REPORTAJE | POR DPA

Drama en la platea, tras derrumbe del teatro Apollo

Las especulaciones sobre la causa del derrumbe se confirmaron: fue una filtración del agua de la lluvia por el tejado.

Uno de los heridos es trasladado por los paramédicos que acudieron al teatro Apollo después del desplome
Uno de los heridos es trasladado por los paramédicos que acudieron al teatro Apollo después del desplome (EFE)

Londres

Muchos de los asistente a la función salieron del teatro Apollo, en el centro de Londres, con vendas en la cabeza o envueltos en mantas plateadas. Los rostros blancos, cubiertos de polvo, reflejaban que habían vivido el shock de sus vidas cuando una parte del techo se derrumbó sobre sus cabezas.

Muchos de los 720 visitantes, entre ellos numerosos niños y personas mayores, pensaron en un primer momento que el ruido formaba parte del espectáculo. "Hasta que escuché los gritos", recordaba uno de ellos ante las cámaras de televisión. "Toneladas de cemento" cayeron desde el techo. 

Hacía años que el Apollo albergaba la adaptación de "El curioso incidente del perro a media noche", basada en el bestseller homónimo de Mark Haddon sobre un adolescente autista. La puesta en escena, en un escenario rotatorio, está llena de efectos especiales con pirotecnia, pero cuando los trozos de yeso y madera comenzaron a caer del techo se vivieron "escenas realmente dramáticas", declaró un agente de los equipos de rescate. Los actores dirigieron su mirada hacia arriba y acto seguido se apagó la luz e imperó el caos.

Los equipos de rescate, que horas antes participaban en un rutinario ejercicio para combatir emergencias, llegaron al teatro en cuestión de minutos. Los conductores de autobuses de la ciudad colgaron el cartel de "fuera de servicio" para los pasajeros y trasladaron a los heridos al hospital. Las calles del Soho, por las que normalmente pasean miles de turistas, fueron cerradas temporalmente mientas los cafés ofrecían agua a algunos de los casi 80 heridos. 

La operación de rescate se llevó a cabo según lo previsto, lo que para algunos expertos es consecuencia de lo aprendido tras los atentados terroristas del verano de 2005 en el metro y un autobús. Esta vez no hubo que lamentar muertes y el shock quedó traducido en heridas en la cabeza y algunos cortes, pero podría haber sido mucho peor.

El alcalde, Boris Johnson, alabó la "increíble operación" de rescate mientras Haddon, el autor del libro, escribía en Twitter lo terrible que fue para él enterarse de la tragedia. "Me alivia saber que nadie resultara muerto. Y siento mucho que tanta gente tuviera que vivir una experiencia tan terrible."

Si se confirman las especulaciones sobre la causa del derrumbe, que apunta a una filtración del agua de la lluvia por el tejado, la imagen de la pujante milla del ocio londinense quedaría muy dañada.

"Nuestros expertos han constatado que la estructura del techo es estable y sólo cayeron trozos de yeso", aseguraba hoy Nicola Aiken, de las autoridades del barrio de Westminster, a la BBC. Pero el "Daily Telegraph" lanzaba la piedra: "Nuestros viejos teatros necesitan una gigantesca renovación si quieren sobrevivir."