Edgar Tamayo, su vida antes de prisión

Edgar era un niño muy sano, “correlón, como él solo" y un "gran bailarín" contó a Milenio Omar, uno de sus hermanos.
Edgar Tamayo, mexicano sentenciado a muerte y ejecutado en Estados Unidos
Edgar Tamayo, mexicano sentenciado a muerte en EU. (Especial)

Ciudad de México

En la secundaria, Edgar Tamayo no era como cualquier adolescente; en lugar de entrar al taller de electricidad, entró al de corte y confección, y así pudo estar rodeado de todas sus amigas, bromear con ellas y ser el centro de atención.

A unas horas de que se cumpla la hora fijada por el juez para ejecutar la pena de muerte contra Edgar de 46 años, esa anécdota de la secundaria es uno de los recuerdos que asalta a su hermano Omar, dos años menor.

“Él en vez de meterse a dibujo técnico o electricidad, en la secundaría escogió el taller de las niñas, corte y confección, para echar relajo con las chavas, una vez hasta le llevó a mi mamá una blusa azul marino de tirantitos que según le hizo en el taller, pero nosotros no le creíamos y decíamos que sus amigas le habían ayudado” cuenta entre risas Omar su hermano y compañero de juegos de la infancia.

Cuando Edgar Tamayo era un niño le gustaba correr, nadar, montar toros y andar en la calle con sus amigos, “era un chamaco como cualquier otro”,  afirma Omar, entrevistado vía telefónica desde Texas, a donde llegó la semana pasada para acompañarlo.

“Recuerdo que cuando éramos niños a Edgar no le gustaba hacer tarea y siempre eran unos berrinches para que la hiciera, después cuando creció siempre nos hacia burla a mi hermana y a mi cuando comenzamos a aprender a leer”.

Omar Tamayo relata que su hermano, que mañana podría ser ejecutado en Texas, sentenciado por el asesinato de un policía, era un niño muy sano, “correlón, como él solo. Se creía grande y a mi aunque sólo me llevaba dos años me mandaba para todo. Era un muy bromista con todos, le gustaba el relajo, la guaza”.

Edgar Tamayo es el mayor de 5 hermanos, todos nacieron y pasaron su infancia en Miacatlán, Morelos, sus padres, un maestro y una ama de casa les dieron lo que estuvo en sus manos.

“Comíamos lo que podíamos, frijoles, huevo y carne si bien nos iba. Mi papá es maestro pero antes tenía muy pocas horas por lo que no ganaba muy bien, los tiempos eran difíciles” cuenta Omar.

Edgar migró a Estados Unidos, como ilegal, a los 18 años, cuando no pudo ingresar al Ejército.

Era un gran bailarín, y en la secundaría bailó “bien bonito” la danza del venado, según cuenta su hermano Omar. Pertenecía al club de baile de la secundaria. Le gustaba participar en los festivales del 10 de mayo y del día del maestro, “lo que le ponías el bailaba, yo creo que era por lo mismo de que tenía mucha pila, mucha energía”, explica.

Los fines de semana siempre le gustaba andar en los jaripeos con sus amigos. “Una vez se desapareció como por una semana y mis papás lo estuvieron buscando, hasta que una vez los vecinos nos dijeron que en el radio habían dicho que los familiares de Edgar Tamayo pasaran a buscarlo al hospital porque había tenido un accidente.

Fuimos mi papá y yo y cuando lo vimos nos sorprendimos, estaba bien hinchando por la arrastrada que le metió un toro”.

Pese a que Edgar siempre fue muy alegre, en cuestión de amores solamente tuvo una pareja que es la madre de sus hijas Mariana y Wendy que actualmente tienen 27 y 24 años respectivamente. Mariana nació en Morelos y Wendy en Estados Unidos, donde viven las dos con su mamá. 

Actualmente el padre de Edgar, Héctor Tamayo tiene 71 años y su mamá Isabel Arias 68, en los 20 años que Edgar lleva recluido sólo una vez ha podido tocarlos, en septiembre pasado cuando le fijaron la fecha de ejecución, pues desde que él salió de Miacatlán nunca regresó a México.

Sus hermanos Omar, Alma, Héctor e Iram, no han podido tocarlo, desde que Edgar se despidió de ellos en Miacatlán, pues todas las visitas son a través de un cristal y una bocina.

Omar afirma que Edgar sigue mostrando la misma alegría de siempre. "Trata de que nosotros no nos demos cuenta de lo que en verdad siente, pues se la pasa bromeando y recordando cosas del pueblo", cuenta Omar.

En caso de que se concrete su ejecución, Edgar podrá regresar al pueblo donde nació y dice su hermano regresará enterito para que lo sepultemos allá.