EI controla la totalidad de la ciudad siria de Palmira

Tras ocho días de combates, el Estado Islámico reivindicó en Twitter la captura total de la ciudad.
La ciudad de Palmira es estratégica para el EI porque está situada en el gran desierto sirio. (EFE)

Damasco

El grupo Estado Islámico (EI) se apoderó este jueves de la totalidad de la histórica ciudad de Palmira, en el desierto sirio, haciendo temer la destrucción de sus tesoros arqueológicos por parte de los yihadistas.

Con la toma de este oasis fronterizo con Irak, el EI controla "ya más de 95.000 km2 en Siria, el 50%" de Siria", señaló el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

"Los combatientes del EI están en todos lados en Tadmor [nombre árabe de Palmira], también junto al sitio arqueológico" situado en el suroeste de la ciudad, dijo a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

Por su parte, Mohamad Hasan al Homsi, militante originario de Palmira, aseguró que "las tropas del régimen se derrumbaron y se retiraron de todas las posiciones sin ofrecer resistencia".

Tras ocho días de combates, el EI reivindicó en Twitter la captura total de la ciudad, afirmando que las fuerzas del régimen había "huido dejando detrás un gran número de muertos entre sus filas".

Según el OSDH, las tropas del régimen sirio se retiraron de sus posiciones dentro y en la periferia de la ciudad, abandonando puestos militares en la Badiya (desierto sirio), en el aeropuerto militar y en la prisión, en la que los yihadistas entraron por la noche.

"La mayoría se retiraron hacia la ciudad de Homs", capital de la provincia central de Homs, de la que forma parte Palmira, indicó Abdel Rahman. Una parte de los habitantes de la ciudad se habría desplazado a Homs, mientras que otros habrían permanecido en sus casas.

La mitad de Siria

La caída de esta ciudad de 2.000 años de antigüedad en manos del EI hace temer por sus célebres ruinas, inscritas como patrimonio mundial de la Unesco. En Irak, el grupo había destruido varias estatuas y objetos de valor en las ciudades antiguas.

El miércoles, la directora general de la Unesco, Irina Bokova, advirtió que los combates amenazaban "uno de los sitios más significativos de Oriente Medio y a la población civil", llamando a un "cese inmediato de las hostilidades".

Antes de la crisis iniciada en 2011, las ruinas de Palmira, el sitio arqueológico más bello de Siria, recibía 150.000 turistas al año.

Desde el inicio de la ofensiva el 13 de mayo, la batalla de Palmira ha dejado 462 muertos, según un balance del OSDH: 71 civiles (muchos ejecutados por el EI), 241 soldados sirios y 150 yihadistas.

La prisión de Palmira es tristemente célebre por la masacre de cientos de detenidos en los años 1980 y para los sirios es el símbolo del terror del régimen de Hafez al Asad, padre del actual presidente, Bashar.

Además de controlar a mitad del país, el grupo yihadista se ha apoderado de la práctica totalidad de los campos petrolíferos y de gas en Siria, tras la toma de dos instalaciones de gas cerca de Palmira. Al régimen solo le queda el campo de Chaer en la provincia de Homs, mientras que las fuerzas kurdas controlan los campos del noreste.

Contraataque en Ramadi

La ciudad de Palmira es estratégica para el EI porque está situada en el gran desierto sirio, limítrofe con la provincia de Al Anbar en Irak, que los yihadistas controlan en gran parte.

El jueves, las fuerzas iraquíes apoyadas por las milicias chiitas se preparaban para lanzar una contraofensiva para recuperar Ramadi, capital de esta provincia de Irak caída en manos del EI el 17 de mayo.

Estados Unidos reconoció el miércoles que estaba reexaminando su estrategia en Irak tras la toma de esta ciudad, la victoria más importante del EI desde la ofensiva de junio de 2014 en la que se hizo con grandes territorios de Irak y Siria.

La operación yihadista hizo que Estados Unidos interviniera liderando una coalición internacional que lleva a cabo una campaña aérea para ayudar al ejército iraquí a recuperar el terreno perdido.