EU y Francia amenazan a Rusia con nuevas sanciones por Ucrania

Los presidentes Obama y Hollande acusaron a Moscú de mantener una actitud "desestabilizadora" respecto al conflicto en el país europeo, mientras la región rebelde de Donetsk se autoproclamó ...
Un soldado ucraniano hace guardia en un puesto de control en la carretera junto a la ciudad de Izyum, en la región de Kharkiv
Un soldado ucraniano hace guardia en un puesto de control en la carretera junto a la ciudad de Izyum, en la región de Kharkiv (AFP)

Washington

Barack Obama y Francois Hollande amenazaron a Rusia con nuevas sanciones si Moscú persiste en su actitud "desestabilizadora" respecto a Ucrania, informó el viernes la Casa Blanca luego de una conversación telefónica entre los presidentes de Estados Unidos y Francia. A nueve días de las elecciones presidenciales en Ucrania, "los presidentes destacaron que Rusia tendrá que enfrentar importantes sanciones adicionales si mantiene su actitud provocadora y desestabilizadora", precisó el ejecutivo estadunidense en un comunicado.

Esta elección, convocada tras la destitución en febrero del presidente prorruso Viktor Yanukovich, es considerada por los occidentales como "crucial" para salir de la crisis. Según la Casa Blanca, Obama y Hollande también hablaron del asunto nigeriano, de cara a una cumbre el sábado en París presidida por el líder francés, en la que se buscará coordinar la lucha contra el grupo islamista Boko Haram, autor del secuestro de más de 200 adolescentes nigerianas.

Mientras, la región insurgente ucraniana de Donetsk se autoproclamó hoy república parlamentaria, nombró un "jefe de Estado" y se mostró dispuesta a integrarse en otro Estado federal, un paso más en su abierto desafío al Gobierno central. "El Soviet Supremo es el único y permanente órgano legislativo del poder estatal de la república popular de Donetsk", informó la página web de los rebeldes prorrusos (novorossia.su).

Así lo estipula su Constitución, redactada y aprobada por el Parlamento (150 diputados), que establece también que el Soviet Supremo nombrará tanto al jefe del Gobierno como al gabinete de ministros. El presidente del Soviet Supremo y por lo tanto el jefe de Estado de la "república popular de Donetsk" será Denís Pushilin, uno de los líderes más destacados de la sublevación prorrusa contra Kiev.

Mientras, dos ciudadanos rusos, según la agencia UNIAN, habrían asumido los cargos de primer ministro -el politólogo Alexandr Borodái-, y de ministro de Defensa -Ígor Strelkov, supuesto oficial del Servicio de Inteligencia Militar de Rusia (GRU)-. La Carta Magna también recoge el procedimiento de ingreso de la república en un Estado federal, sin especificar si sería Rusia, como en el reciente precedente de la península de Crimea, o Ucrania, lo que, en cualquier caso, debería plasmarse en un acuerdo bilateral.

"En caso de ingreso en un Estado federal, la república sería un sujeto federado con los mismos derechos que el resto", reza, y precisa que las fronteras de la república se corresponden con las de la "antigua región de Donetsk". El documento establece dos lenguas oficiales, el ruso y el ucraniano, y se propone fomentar la diversidad cultural y la igualdad de derechos.

Además, proclama la primacía de la religión ortodoxa en la república separatista, aunque permite la libertad de credo. Los separatistas de Donetsk, que el lunes proclamaron su independencia y pidieron el ingreso en Rusia, ya crearon esta semana sus propias Fuerzas Armadas y han exigido a las tropas gubernamentales que abandonen el territorio, ya que las consideran "fuerzas ocupantes".

"Si los blindados y demás equipos no son retirados a 20-30 kilómetros de Donetsk y no se retiran los puestos de control, todo será destruido. Me da igual que sean reclutas, jovenzuelos de 18 años, veteranos profesionales o, particularmente, mercenarios", aseguró Serguéi Zdriliuk, subjefe de los milicianos de Donetsk. Los milicianos bloquearon hoy otra unidad militar situada entre Donetsk y la localidad de Avdeevka.

"Llegó un representante de la 'república popular de Donetsk' y nos exigió que cambiemos de bando, juremos lealtad y que depongamos las armas. Nos negamos", dijo el subjefe de la unidad a medios locales. Al mismo tiempo, los insurgentes han reconocido que su ultimátum que venció anoche no ha surtido el efecto deseado, ya que Kiev ha proseguido su ofensiva contra los bastiones prorrusos en Donetsk.

"La reacción de las autoridades de Kiev ha sido inmediata: las tropas han sido reforzadas. Nos han atacado con todo: paracaidistas, aviación, tanques y unidades especiales (de los ultranacionalistas) del Sector de Derechas", según un comunicado divulgado por los rebeldes. Con todo, se muestran convencidos de que podrán rechazar los ataques, ya que la moral entre las tropas gubernamentales es baja y los casos de insubordinación y deserción son cada vez más frecuentes.

Kiev se niega a suspender la "operación antiterrorista" y hoy logró un importante éxito con la detención del comandante de las milicias rebeldes de la vecina región de Lugansk, Alexéi Relke. Relke, jefe del llamado Ejército Sur-Este, fue detenido y trasladado a otra región para su procesamiento por diversos delitos, entre ellos el de intentar revertir el orden establecido.

