EU apoya revisar un convoy ruso en la frontera con Ucrania

El convoy, de 262 camiones rusos, lleva supuestamente ayuda humanitaria, aunque las autoridades ucranianas temen que contenga ayuda para los rebeldes prorrusos.
Un cura ortodoxo habla con policías que rodean el parlamento ucraniano durante una manifestación
Un cura ortodoxo habla con policías que rodean el parlamento ucraniano durante una manifestación (AFP)

Washington, Kiev

Estados Unidos apoyó hoy la exigencia de Ucrania de que un convoy ruso supuestamente con ayuda humanitaria se someta a controles fronterizos para disipar el temor a que la carga sea en realidad ayuda para los rebeldes del este del país.

Estados Unidos y sus aliados europeos han expresado en los últimos días su inquietud en relación con un convoy de 262 camiones rusos que se dirige a la frontera con Ucrania. El Kremlin insiste en que su carga está destinada a la zona en conflicto, que necesita desesperadamente ayuda humanitaria.

Tras consultas con Kiev, Estados Unidos aseguró estar dispuesto a apoyar el paso del convoy si se somete a los controles fronterizos y la ayuda es entregada al Comité Internacional de la Cruz Roja para su posterior distribución. "Rusia no tiene derecho a ingresar nada unilateralmente a Ucrania, ni siquiera ayuda humanitaria o bajo cualquier otro pretexto, sin la autorización de Kiev", dijo la portavoz del departamento de Estado Marie Harf a reporteros.

El presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que Moscú envía ayuda en respuesta a las "catastróficas consecuencias" de la campaña de Kiev contra los insurgentes prorrusos. Más de 1,300 personas murieron en cuatro meses de lo que la Cruz Roja califica de guerra civil, mientras que 285 mil abandonaron sus hogares, según Naciones Unidas.

El convoy humanitario ruso tiene previsto llegar el miércoles a la frontera ucraniana con ayuda para la población víctima de los combates en el este de Ucrania, a pesar de las advertencias occidentales y de Kiev. Ucrania, que acusa a Rusia de armar a los rebeldes prorrusos, pese a los desmentidos de Moscú, dejó claro que no permitirá el paso a su territorio del convoy ruso.

Por su parte, Francia transmitió a Moscú su "profunda preocupación" ante una posible "misión unilateral rusa en territorio ucraniano". "No consideramos posible desplazar columnas rusas en el territorio de Ucrania. El contenido del convoy podría pasar un puesto fronterizo ucraniano y ser cargado en un vehículo del Comité Internacional de la Cruz Roja", indicó el jefe adjunto de la presidencia ucraniana, Valeri Chali.

El convoy partió el martes por la mañana de un suburbio de la capital rusa tras ser bendecido por un pope ortodoxo, con 1,800 toneladas de alimentos, medicamentos y generadores, según la cancillería rusa. El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que Moscú trabaja en colaboración con la Cruz Roja.

La organización internacional aseguró hoy que todavía no había dado su luz verde definitiva. "Seguimos necesitando más información antes de poder seguir delante", dijo a la AFP la portavoz de la CICR, Anastasia Isyuk. Occidente teme que Rusia, a la que acusa de respaldar y armar a los separatistas ucranianos, intente recurrir a la operación humanitaria para enviar tropas.

En este contexto, el presidente francés, François Hollande, comunicó a Putin durante una conversación telefónica la "profunda preocupación que suscita la perspectiva de una misión unilateral rusa en territorio ucraniano", según la presidencia francesa. En las imágenes de televisiones rusas, no se veía ningún vehículo militar en el convoy o en los alrededores del mismo. Moscú aseguró que el convoy no tenía "escolta militar".

Los combates entre el ejército ucraniano y los separatistas prorrusos en el este de Ucrania han dejado a los residentes de las ciudades tomadas por los insurgentes y cercadas por el ejército sin electricidad, agua corriente o calefacción y con escasez de medicinas y alimentos. También empeoraba la situación humanitaria en Donetsk y Lugansk, dos bastiones de los insurgentes sometidos a intenso fuego de artillería en los últimos días.

Las tropas ucranianas rodean Donetsk, bastión de los separatistas con más de un millón de habitantes, y el ejército indicó hoy que se disponía a cercar también Lugansk, con medio millón de habitantes. Si las tropas de Kiev consolidan su avance, podrían cortar el acceso de los insurgentes a la frontera con Rusia, desde donde Kiev considera que reciben las armas.

Con la intensificación del conflicto, Moscú ha anunciado su intención de enviar una misión humanitaria e incluso ha pedido el respaldo de los occidentales. Pero Kiev anunció durante el fin de semana que interceptó un convoy ruso con tropas, aunque no dio más detalles, alimentando los temores occidentales a un envío de fuerzas rusas.

El presidente estadunidense, Barack Obama, en conversación el lunes con su homólogo ucraniano, Petro Poroshenko, destacó que toda acción unilateral de Rusia sin el respaldo de Kiev sería "inaceptable". Más de 1,300 personas han muerto en cuatro meses en lo que la Cruz Roja ya considera una guerra civil en Ucrania, y 285 mil han huido de sus casas, según la ONU.

Por último, el Banco Central ucraniano, que procura "calmar a los actores del mercado", dejó caer la moneda nacional a su nivel más bajo de la historia de Ucrania.