EU descarta que Al Libi cumpla condena en Guantánamo

Washington descarta que el presunto cerebro de los ataques a las embajadas de EU en Kenia y Tanzania sea trasladado a la base naval, mientras un funcionario admitió que el objetivo de la operación ...
Un helicóptero MH-53E Super Stallion, sobre el barco militar de transporte USS San Antonio en el mar Mediterráneo, donde fue interrogado Al Libi tras su captura el sábado
Un helicóptero MH-53E Super Stallion, sobre el barco militar de transporte USS San Antonio en el mar Mediterráneo, donde fue interrogado Al Libi tras su captura el sábado (AFP)

Washington DC -Baltimore

Estados Unidos descartó hoy la posibilidad de que el presunto cerebro de los ataques terroristas de 1998 contra las embajadas estadunidenses en Kenia y Tanzania, Nazih al Raghie, alias Abu Anas al Libi, cumpla condena en la prisión de Guantánamo. El detenido, cuyo verdadero nombre es Nazih Abdul Hamed al-Raghie, de 49 años, fue miembro del Grupo Islámico de Combate Libio (Gici) antes de sumarse a Al Qaeda.

La portavoz adjunta del Departamento de Estado, Marie Harf, rechazó hoy en rueda de prensa que Al Libi pueda terminar en las dependencias de la Base Naval de Guantánamo (Cuba) pese a sus vínculos terroristas, ya que la política de la Administración Obama es reducir el número de reclusos allí, no aumentarlos.

Al Libi, miembro de la lista de los más buscados en Estados Unidos desde el año 2000, fue capturado el sábado en una operación en Trípoli llevada a cabo por soldados de la fuerza especial Delta del Ejército estadunidense, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

El Pentágono confirmó este domingo la captura de Al Libi e indicó que "se encuentra detenido, legalmente, en un sitio seguro fuera de Libia", que según varios medios estadunidenses se trata de un buque de la Marina en aguas internacionales en el mar Mediterráneo, un dato que la portavoz no quiso confirmar.

"Ha sido acusado en el Distrito Sur de Nueva York, en relación con su presunta participación en la conspiración de Al Qaeda para matar a ciudadanos de EU y llevar a cabo ataques contra intereses de Estados Unidos en todo el mundo, (...) así como en las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenia", confirmó Harf. El Gobierno libio, por su parte, afirmó que no tuvo aviso de la operación y pidió explicaciones a Washington.

El jefe de la diplomacia estadunidense, John Kerry, aseguró hoy en Bali, donde participa en el foro de países Asia Pacífico (APEC), que el operativo se hizo dentro del marco de la ley. "Estados Unidos hará todo lo que esté en su poder que sea legal y apropiado para hacer cumplir la ley y proteger nuestra seguridad", dijo.

"Abu Anas al Libi es una figura prominente de Al Qaeda, y es un objetivo legal y apropiado para el ejército estadunidense", dijo Kerry. Pero al ser preguntado si Washington había informado a Libia antes del operativo, declinó confirmarlo. "No damos detalles de nuestras comunicaciones con gobiernos extranjeros sobre ningún tipo de operativo como éste", dijo.

En este sentido, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, advirtió de que no puede dar detalles sobre el asunto, pero aseguró que las autoridades libias y estadunidenses están en continuo contacto para tratar materias antiterroristas.

Además, Carney explicó que la operación contra Al Libi y la ejecutada en Mogadiscio para atrapar al líder del grupo terrorista Al Shabab, el keniano de origen somalí Abdikadir Mohamed Abdikadir, conocido como "Ikrima," no eran coordinadas, sino que coincidieron en el tiempo de manera casual, pero ambas contaban con la aprobación del presidente, Barack Obama.

El intento de aproximación a la residencia del cabecilla de Al Shabab aparentemente falló y los soldados SEAL abandonaron la incursión, dejando en el lugar algunas pertenencias que después Al Shabab exhibió con fotografías en internet. Los informantes estadunidenses señalan que los SEAL causaron bajas a los militantes de Al Shabab, pero se retiraron a fin de evitar heridos o muertos entre la población civil en el lugar.

Uno de los dirigentes de los shebab, Moalim Abdirahman Abu-Isa, confirmó que uno de sus combatientes murió en el operativo, pero no precisó su identidad. También afirmó que varios soldados estadounidenses resultaron heridos. "Tres combatientes mujaidines, entre ellos un hermano no somalí, se encontraban en la casa cuando fue atacada (...). Atacaron a varios enemigos y uno de los mujaidines" murió.

"Ikrima" estaba vinculado a los miembros de Al Qaeda Harun Fazul y Saleh Nabhan, ahora fallecidos, que jugaron un papel en los atentados contra las embajadas estadunidenses en Tanzania y Kenia en 1998, dijo un funcionario estadunidense que quiso guardar el anonimato.

Washington había dicho hasta este momento que un "conocido terrorista shebab" fue el objetivo de su operativo en el puerto somalí de Barawe, situado a unos 180 km al sur de la capital Mogadiscio, sin dar más detalles del hecho.

El portavoz de los shebab, Abdulaziz Abu Musab, respondió a estas informaciones, y dijo a la AFP que "no había combatientes extranjeros o comandantes en Barawe cuando fueron atacados", y que los estadunidenses "buscaban a alguien que no existía".

Esta operación, realizada semanas después del ataque a un centro comercial de Nairobi por parte de esas milicias islamistas, que dejó 67 personas muertas, es la mayor en Somalia desde 2009, cuando fuera abatido en la misma zona Saleh Nabhan. El primer ministro somalí, Abdi Farah Shirdon, aprobó el operativo y reconoció que su país coopera con "socios extranjeros en la lucha contra el terrorismo".

Esta reacción se contrapone con la que tuvo Libia, que criticó con dureza otro operativo estadunidense similar adelantado el mismo día en su terreno, donde las fuerzas capturaron a un supuesto líder de Al Qaeda.