Ejército sirio y Hezbolá lanzan ofensiva al norte de Damasco

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, volvió a pedir hoy al Consejo de Seguridad que lleve los crímenes cometidos en Siria a la Corte Penal Internacional (CPI).
Un rebelde observa como trabajadores de la Media Luna Roja llegan con ayuda humanitaria a un puesto de control en Alepo
Un rebelde observa como trabajadores de la Media Luna Roja llegan con ayuda humanitaria a un puesto de control en Alepo (AFP)

Beirut, Damasco

Las fuerzas armadas sirias tomaron varias posiciones alrededor de Rankus en el comienzo de una gran ofensiva contra esa ciudad, última gran localidad aún en manos de los rebeldes en la región de Qalamun, al norte de Damasco, indicaron hoy fuentes militares. Rankus, 45 km al norte de Damasco, tenía en 2011, antes de la guerra civil, una población de 20 mil habitantes. Las tropas leales al presidente Bashar al Asad y milicianos del movimiento chiita libanés Hezbolá rodearon la ciudad, indicaron la televisión Al Manar, que pertenece a Hezbolá, y fuentes militares.

"La región de Rankus, en las colinas de Qalamun, es blanco de ataques aéreos y bombardeos violentos desde el lunes en vistas a una ofensiva", dijo por su lado a la AFP el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman. Las tropas de Hezbolá llevan adelante la ofensiva con el apoyo de las tropas sirias, afirmó Rahman. El 15 de marzo pasado, el ejército sirio tomó el control de Yabrud, en la misma región, cortando las líneas de aprovisionamiento de los rebeldes con el Líbano.

La ONU y la Media Luna Roja Siria, la organización nacional de socorro, hicieron entrar hoy ayuda humanitaria en carretillas llevadas por cooperantes al barrio de Boustan al Qaser, en el este de Alepo, que llevaba diez meses totalmente cercado. Las fuerzas gubernamentales y de los grupos rebeldes sirios se comprometieron a un cese el fuego temporal para permitir la entrada de alimentos y de artículos esenciales, como frazadas, para la higiene personal y enseres de cocina, indicó el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Ambas partes beligerantes respetaron esta vez el acuerdo, lo que hizo posible llevar a cabo "la arriesgada operación", señaló el organismo. Dos camiones llegaron con el cargamento hasta el último puesto de control militar ubicado en la periferia de Alepo, donde fueron descargados por exigencia de quienes lo controlaban. Desde allí fue entrado al barrio en 54 carretillas y con la participación de 75 trabajadores humanitarios, que iban y volvían recorriendo un kilómetro y medio en cada trayecto, y que efectuaron así 270 viajes.

En Boustan al Qaser, las provisiones fueron colocadas en un almacén de la Media Luna Roja Siria para ser distribuidas lo más pronto posible a la población necesitada. El personal del ACNUR que consiguió entrar en esa zona de Alepo -cuyo control se disputan las fuerzas del régimen sirio y diversos grupos rebeldes, incluidos de tendencia extremistas, con unos y otros que dominan distintas ciertas áreas- relató que la situación adentro es dramática y que escasean alimentos, medicinas y otros artículos básicos.

De otra parte, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, volvió a pedir hoy al Consejo de Seguridad que lleve los crímenes cometidos en Siria a la Corte Penal Internacional (CPI), una opción para la que algunos países están trabajando en una propuesta de resolución. Pillay, que ya solicitó por primera vez la medida en agosto de 2011, llamó la atención hoy sobre el deterioro que ha sufrido la situación en Siria y aseguró que se han producido violaciones graves de los derechos humanos por parte de ambos bandos.

En una conferencia de prensa, la responsable de la ONU subrayó en todo caso la "mayor responsabilidad" del régimen y aseguró que sus crímenes "no se pueden comparar" a los perpetrados por grupos opositores. Pillay compareció hoy a puerta cerrada ante el Consejo de Seguridad, el único órgano que tiene capacidad para permitir que la CPI persiga los delitos cometidos en Siria, pues el país no es miembro del tratado que constituyó el tribunal con sede en La Haya.

A lo largo del conflicto, Rusia se ha opuesto a llevar el caso ante la CPI, lo que ha producido una división en el Consejo. Esa situación continúa ahora mismo, según aseguró hoy a los periodistas Joy Ogwu, embajadora de Nigeria, país que este mes preside el Consejo de Seguridad. Pese a ello, Francia está dando los primeros pasos de cara a un posible proyecto de resolución, que podría presentarse este mismo mes, según dijo hoy a Efe una fuente diplomática.

La delegación francesa, que fue la que solicitó que Pillay tratase hoy la situación de los derechos humanos en Siria, está "considerando la posibilidad de emprender una acción", pero por ahora no ha circulado ninguna propuesta al resto del Consejo, señaló la fuente. El principal aliado de Siria, Rusia, se ha opuesto hasta ahora en el Consejo de Seguridad a todas las iniciativas contra el régimen de Bachar al Asad. El Gobierno ruso sí respaldó, sin embargo, una resolución para eliminar las armas químicas del país y otra, este mismo año, para mejorar el acceso de los convoyes humanitarios.

El Gobierno sirio, por su parte, defendió hoy que no ha cometido violaciones de los derechos humanos ni crímenes de guerra y acusó a Pillay de estar al servicio de ciertos países. En declaraciones a los periodistas, el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jafari, aseguró que la alta comisionada "ha sido utilizada desde el principio como una herramienta de presión contra el Gobierno" de Damasco. Jafari acusó a Pillay de "manipular" la situación y de ofrecer una fotografía "parcial" de la situación, violando así su mandato.

El Programa Alimentario Mundial (PAM) de la ONU advirtió hoy sobre los riesgos de la sequía en el noroeste de Siria, donde se prevé que la producción de trigo alcance un mínimo histórico, poniendo "en riesgo millones de vidas". "Vemos ahora que el espectro de la sequía, esta crisis de sequía que está ocurriendo, principalmente en las gobernaciones del noroeste del país - Alepo, Idleb y Hama - podría poner en riesgo la vida de millones de personas si continúa", declaró la portavoz del PAM, Elisabeth Byrs.

"Estamos extremadamente preocupados por el impacto en la agricultura. Constatamos que con el conflicto, los sistemas de riego se han visto afectados, así como los canales (...) y el material agrícola", añadió. De acuerdo a los expertos del PAM, las precipitaciones registradas en Siria desde septiembre representan menos de la mitad del promedio anual a largo plazo. "Las lluvias son cada vez menos frecuentes. (...) Creemos que la próxima cosecha será muy por debajo de lo que se necesita en Siria", señaló Byrs. La preocupación de la ONU es aún mayor tomando en cuenta que "las gobernaciones más afectadas producen más de la mitad de la producción de trigo sirio".