Economía hace temer a catalanes no independentistas

En Badalona, ciudad contigua a Barcelona, muchos catalanes, trabajadores, empresarios y profesionistas temen que tras la consulta soberanista la situación económica empeore ante la incertidumbre ...
Manifestantes contrarios a la independencia de Cataluña, en una protesta en Madrid
Manifestantes contrarios a la independencia de Cataluña, en una protesta en Madrid (AFP)

Badalona

Tras la simbólica consulta sobre la independencia de Cataluña, Luis Guevara espera que los políticos catalanes centren de nuevo su atención en la economía, si bien teme que la elevada participación registrada suponga ahora nuevas disputas con Madrid.

"Por supuesto que me inquieta", dijo este propietario de una empresa de administración de propiedades, de 53 años, mientras recorre con su esposa el paseo marítimo de Badalona, ciudad industrial próxima a Barcelona. "Llevamos ya varios años con este tema y al parecer seguirá siendo un tema central. Mientras se habla de esto, no se habla de cómo mejorar la competitividad de la economía, de cómo atraer inversiones", añade.

Guevara no participó en la votación sobre la independencia, al considerarla ilegal, una visión compartida por el ayuntamiento de Badalona, cuyo alcalde pertenece al conservador Partido Popular (PP), que gobierna en España y opuesto a la celebración de esta consulta.

El gobierno regional de Cataluña (noreste) dijo que 2.3 millones de personas desafiaron al gobierno central, que recurrió en dos ocasiones la consulta ante el Tribunal Constitucional, y participaron en la votación organizada por voluntarios.

En su gran mayoría, un 80.76% (1'861,753 personas), los votantes apostaron por la independencia de Cataluña, según los primeros resultados publicados por el gobierno catalán. Los partidos antiindependentistas, por su parte, llamaron a boicotear esta consulta simbólica.

En unas declaraciones la víspera de la votación, el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, instó a recuperar la "cordura" en la región tras el voto, pero el presidente catalán, Artur Mas, dice ahora que buscará apoyo internacional para celebrar una consulta oficial.

Para Adrián Recio Martínez, un ingeniero desempleado, la secesión no será buena para los catalanes, ya que muchas empresas podrían marcharse de Cataluña. "Podrían irse antes si Mas sigue hablando de ello", añade mientras toma una cerveza con un grupo de amigos en el centro de Badalona, ciudad de unos 220 mil habitantes.

Planeta, una importante editorial con diez mil trabajadores, ha amenazado con trasladar su sede fuera de Cataluña, si la región, una de las más grandes y ricas de España, se independiza.

Un nuevo país sin corrupción

Los carteles amarillos a favor del "sí" a la independencia, colgados en el centro de Badalona, prometen un nuevo país con empleos para los jóvenes y sin corrupción.

"Hablan de crear un nuevo país con trabajo para todos, servicios públicos fantásticos y sin corrupción. Pero, yo me pregunto, ¿sería así? A lo mejor, habría aún más corrupción", asegura María Acosta, una comerciante de 34 años de edad, mientras vigila a su hija de cinco años en un parque infantil.

Acosta, quien se trasladó a Cataluña desde Madrid hace seis años, dice que teme por el futuro de su hija, si se confirman las malas perspectivas para Cataluña en caso de que siga adelante el proceso independentista.

Como Guevara, esta comerciante no participó en la consulta simbólica del domingo en Badalona, donde los organizadores lograron ubicar doce mesas de votación, a pesar de la falta de colaboración municipal. Ferran Falcó, un diputado del parlamento catalán por la coalición del presidente Mas, CiU, dice que los opositores a la independencia no deben temer nada.

"La vida habitual de la gente no tendría grandes cambios", aseguró Falcó en un colegio electoral ubicado en una escuela de Badalona y para quien "los lazos y raíces con el resto de España serían los mismos, la gente podría tener doble nacionalidad, nadie le quitaría la nacionalidad española, los idiomas usados en Cataluña serían los mismos... Sería como un divorcio amistoso".