EU exhorta al nuevo primer ministro de Irak a formar gobierno

Washington está enviando armas a los kurdos para ayudarles en su lucha contra los yihadistas del EI, ONU advierte a fuerzas de seguridad de no intervenir en la crisis política.
Un combatiente kurdo, conocido como "peshmerga", toma posición en la línea del frente en Bashiqa, trece kilómetros al noreste de Mosul
Un combatiente kurdo, conocido como "peshmerga", toma posición en la línea del frente en Bashiqa, trece kilómetros al noreste de Mosul (AFP)

Bagdad

El nombramiento del chiita Haidar al Abad como nuevo primer ministro en Irak ha sido bien recibido por la comunidad internacional, que lo instó a formar un gobierno de unidad nacional capaz de frenar a los yihadistas que controlan parte del país. Después de que Estados Unidos empujara hacia la salida al anterior primer ministro, el también chiita Nuri al Maliki, Irán, su principal aliado en la región, también le retiró su apoyo.

Tras la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea, Francia y Gran Bretaña, la Liga Árabe, Irán y Arabia Saudita también saludaron el nombramiento de Abadi. Washington lo exhortó a que "forme nuevo gobierno lo antes posible".

Estados Unidos está enviando armas, a través del gobierno iraquí, a los kurdos para ayudarles en su batalla contra los yihadistas del Estado Islámico (EI) que han conquistado regiones enteras del territorio situado en el norte del país. Londres dijo hoy que podría transportar material militar proveniente de otros países para entregarlo a las fuerzas kurdas.

Abadi, que el lunes recibió el mandato del presidente iraquí Fuad Masum para formar gobierno, tras haber sido elegido por el bloque parlamentario chiita, tiene 30 días para componer uno que incluya a todas las fuerzas políticas del país. Según el presidente estadunidense, Barack Obama, este gabinete debe poder "representar los intereses legítimos de todos los iraquíes y (...) unir al país en la lucha contra el Estado Islámico".

En una alusión clara a Maliki, que se aferra a su puesto tras ocho años en el poder, Obama instó a "todos los dirigentes políticos iraquíes a trabajar pacíficamente en los próximos días". Pese a que rechaza ser reemplazado al frente del gobierno iraquí, Maliki, que sigue al frente de las fuerzas militares y de seguridad hasta que Abadi asuma la jefatura del gobierno, pidió el martes a las Fuerzas Armadas de Irak que se mantengan al margen de la crisis política.

Por su parte, el Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también advirtió hoy que las fuerzas de seguridad iraquíes no deben intervenir en la crisis política resultante del nombramiento del nuevo primer ministro. En este contexto tenso, las fuerzas especiales, la policía y el ejército estaban desplegadas en masa en la capital Bagdad, en los alrededores de posiciones estratégicas.

Si bien contó con el apoyo de Washington en los últimos años, muchos responsables estadunidenses no han cesado de criticar a Maliki desde el inicio de la ofensiva yihadista, culpándole de incentivarla por marginar a los sunitas. Maliki parece más aislado que nunca, ya que ha sido abandonado por sus aliados y los miembros de su propia coalición, que le acusan de haber llevado al país al borde del precipicio con su política confesional y su autoritarismo.

En el norte del país, Estados Unidos, cuyas tropas invadieron Irak en 2003 y, tras derrocar a Sadam Husein, permanecieron en el país hasta fines de 2011, volvió a llevar a cabo ataques aéreos contra posiciones yihadistas por quinto día consecutivo, en particular cerca de Sinjar, bastión de la minoría yazidí.

En momentos en que las potencias occidentales procuran intensificar su ayuda a yazidíes y cristianos, un helicóptero que transportaba refugiados yazidíes se estrelló hoy en el norte de Irak, dejando muerto al piloto y herida a una diputada que había ayudado a llamar la atención sobre lo que lo ocurría a esta minoría iraquí.

Centenares de miles de personas huyen de los yihadistas, en particular los cristianos de Mosul, segunda ciudad del país, y de Qaraqosh, pero también numerosos yazidíes. Refugiados en las áridas montañas de sus alrededores, miles de yazidíes tratan de sobrevivir, amenazados por el hambre y los yihadistas y con temperaturas que pueden superar los 50 grados.

Los bombardeos han estado acompañados por el lanzamiento de comida y agua. El Pentágono y las fuerzas británicas han lanzado 60 mil litros de agua y 75 mil raciones de comida a los refugiados, dijo el lunes por la noche un militar estadunidense. La Comisión Europea anunció hoy que aumentó en cinco millones de euros su ayuda a Irak, pero advirtió que el problema más acuciante es el acceso a los civiles.