Eluden afirmar si la NSA espió a Obama

James Cole reconoce en la Cámara de Representantes que la agencia pudo haber interceptado comunicaciones de congresistas estadunidenses.
La vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional tal vez alcanzó al presidente Obama.
La vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional tal vez alcanzó al presidente Obama. (Jewel Samad/AFP)

Washington

Una autoridad estadunidense reconoció ayer que la agencia de inteligencia nacional probablemente espió las comunicaciones de congresistas, pero rechazó afirmar si dichas prácticas también alcanzan al presidente Barack Obama.

El intercambio ocurrió durante una audiencia sobre la reforma gubernamental de su programa de recolección de datos revelado en 2013 por el ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden.

El fiscal general adjunto, James Cole, al declarar en la comisión judicial de la Cámara de Representantes, dudó cuando fue interrogado acerca de si la NSA recolectó los números, la hora y la duración de las llamadas realizadas por los miembros del Congreso y funcionarios del gobierno.

El legislador Darrell Issa, un representante republicano conocido por ser un fuerte crítico de la Casa Blanca, preguntó específicamente si el programa recolectó datos de los teléfonos que usan los representantes en sus oficinas.

"Sin ser específico, probablemente lo hacemos", respondió Cole.

Issa preguntó entonces si las llamadas del presidente también eran monitoreadas por el programa, a lo cual Cole no contestó pero dijo que le respondería posteriormente a Issa.

La audiencia se da en medio de una creciente preocupación acerca de la vigilancia que lleva a cabo la NSA a escala nacional.

Miembros del panel advirtieron al gobierno sobre la urgencia de aplicar la reforma anunciada por Obama al programa de recolección de datos, sin lo cual la agencia perdería su autoridad para llevar adelante estas actividades.

El congresista James Sensenbrenner, uno de los principales autores de la ley que siguió a los ataques del 11 de septiembre de 2001, dijo que estaba "impactado" por cómo esa norma había sido usada para justificar el amplio operativo con el que se espían las comunicaciones telefónicas.

"Si se hubiera debatido sobre el programa de recolección de datos en el Congreso, éste nunca hubiera sido aprobado", dijo Sensenbrenner.

La sección 215 de la ley usada para justificar el programa vence en junio de 2015 y con el rechazo que genera entre congresistas de ambos partidos, Sensenbrenner y otros sugieren que no será prolongada.

Otro legislador, el demócrata John Conyers, parecía compartir esa visión y aseguró que había cada vez más "consenso acerca de la ineficacia de este programa de datos", aunque reconoció que sin la sección 215 se perdería una "valiosa herramienta de lucha contra el terrorismo".

El mes pasado el presidente Obama dijo que su gobierno consideraba reformar el programa entre otros dejando de almacenar los datos recolectados, dejando esta tarea en manos de compañías telefónicas o terceros.

No obstante, el presidente de la comisión judicial de la Cámara de Representantes Bob Googlatte, advirtió que esta decisión podría "despertar más preocupaciones acerca de la privacidad de las que resuelve" e impedir los esfuerzos de la inteligencia para hallar posibles casos de terrorismo.

A ex canciller también

Los servicios secretos estadunidenses también "intervinieron" el celular del ex canciller alemán Gerhard Schröder, según reveló ayer el diario Süddeutsche Zeitung y la televisión pública NDR.

El jefe del gobierno alemán entre 1998 y 2005 se convirtió en objetivo de la NSA a raíz de su negativa a que Alemania participara en la guerra de Irak, según fuentes del organismo estadunidense y del Ejecutivo en Washington.

Schröeder fue consignado bajo el mandato del presidente George W. Bush con el número 388 en la lista de personalidades que requerían un seguimiento de sus comunicaciones por parte de los servicios secretos exteriores.