EU advierte que no aceptará intervención de tropas rusas en Ucrania

Obama y Hollande amenazaron a Rusia con "nuevas medidas" si no baja la tensión con el país vecino, tras haber calificado el gobierno ruso de "ultimátum" dirigido a los rebeldes prorrusos el alto ...
El presidente ucraniano Petro Poroshenko, con uniforme militar, visita el cuartel general de la operación "antiterrorista" cerca de Izyum, en el este
El presidente ucraniano Petro Poroshenko, con uniforme militar, visita el cuartel general de la operación "antiterrorista" cerca de Izyum, en el este (AFP)

Washington, Slovianogirsk

Estados Unidos lanzó hoy una advertencia a Rusia por haber desplegado soldados cerca de la frontera de Ucrania y concentrado material militar en el suroeste ruso con el fin de apoyar a los separatistas del este ucraniano. "Tenemos nuestras propias informaciones según las cuales Rusia desplegó fuerzas militares en su frontera con Ucrania", dijo la portavoz del departamento de Estado, Jennifer Psaki, al confirmar las afirmaciones brindadas antes por un portavoz de la Casa Blanca.

"Las tropas rusas no habían llegado tan cerca del territorio ucraniano desde su invasión de Crimea", afirmó Psaki. Además "en un sitio militar ruso, en el suroeste del país, cerca de la frontera con Ucrania, hay concentrados vehículos adicionales y artillería", afirmó la portavoz. Los presidentes francés François Hollande y estadunidense Barack Obama amenazaron con "nuevas medidas contra Rusia" si no baja la tensión en Ucrania, indicó la presidencia francesa en un comunicado tras una conversación telefónica.

El presidente ruso Vladimir Putin "debe pedir lo más rápidamente posible a los grupos armados separatistas que cesen sus acciones militares" acordaron ambos dirigentes. Estados Unidos ya había acusado hace una semana a Rusia de trasladar a través de los rebeldes vehículos y lanzacohetes desde el suroeste ruso hasta el este ucraniano.

Washington advirtió hoy que no aceptará la intervención de tropas rusas en Ucrania y lamentó lo que consideró una acumulación de fuerzas de Moscú en la frontera. "Estamos monitoreando cuidadosamente la situación. No aceptaremos la intervención de fuerzas militares rusas en el este de Ucrania", dijo por su parte Josh Earnest, un portavoz de la Casa Blanca.

"Informes provenientes de Moscú que indican que el Ministerio de Defensa ruso está considerando crear cordones militares en Ucrania oriental también son preocupantes", señaló. "No vemos ninguna evidencia de que las unidades militares rusas que llegan a la región estén conectadas a algún tipo de misión de seguridad fronteriza".

Una fuente del Ministerio de Defensa ruso dijo a la agencia de noticias RBK esta semana que las tropas estaban dispuestas a entrar en regiones insurgentes de Ucrania con el fin de "levantar barreras entre la población civil y el ejército ucraniano". El Kremlin informó hoy que había enviado nuevos contingentes militares a la frontera con Ucrania para reforzar la seguridad en la zona.

Previamente, Rusia había tildado de "ultimátum" dirigido a los rebeldes prorrusos el alto el fuego anunciado por el presidente ucraniano Petro Poroshenko en el este del país. "Un primer análisis demuestra desafortunadamente que no es una invitación a la paz y a las negociaciones sino un ultimátum para que las milicias en el sureste de Ucrania entreguen sus armas", declaró la oficina de prensa del Kremlin, citada por agencias rusas.

El Kremlin exigió igualmente una "disculpa" a Kiev por el tiroteo contra un puesto fronterizo desde territorio ucraniano, que causó heridas a un guardia. "La parte rusa sigue esperando una explicación y una disculpa", indicó el comunicado del Kremlin.

El presidente ucraniano, el prooccidental Petro Poroshenko, declaró hoy un alto el fuego en el este del país para permitir a los rebeldes prorrusos deponer sus armas y lanzar un ambicioso plan de paz, cuyas condiciones rechazan los separatistas. Poroshenko anunció el inicio del alto el fuego en Slovianogirsk, una localidad situada a unos 30 kilómetros de uno de los epicentros de los combates en la región de Slaviansk, durante su primera visita al este desde su investidura el 7 de junio.

Según el portavoz de las operaciones militares ucranianas, Vladislav Seleznov, esta medida provisional comenzará a las 22:00 (19:00 hora GMT). Este anuncio representa el pistoletazo de salida de un ambicioso plan de paz presidencial desvelado hoy, que incluye la descentralización del poder y la amnistía para aquellos que no hayan cometido crímenes graves.

Desde abril, los combates en el este entre rebeldes separatistas y el ejército han dejado al menos 370 muertos y amenazan la unidad de esta ex república soviética. "El alto el fuego empezará hoy, 20 de junio. Durará hasta el 27 de junio", declaró Poroshenko, quien consideró una semana "más que suficiente para iniciar el proceso de desarme" y "empezar a crear una zona tampón a lo largo de la frontera entre Rusia y Ucrania", dos medidas de su plan de paz.

El líder de la autoproclamada República de Lugansk, citado por la agencia Interfax-Ucrania, Valeri Bolotov, rechazó rápidamente las condiciones del proceso de paz y reiteró que "nadie entregará sus armas hasta que no se produzca una completa retirada de tropas".

En una segunda conversación en una semana, Porshenko y su homólogo ruso discutieron por teléfono el jueves los términos del plan de paz presidencial. El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, y su nuevo homólogo ucraniano, Pavlo Klimkin, conversaron también horas después. Rusia destacó entonces la importancia "de reducir la tensión y la necesidad de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos de Ucrania, así como la puesta en marcha de un amplio diálogo nacional", indicó hoy el ministerio ruso de Relaciones Exteriores.

El plan de quince puntos, según la página web de la presidencia, estipula en especial el fin de la "ocupación ilegal" de los edificios de la administración regional en Donetsk y Lugansk, en manos de los rebeldes, la organización rápida de elecciones legislativas y un programa para la creación de empleos en la región.

Asimismo, el texto prevé "corredores para que los mercenarios rusos y ucranianos se vayan" de la zona de conflicto y la protección de la lengua rusa mediante enmiendas constitucionales. El documento revela también que "el presidente ucraniano garantiza la seguridad de todos los habitantes de la región sea cual sea su convicción política", en referencia al apoyo de una parte de la población local a los rebeldes.

En este contexto, varios responsables occidentales, entre ellos el secretario general de la OTAN, denunciaron que Rusia refuerza sus tropas en la frontera. La Casa Blanca advirtió hoy que no aceptará "la intervención de las fuerzas militares rusas en el este de Ucrania". Sin embargo, un portavoz del Kremlin había desmentido durante la mañana estas acusaciones, ya que la movilización de tropas, orden dada "hace varias semanas", son "medidas orientadas a reforzar la protección de las fronteras de Rusia".

El consejo diplomático del Kremlin Yuri Ushakov añadió que los guardias fronterizos reciben algunos refuerzos, ya que la situación les "preocupa". En este sentido, Moscú reclamó a Kiev que pida perdón por un "tiroteo" en la frontera, en territorio ucraniano, en el que resultó herido un funcionario de aduanas, informaron agencias rusas.