Ejército nigeriano ignoró avisos sobre secuestro de estudiantes: AI

Amnistía Internacional asegura que las autoridades recibieron a partir de las 19:00 hora local (18:00 hora GMT) del día del secuestro de las jóvenes repetidas advertencias de que iba a ...

Abuya, Nueva York

El ejército de Nigeria recibió avisos de que el sanguinario grupo Boko Haram iba a secuestrar el 14 de abril a más de 200 chicas estudiantes, pero no hizo nada durante cerca de cinco horas, aseguró hoy Amnistía Internacional (AI). Por su parte, el ejército rechaza las acusaciones de la ONG de derechos humanos, aduciendo que sus efectivos fueron desbordados y/o emboscados por los terroristas. Expertos internacionales llegaron a Nigeria para colaborar en la búsqueda de las jóvenes.

Según Amnistía, las autoridades recibieron a partir de las 19:00 hora local (18:00 hora GMT) del día del secuestro repetidas advertencias de que iba a producirse el ataque islamista en Chibok, una remota ciudad del noreste, en el estado de Borno. Dos altos responsables militares entrevistados por AI aseguraron que la jefatura militar fue incapaz de organizar un escuadrón para repeler el ataque. Los 17 soldados presentes en Chibok se vieron superados por los asaltantes y se batieron en retirada.

Un portavoz del ministerio de Defensa, el general Chris Olukolade, en declaraciones a la AFP, descalificó las alegaciones tildándolas como una "colección, o mezcolanza de rumores". En un comunicado publicado esta noche, Olukolade afirma que las tropas apostadas en Maiduguri no fueron informadas del ataque en Chibok, y que en el momento en que tuvo lugar "cayeron en una emboscada tendida por los terroristas" en la carretera que une a Maiduguri con Chibok (120 km de distancia).

Los cerca de 200 militantes de Boro Hakam secuestraron a 276 chicas y se las llevaron hacia las 23:45, tras enfrentarse a un pequeño número de policías y soldados. El ejército no pudo impedir el ataque "debido a la falta de recursos y un presunto temor a enfrentarse" a los islamistas "a menudo mejor equipados", según Amnistía. Ello constituye por parte de Nigeria un "enorme incumplimiento del deber de proteger a civiles", criticó AI.

Por su parte, el equipo de expertos estadunidenses que llegó hoy a Nigeria para ayudar en la búsqueda de las estudiantes secuestradas enfrenta una tarea "desafiante", y todavía es pronto para predecir el resultado, advirtieron funcionarios norteamericanos. La embajada local había anunciado más temprano de esta llegada a la AFP, pero sin dar detalles.

La tarea "es desafiante, el tiempo es oro", dijo por su parte la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, horas después de la llegada de los primeros expertos. "Estamos haciendo todo lo posible, pero dadas las circunstancias, es duro y no quiero hacer ninguna predicción sobre el resultado", agregó. También llegaron especialistas británicos, informó la cancillería de ese país.

Francia y China también prometieron ayuda para la búsqueda. Asimismo Interpol ofreció ayuda al presidente nigeriano Goodluck Jonathan. Las operaciones militares para rescatar a las jóvenes han sido criticadas por su lentitud e inoperancia, tanto por familiares como por activistas. La presión internacional creció tras el mensaje del líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, que amenazó con venderlas como esclavas.

Para el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), más allá del secuestro, "la brutalidad y la frecuencia" de los ataques de Boko Haram "no tienen precedentes". Los ataques del grupo se concentran en el noreste del país, donde Boko Haram nació hace más de una década y donde solamente este año mataron a más de 1,600 personas.

"Hay gente que ha visto asesinatos de amigos o familiares que fueron escogidos sin razón aparente, en las calles", y también "aldeas completamente arrasadas, o granadas lanzadas en mercados" atestados de gente, explicó el comunicado de ACNUR. Boko Haram asegura que su objetivo es crear un régimen bajo la sharia (ley islámica) en el norte del país, mayoritariamente musulmán.

Pero los expertos creen que Boko Haram dejó de gozar de cualquier apoyo que hubiera podido tener en la zona, debido a la brutalidad de su sanguinaria campaña. En su más reciente ataque, el grupo mató a centenares de personas en la ciudad de Gamboru Ngala, junto a la frontera con Camerún. El presidente Goodluck Jonathan dijo el jueves que el secuestro de las jóvenes marca el "principio del fin del terrorismo" del grupo.

El Consejo de Seguridad de la ONU expresó hoy su "profunda indignación" por el secuestro de las niñas nigerianas y exigió su liberación inmediata e incondicional, al advertir que estos actos podrían considerarse "crímenes contra la humanidad". El máximo órgano de decisión de Naciones Unidas advirtió de que las acciones de Boko Haram podrían ser consideradas "crímenes contra la humanidad" y pidió la colaboración de todos los países para llevar a los responsables ante la Justicia.

Los miembros del Consejo expresaron su satisfacción por los esfuerzos del gobierno de Nigeria para asegurar el regreso seguro de las niñas secuestradas a sus casas y agradecieron el apoyo internacional ofrecido al país. En este sentido, el Consejo llamó a toda la comunidad internacional y, especialmente a los Estados de la región, a trabajar con las autoridades nigerianas. Además de los secuestros, el comunicado condenó los ataques terroristas cometidos por Boko Haram esta semana y trasladó sus condolencias a las familias de las víctimas.

El Consejo subrayó que "el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones es un acto criminal e injustificable" y recalcó la necesidad de llevar ante la Justicia a todos los responsables de este tipo de ataques. Además, el máximo órgano de decisión de la ONU expresó su "profunda preocupación" por la campaña de atentados que Boko Haram lleva a cabo desde 2009, que supone "una amenaza para la estabilidad y la paz en África occidental y central".

Boko Haram, que significa en lenguas locales "la educación no islámica es pecado", lucha por imponer la "sharía" o ley islámica en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiana en el sur. Desde que la Policía acabó en 2009 con el líder de Boko Haram, Mohamed Yusuf, los radicales mantienen una sangrienta campaña que ha causado más de tres mil muertos.