Fallece segundo misionero repatriado a España con ébola

El misionero quien trabajó en África por casi 30 años no pudo ser tratado con suero experimental ZMapp porque se agotaron las existencias. 

España

 El misionero católico Manuel García Viejo, de 69 años, repatriado el lunes a Madrid desde Sierra Leona "en situación de gravedad" tras contraer el virus del Ébola, falleció este jueves, informó una portavoz del hospital donde estaba ingresado.

"Ha fallecido a las 17H55 (15H55 GMT)", informó una portavoz del hospital madrileño La Paz, responsable del centro Carlos III, especializado en enfermedades tropicales e infecciosas, en el que García Viejo había sido aislado tras su llegada a principios de semana a bordo de un avión medicalizado del ejército español.

Doctor especializado en medicina tropical, este misionero, que trabajaba en Africa desde hacía 30 años, era miembro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a la que también pertenecía el sacerdote español Miguel Pajares, de 75 años, quien en agosto se convirtió en el primer europeo afectado por esta epidemia en ser repatriado.

Tratado con el suero experimental estadounidense ZMapp, que no había sido probado en humanos antes de ser administrado en agosto a dos estadounidenses infectados en Liberia, Pajares había fallecido el 12 de agosto.

García Viejo no pudo ser tratado con ZMapp, utilizado ahora con varios pacientes, porque se agotaron las existencias.

Los médicos estudiaron "varias posibilidades de tratamiento" para el religioso que, a su llegada a Madrid, presentaba "una importante deshidratación" y tenía afectados el hígado y los riñores, había explicado el doctor Francisco Arnalich, jefe de servicio de medicina interna de La Paz.

Varios trabajadores del hospital católico San José, que San Juan de Dios gestiona en Liberia, se vieron infectados y cuatro de ellos murieron debido a esta epidemia que afectó a más de 6.260 personas, matando a 2.917 de ellas, según el último balance de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Otros extranjeros infectados en el oeste de África han sido repatriados a sus países de origen. La última hasta la fecha es una enfermera francesa, voluntaria de Médicos Sin Fronteras, que contrajo el virus en Liberia y regresó a Francia hace una semana.