Ejército burkinés reafirma su compromiso con una transición concertada

Los militares del país africano se impusieron este domingo a los manifestantes que protestaban contra su toma del poder, mientras se reunían con los jefes de la oposición.
El teniente coronel y nuevo líder burkinés, Isaac Zida (i), habla con el líder opositor Zéphirin Diabré
El teniente coronel y nuevo líder burkinés, Isaac Zida (i), habla con el líder opositor Zéphirin Diabré (AFP)

Uagadugú

El ejército se impuso el domingo en Burkina Faso a los manifestantes que protestan contra la toma del poder por parte de los militares, si bien reafirmó su intención de llevar a cabo una transición concertada.

Tras reunirse con los jefes de la oposición, el ejército renovó a última hora del día su compromiso con una transición pacífica que incluya a la sociedad burkinesa en su conjunto.

Según la televisión nacional, el nuevo hombre fuerte del país, el teniente coronel Isaac Zida, mantenía igualmente reuniones con los embajadores de Francia y de Estados Unidos, dos importantes aliados del país, máxime cuando la comunidad internacional ha condenado la toma del poder por los militares.

La jornada estuvo también marcada por la muerte por una bala perdida de un joven mientras protestaba ante la sede de la televisión nacional, cuando los soldados dispersaron a los manifestantes, según el ejército.

A primera hora de la tarde, los soldados del régimen de seguridad presidencial, la unidad de Zida, efectuaron disparos al aire antes de hacerse con el control de la radiotelevisión nacional.

Asimismo, los soldados desalojaron la plaza de la Nación mediante disparos de advertencia y el lanzamiento de gases lacrimógenos contra los manifestantes congregados en este lugar símbolo de la insurrección popular, que obligó el viernes a dimitir al entonces presidente burkinés Blaise Compaoré, tras 27 años en el poder.

Las protestas del domingo eran contra su sucesor al frente del Estado. "¡No a la confiscación de nuestra victoria!, ¡viva el pueblo!" o "'Zida, ¡márchate!", gritaban los manifestantes.

El ejército designó el sábado a Isaac Zida, de 49 años, para dirigir el régimen de transición. El nuevo jefe militar prometió iniciar un proceso "democrático" con todas las fuerzas vivas de este país subsahariano de unos 17 millones de habitantes.

Condenas internacionales

La contundente acción militar se produce en un momento en que la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, ha condenado con dureza la toma del poder por parte del ejército y ha exigido que sea un civil quien lidere el proceso de transición.

La Constitución, que los militares dicen haber suspendido, prevé que el presidente de la asamblea nacional asegure la interinidad en caso de "vacío de poder". La Unión Europea, por su parte, instó a los militares a respetar los derechos fundamentales de la población, entre ellos, el de manifestarse pacíficamente.

Durante la mañana, los mediadores internacionales de la misión tripartita formada por Naciones Unidas, la Unión Africana y la CEDEAO, evocaron la posibilidad de adoptar "sanciones".

"Esperamos que haya una transición conducida por un civil conforme al mandato constitucional", declaró el emisario de la ONU para África occidental, Mohamed Ibn Chambas en una conferencia en Uagadugú.

Tras una reunión de una hora con la oposición, Zida aseguró en un comunicado que "se formará un órgano de transición", que será resultado de un "amplio consenso, y cuya duración será limitada".

"No nos interesa el poder, prima únicamente el interés superior de la Nación", afirmó. En otro comunicado, el ejército anunció igualmente que el toque de queda empezaría ahora a medianoche hasta las 05:00 horas.

Oposición sobrepasada

La oposición, aparentemente sobrepasada por el ritmo de los acontecimientos, no parece descartar un acuerdo con los militares. El líder opositor Zéphirin Diabré no realizó ninguna declaración. En las calles, los manifestantes mostraron su decepción antes de ser desalojados por el ejército.

"Nuestra lucha ahora es la marcha pura y simple del teniente coronel Zida", aseguró Abdoulaye Traoré, un desempleado de 33 años. Desde hace 27 años, Burkina Faso solo ha conocido un presidente, Blaise Compaoré, participante en tres golpes de Estado. El último, en 1987, le permitió llegar al poder tras el asesinato de su predecesor, Thomas Sankara, icono del panafricanismo.

La viuda del ex presidente asesinado, Mariam Sankara, pidió en un comunicado que Compoaré, refugiado ahora en Costa de Marfil, responda de "sus actos y de sus crímenes". Francia, antigua potencia colonial y primer donante de fondos en Burkina Faso, todavía no hizo declaraciones sobre los últimos acontecimientos en este país.

La caída abrupta de Compaoré supone además un aviso para otros presidentes africanos que podrían tener la tentación, como él, de enmendar la Constitución para mantenerse al mando.