EU: la muerte de Scalia electriza la campaña

El próximo presidente podrá cambiar la orientación de la Corte.
El juez Antonin Scalia tenía 79 años.
El juez Antonin Scalia tenía 79 años. (Peter Foley | EFE)

Washington

La muerte del juez Antonin Scalia, el 13 de febrero, se vuelve crucial para las elecciones presidenciales del 8 de noviembre en Estados Unidos, ya que la persona que se instalará en la Casa Blanca el 20 de enero de 2017 tendrá la ocasión de proceder a diversas nominaciones a la Corte Suprema y cambiar la orientación política del más alto tribunal.

Antonin Scalia, que tenía 79 años, había sobrepasado la edad promedio de 78 años a la cual los juegos normalmente se retiran. Una edad teórica, ya que todos son nombrados de manera vitalicia. Otros dos jueces están actualmente en el mismo caso: Anthony Kennedy, de 79 años, nombrado como Antonin Scalia por el presidente republicano Ronald Reagan [1981-1989], y Ruth Bader Ginsburg, que cumplirá 83 años en marzo y que fue nombrada a su vez por el demócrata Bill Clinton [1993-2001]. Otro juez, Stephen Breyer, igualmente nombrado por Bill Clinton, alcanzará los 78 años en agosto.

La desaparición, anunciada el sábado, modifica la relación de fuerzas entre los conservadores y los liberales, a partir de ahora en igualdad (cuatro contra cuatro) en un recinto que los conservadores dominaron hasta ahora, aun cuando el juez Kennedy ha coincidido puntualmente con los liberales sobre los tema de sociedad.

Esto se vio en 2015 al permitir la validación del matrimonio homosexual, una decisión que, al igual que el respaldo a dos modificaciones a la reforma de salud a la cual el presidente Barack Obama ligó su nombre, ulceró el campo republicano.

El segundo debate entre aspirantes a la investidura del Grand Old Party, en septiembre, puso de manifiesto la extrema sensibilidad del tema cuando el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, nombrado por George W. Bush [2001-2009], casi fue acusado de traición por no haber invalidado el Obamacare.

Las próximas nominaciones harán así oscilar de manera perdurable la instancia jurídica de Estados Unidos hacia uno u otro campo, y la batalla inicia desde ahora.

El presidente Obama no piensa ciertamente dejar pasar la ocasión facilitada por el destino para inclinar la mayoría del lado de los liberales, pero corre el riesgo de enfrentarse a la oposición del Senado, republicano desde 2014.

La muerte de Antonin Scalia amenaza en lo inmediato con paralizar a la Corte Suprema en una serie de temas extremadamente sensibles como es la discriminación positiva ("affirmative action"), el aborto y la legalidad de los decretos emitidos por el presidente Obama para regularizar de manera temporal a varios millones de indocumentados pese al rechazo republicano.