REPORTAJE | POR VERÓNICA GONZÁLEZ

Con los días contados, la historia de Edgar Tamayo.

Edgar Tamayo enfrenta la pena de muerte por el asesinato del policía Guy Gaddis y es uno de los 51 mexicanos con pena capital en Estados Unidos.

Edgar Tamayo, mexicano sentenciado a muerte y ejecutado en Estados Unidos
Edgar Tamayo, mexicano sentenciado a muerte en EU. (Especial)

Ciudad de México

El 22 de enero podría ser el último día en la vida de Edgar Tamayo, uno de los 51 mexicanos sentenciados a muerte en Estados Unidos y a quienes se les violaron sus derechos consulares.

20 años atrás...

Se escuchan tres disparos, un auto pierde el control, un impacto y cristales rotos, la sirena de la patrulla se activa. Como puede Guy Gaddis, el oficial que trasladaba a dos sospechosos de robo intenta deslizarse dentro de su automóvil, no puede, los impactos lo desploman, la patrulla se estrella contra una casa.

En la parte trasera del auto se encuentran esposados Edgar Tamayo y Jesús Mendoza, el arma homicida también está ahí.

Hijo de un maestro de secundaria y una ama de casa, originario de Miacatlán, Morelos, y con sueños de ser militar. A los 17 años cuando Edgar era joven tenía un sueño: ingresar al Colegio Militar, dejó sus estudios de bachillerato para hacer el examen para entrar a la institución castrense.  No lo logró, debido quizá entre otras cosas a la discapacidad mental que tiene, de acuerdo con los reportes médicos.

 A los 18 cruzó ilegalmente a Estados Unidos y llegó al sur de California donde comenzó a trabajar como jornalero. Ocho años después, a finales de 1993 se mudó a Austin, Texas, con sus familiares.

E l 31 de enero de 1994 Edgar fue a una boda y  continuó la fiesta en un bar de Houston llamado Topaz Lounge, donde conoció a Jesús Mendoza.

Mendoza y Tamayo salieron del local y ahí, de acuerdo con Pablo Castro, presidente de la  Confederación de Asociaciones y Clubes de Morelenses de Estados Unidos y Canadá y quien encabeza una campaña para frenar la pena de muerte que enfrenta Tamayo, su acompañante robó a un hombre  llamado William Volckers, quien pidió ayuda al policía Guy Gaddis.

El oficial de 24 años llegó al estacionamiento del bar, ahí los revisó en dos ocasiones y esposó a Tamayo con las manos por la espalda, lo metió a la patrulla junto con Mendoza y emprendió el viaje hacía la cárcel de San Jacinto, en Houston.

En los expedientes federales del caso Tamayo, a los que Milenio tuvo acceso se puede leer  lo siguiente:

A mitad del viaje el oficial Gaddi´s bajó a tienda para a hacer una llamada en la que pedía ratificar los cargos por los que llevaba a los dos sospechosos, al regresar a la patrulla y encender la marcha del vehículo el policía recibió tres disparos en la espalda, dos de ellos letales, perdió el control del auto y se estrelló contra una casa.

El arma homicida, comprada en un Wal-Mart, fue encontrada en el asiento trasero de la patrulla, sin huellas dactilares de ninguno de los pasajeros.

Cuando los elementos de seguridad llegaron a la zona del incidente, encontraron a ambos aún  esposados.

Pablo Castro quien lleva la campaña para evitar la pena de muerte,  indicó que las veces que ha hablado con Tamayo, éste  afirma no recordar lo que realmente pasó esa noche, debido a su alto grado de alcohol.

En las declaraciones de Edgar Tamayo que se pueden leer en sus expedientes,  admitió haber asesinado al policía por negarle la posibilidad de hablar con su esposa y por contestarle de manera grosera, además dijo que nunca participó en el robo hecho por Mendoza.

“Lo maté porque no me dejó llamarle a mi esposa, él me había revisado dos veces y nunca encontró la pistola, así que él tuvo la culpa”.

Tras ser trasladado a la cárcel de San Jacinto, Edgar Tamayo no recibió la asesoría consular a la que tenía derecho, esa omisión por parte de las autoridades estadunidenses es lo que ha movilizado a diferentes organismos internacionales que exigen el aplazamiento de la condena a muerte, fechada para el 22 de enero.

De acuerdo con Pablo Castro, el negarle los derechos consulares a Edgar desencadenó  la pena de muerte, pues no tuvo acceso en su momento a una buena defensa y además como éste carecía del dominio del idioma tampoco pudo comprender y responder correctamente los cuestionamientos que se le hacían.

Según los expedientes, Jesús Mendoza, el acompañante de Tamayo la noche del incidente, nunca fue inculpado por el asesinato del policía Gaddis,  el proceso que enfrentó fue sólo por el asalto a William Volckers.

Por su parte, Pablo Castro afirmó que Jesús Mendoza declaró contra de Edgar para que su condena se viera reducida.

Desde la cárcel pide clemencia junto  con la Confederación de Asociaciones y Clubes de Morelenses de Estados Unidos y Canadá, no para probar su inocencia sino para evitar su ejecución.

Edgar Tamayo Arias lleva 20 años preso. Desde la noche del 31 de enero de 1994 nada volvió a ser igual, esposado y en la parte trasera de otra patrulla concluye el viaje que inició con Guy Gaddis.

Tamayo estudió leyes en la cárcel y apenas el 17 de septiembre pasado tuvo la oportunidad de abrazar a sus padres después de 28 años de no poder hacerlo.