Ejército ucraniano comenzó a retirar armas pesadas del frente

Aunque la tregua parece respetarse, sigue en alto el pulso entre los países occidentales y Rusia, pero el jefe de los servicios de inteligencia de EU advierte que los prorrusos atacarán Mariupol ...
Niños juegan con un subfusil sin munición que les dieron militares ucranianos en el pueblo de Chermalyk, 40 km al noreste de Mariupol, en Donetsk
Niños juegan con un subfusil sin munición que les dieron militares ucranianos en el pueblo de Chermalyk, 40 km al noreste de Mariupol, en Donetsk (AFP)

Artemivsk

Ucrania inició hoy la retirada de armas pesadas de la línea del frente en el este del país, donde la tregua con los separatistas prorrusos parece respetarse, si bien continúa el pulso entre los países occidentales y Rusia.

Un periodista de la AFP vio en los alrededores de la ciudad de Artemivsk, a 55 kilómetros al norte del bastión prorruso de Donetsk, a decenas de soldados ucranianos junto al menos quince cañones que se alejaban del frente rumbo al oeste del país.

"Ucrania comienza a retirar los cañones de 100 milímetros de la línea de demarcación", un primer paso hacia la retirada de armas pesadas supervisada por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), indicó el Estado Mayor del ejército de Ucrania en un comunicado.

Esta primera etapa tomará 24 horas y continuará con la retirada de sistemas de lanzacohetes y otro armamento pesado, precisó a la AFP un portavoz militar, Anatoli Stelmakh. Por su parte, el dirigente de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Alexandre Zajarchenko, afirmó que sus fuerzas ya habían retirado el 90% de sus armas pesadas.

Los separatistas prorrusos habían mostrado el miércoles a la prensa lo que presentaron como una retirada de armas pesadas de su bastión de Donetsk, pero la OSCE dijo que no podía confirmar si se trataba de un repliegue o de un movimiento de rutina.

La retirada de las armas pesadas prevista por los acuerdos de Minsk 2, firmados tras la mediación de Francia, Alemania y Rusia, debía comenzar el domingo pasado, pero el gobierno ucraniano se negó a aplicar la medida hasta que no se respetara totalmente el alto el fuego.

La tregua, vigente desde el 15 de febrero, parece finalmente respetarse estos últimos días en el este del país, donde el conflicto ha dejado más de 5,800 muertos en diez meses. Por segundo día consecutivo, Kiev no informó de bajas entre sus filas.

Drones cerca de Mariupol

Sin embargo, las autoridades de Kiev mostraron su disposición a "revisar el calendario de la retirada en caso de intentos de asalto" de los prorrusos. El ejército ucraniano denunció, especialmente, una "concentración de tropas enemigas" cerca de Mariupol, un puerto estratégico a orillas del mar de Azov y última gran ciudad del este de Ucrania controlada por el gobierno central.

Siete drones sobrevolaron la zona de Mariupol en las últimas 24 horas, indicó Andri Lysenko, portavoz militar. Según el jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, las fuerzas prorrusas atacarán en la primavera boreal el puerto de Mariupol.

El objetivo del presidente ruso, Vladimir Putin, no es "conquistar toda Ucrania", sino una "porción completa compuesta de dos provincias en el este ucraniano que podrían incluir un puente de tierra a Crimea [península que pasó en marzo de soberanía ucraniana a rusa] y quizás un puerto en Mariupol", añadió.

En la ciudad de Chermalyk, a 30 kilómetros al noreste de Mariupol, un periodista de la AFP escuchó además disparos de armas automáticas en esta zona, donde las fuerzas ucranianas y los combatientes prorrusos se encuentran a un kilómetro de distancia.

Reunión gasística

A pesar de esta calma relativa en el frente, los países occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, dudan de la voluntad de Rusia de querer poner fin al conflicto.

El secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, aseguró que "Rusia transfirió en los últimos meses más de mil piezas de equipamiento, de artillería, de sistemas avanzados de defensa antiaérea y tanques" al este de Ucrania, e instó a Moscú a retirarlas.

Moscú desmiente cualquier implicación en el conflicto. El ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, denunció como un signo de "mala voluntad" de los países occidentales las nuevas amenazas de sanciones, lanzadas por su homólogo estadunidense John Kerry.

En el plano energético, la tensión se recrudeció recientemente entre Rusia y Ucrania, después de que el gigante gasístico ruso Gazprom empezara a suministrar gas directamente a las zonas controladas por los prorrusos sin el aval de Kiev, que había suspendido previamente el suministro de gas al este ucraniano.

La Comisión Europea propuso a los ministros de Energía de ambos países una reunión el lunes en Bruselas para solucionar este problema, al temer que una ruptura entre Kiev y Moscú afecte el suministro de gas ruso a Europa.

Kerry, con el canciller checo

Mientras, en Washington, el secretario de estado de Estados Unidos, John Kerry, dio la bienvenida hoy a su par serbio para debatir sobre el conflicto en Ucrania y pidió mayor transparencia en los intentos por implementar un frágil alto el fuego.

Actualmente Serbia ocupa la presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que cuenta cientos de observadores controlando que en Ucrania, Rusia, los rebeldes prorrusos y el gobierno de Kiev estén acatando la segunda tregua acordada este mes.

"Serbia está cobrando un rol cada vez más importante", dijo Kerry durante su encuentro con el ministro de relaciones exteriores de ese país, Ivica Dacic. La presidencia de Belgrado en la OSCE, con sede en Viena, transcurre mientras el mundo espera para ver si las condiciones pactadas en la capital de Bielorrusia serán implementadas.

"Estaremos pendientes de la rendición de cuentas en el proceso de estabilización del este de Ucrania y veremos si es posible llegar a un camino diferente", dijo Kerry. El acuerdo de Minsk exige libre acceso al este ucraniano para los observadores de la OSCE, pero los líderes occidentales denuncian que con frecuencia los agentes son vedados de las zonas en conflicto.

"El estatus de los observadores de la OSCE es absolutamente crítico para que podamos reconocer cuál parte, o si ambas partes, están adhiriendo a los tratados", subrayó Kerry.