones, a veces con disparos, y donde la prensa está completamente silenciada.

Los principales responsables de la intimidación son los Imbonerakure, las juventudes del partido en el poder, calificados de "milicia" por Naciones Unidas.

La ONU, la Unión Europea (UE), la Unión Africana (UA) y la Comunidad Africana Oriental (CAO), entre otras organizaciones, llamaron a suspender los comicios, denunciando sus condiciones nada creíbles.

Las elecciones presidenciales están previstas para el 15 de julio.