EU y Rusia rechazan propuesta de Merkel de zona de exclusión aérea en Siria

Mientras Washington cree que la propuesta alemana sería contraproducente pues necesitaría esfuerzos considerables en tierra, Moscú cree que es necesaria la aprobación de Damasco o la ONU.
Un avión militar sirio vuela sobre un área de Derá controlada por los rebeldes, en el sur de Siria
Un avión militar sirio vuela sobre un área de Derá controlada por los rebeldes, en el sur de Siria (AFP)

Washington

Estados Unidos también rechazó hoy la propuesta de la canciller alemana, Angela Merkel, de crear una zona de exclusión aérea en Siria. "Tomamos conocimiento de las declaraciones de la canciller Merkel, pero nuestra posición permanece invariable", dijo un portavoz del Departamento de Estado. Previamente, también Rusia había rechazado la idea de Merkel.

Rusia consideró que una decisión de ese tipo no puede ser tomada sin la aprobación del Gobierno de Damasco o del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Moscú tiene poder de veto.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, subrayó una y otra vez que una zona de exclusión aérea es contraproducente en la solución del conflicto en Siria. Para implementarla con éxito, harían falta esfuerzos considerables en tierra, señaló. Merkel insistió hoy con el reclamo que también planteó Turquía y calificó una zona de exclusión aérea como "una señal de buena voluntad".

Rechazo de Rusia

Rusia rechazó hoy también la propuesta de Merkel al considerar que una decisión de ese tipo no puede ser tomada sin la aprobación del Gobierno de Damasco o del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Moscú tiene poder de veto.

Así respondió hoy el viceministro de Exteriores ruso, Gennady Gatilov, a la surgencia de Merkel, que había señalado esta semana que el establecimiento de una zona de exclusión aérea sería "un gesto de buena voluntad".

"En la situación actual sería de gran ayuda si existiera una zona en la que no volara ninguno de los participantes en los ataques, es decir, una especie de zona de exclusión aérea", había afirmado la canciller tras criticar los bombardeos de Rusia y del Ejército sirio en la región de Alepo. La situación sobre el terreno es compleja ante la falta de acuerdo de las fuerzas involucradas.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, aseguró por su parte que su país continuará atacando posiciones de las milicias kurdas en Siria, con lo que rechazó de plano las exigencias de Estados Unidos de que limite sus ataques al Estado Islámico (EI).

"Nunca permitiremos que se genere un nuevo Kandil en nuestra frontera sur", sentenció el jefe de Estado turco, aludiendo al sitio en que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) tiene su sede central en el norte de Irak.

Las fuerzas turcas están atacando las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG) que operan en Siria como rama armada del PKK, proscrito en Turquía, y llevan adelante una gran ofensiva que también ha desatado combates en los principales enclaves kurdos del sureste turco.

Erdogan instó nuevamente a Estados Unidos a decidir si quiere ser aliado de Ankara o de las YPG. Quien quiera poner a prueba la paciencia de Turquía, debe saber "que ya está al límite", aseguró el presidente.

Si bien se lograron ciertos avances en un intento por retomar el diálogo entre el régimen sirio y la oposición en Ginebra, la situación sobre el terreno sigue siendo acuciante.

Esta semana el bombardeo de hospitales en regiones controladas por rebeldes generó fuertes críticas internacionales, en un hecho que diversas fuentes occidentales atribuyeron al Gobierno sirio y Rusia, que actúan en coalición.

"Sabemos que Rusia y el régimen sirio lanzaron ataques en la región en la que resultaron atacados hospitales y escuelas", dijo hoy el portavoz del Ejército de Estados Unidos en Irak, Steve Warren. "No está claro si fueron ataques del régimen sirio o rusos", acotó.

Rusia negó estas versiones y apuntó como culpable a Estados Unidos, que lidera la coalición internacional que actúa por aire en Siria. Los bombardeos que afectaron hospitales y escuelas este lunes dejaron 50 muertos y el hecho fue considerado como posible "crimen de guerra" por Naciones Unidas, que dijo contar con indicios que apuntan que los ataques no fueron perpetrados por error.

El viceministro Gatilov también dejó abierta la reanudación de las negociaciones de paz en Ginebra, que se preveía para el 25 de febrero. Esa fecha aún no ha sido confirmada por la ONU, aseguró. El diálogo se suspendió a comienzos de febrero, pocos días después de darse por iniciado, a raíz de la fuerte ofensiva lanzada por el Ejército en la región de Alepo.

Representantes de Rusia, Estados Unidos y potencias regionales como Irán, Turquía o Arabia Saudí, entre otros, acordaron allanar el terreno para una tregua que debía implementarse en el lapso de una semana. También se exigió que en ese marco se permitiera el acceso de ayuda humanitaria a la zona de conflicto.

Hoy, 35 camiones de ayuda pudieron ingresar en Mudamiya, ciudad que se encuentra bajo control del Ejército. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en la ciudad se encuentran sitiadas unas 50 mil personas, que ahora tendrán acceso a los bienes básicos trasladados y que serán reforzados con otros camiones que esperan obtener el permiso correspondiente.