El ministro del Interior ucraniano, Arsén Avákov, aseguró que el detenido es uno de los "terroristas" más radicales que operan en las regiones prorrusas. Al mismo tiempo, las autoridades intentan tender puentes con las regiones rusohablantes con la celebración el sábado de la segunda mesa redonda de unidad nacional en Járkov, la mayor ciudad del este de Ucrania.

La ex primera ministra Yulia Timoshenko y el ex presidente Leonid Kravchuk propusieron celebrar la reunión en Donetsk, pero al no poder garantizar la seguridad de los presentes las autoridades han optado por la región vecina. Timoshenko abogó por invitar a la mesa redonda a los principales representantes sociales, empresariales y religiosos del este rusohablante, y propuso celebrar un referéndum coincidiendo con las elecciones presidenciales ucranianas del 25 de mayo para aplacar los ánimos de protesta entre los insurgentes.

Los prorrusos ya se negaron a participar en la primera mesa redonda celebrada el miércoles en Kiev en la que el presidente interino, Alexandr Turchínov, rechazó a su vez cualquier tipo de diálogo con los "terroristas".

De otra parte, la ONU denunció hoy en un informe muy criticado por Moscú difundido en Kiev que la situación de los derechos humanos ha sufrido "un deterioro alarmante" en el este de Ucrania, escenario de una insurrección armada prorrusa, y en Crimea, territorio incorporado a Rusia. En el terreno, los separatistas siguen extendiendo su control, demostrando el fracaso del ejercito ucraniano en su esfuerzo por retomar el control del este del país tras un mes de operaciones.

Como nueva señal de esta impotencia de Kiev, unos hombres armados tomaron sin recurrir a la fuerza el control de la caserna de la Guardia Nacional, las fuerzas especiales del ministerio del Interior, en Donetsk. Anteriormente, la ONU, que pide a los actores de la crisis que hagan lo posible para impedir que los rebeldes prorrusos "desgarren" Ucrania, pintó un sombrío panorama de la situación, con torturas, asesinatos y secuestros en el este, según el informe presentado en Kiev.

Rusia reaccionó inmediatamente, criticando "la falta total de objetividad" de este documento, que califica de "encargo político para 'blanquear' a las autoproclamadas autoridades de Kiev". El informe enumera "numerosos ejemplos específicos de asesinatos, torturas, palizas, secuestros, actos intimidatorios selectivos y algunos casos de acoso sexual, en su mayoría cometidos por grupos antigubernamentales bien organizados y armados en el este del país".

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Navi Pillay, pide a las personas con influencia sobre los grupos armados en el este de Ucrania que "hagan cuanto puedan para frenar a estos hombres que parecen determinados a desgarrar el país". El informe alude también al "inquietante aumento de secuestros y detenciones ilegales de periodistas, militantes, políticos locales, representantes de ONG y de militares en el este" de Ucrania.

"Aunque algunos han sido ulteriormente puestos en libertad, los restos de muchos otros han sido tirados a los ríos y a otras zonas. El problema es especialmente grave dentro y alrededor de la ciudad de Slaviansk", feudo de los rebeldes prorrusos. Asimismo el informe cita casos en los que las tropas regulares ucranianas que operan en el este "fueron acusadas de matar a personas y de ser responsables de desapariciones forzadas".

En informe, que cubre el periodo entre el 2 de abril al 6 de mayo, denuncia asimismo el "hostigamiento" y las "persecuciones" contra los tártaros de Crimea, una minoría musulmana de la península ucraniana incorporada en marzo a Rusia.

Los tártaros se enfrentan a numerosos problemas como "la libertad de movimiento, casos de hostigamiento físico, restricciones impuestas a los medios de comunicación, miedo a persecución religiosa para los musulmanes practicantes y la amenaza del fiscal de Crimea [...] de poner fin al parlamento de los tártaros de Crimea", recalca el texto.

"Más de 7,200 personas originarias de Crimea -en su mayoría tártaros- se han convertido en desplazados internos en otras partes de Ucrania", destaca el informe. A nueve días de la elección presidencial del 25 de mayo en Ucrania, los ministros polaco y sueco de Exteriores --principales apoyos de Ucrania en el seno de la Union Europea (UE)-- vinieron a expresar su solidaridad con el gobierno prooccidental de Kiev.

Rusia, que cuestiona la legitimidad de las autoridades ucranianas surgidas tras la ola de protestas en favor de un acercamiento a la UE, "debe hacer todo lo posible para que esta elección se desarrolle de la forma más legítima", dijo el ministro polaco Radoslaw Sikorski en conferencia de prensa.

La visita de los dos ministros europeos a Kiev se produce un día después de que un responsable del Departamento de Estado estadunidense amenazara con "sangrar" la economía rusa --ya afectada por sanciones-- si Moscú intenta impedir la celebración de esta elección presidencial.

Esta elección, convocada tras la destitución en febrero del presidente prorruso Viktor Yanukovich, es considerada por los occidentales como "crucial" para salir de la crisis. Moscú se opuso durante durante mucho tiempo a su celebración, pero recientemente el presidente ruso, Vladimir Putin, ha flexibilizado su posición y considerado incluso que la elección podría "ir en la buena dirección".