Documentalistas mexicanos graban tragedia en Nepal

Mexicanos vivieron el terremoto durante la filmación de un documental de la ONG Shanti Sewa. Están a salvo, pero ahora falta ayuda para los nepalís. El agua y comida está empezando a escasear.

Ciudad de México

Los mexicanos Patricio Cordero, Carlos Pérez, Rodrigo Esquinca y el venezolano Enrique Bencomo, tomaban un té en la calle en Thamel, una zona comercial y turística de Katmandú, de calles angostas y edificios viejos cuando sintieron una sacudida.

Corrieron al centro de la calle y escucharon cómo atrás colapsaba una escuela. El piso temblaba, ellos corrían, los edificios caían uno tras otro. Querían salir de la zona, llegar a un lugar sin edificios altos, estar a salvo.

No sabían qué habría adelante, pero el camino era desastroso: un templo caído, gente bajo los escombros, gritos, muertos, sobrevivientes tratando de ayudar a otros a salir, y la tierra que seguía temblando.

"Nosotros teníamos mucho miedo, fue una situación que no puedes controlar, Rodrigo se esperó porque había un tipo lastimado que no podía caminar, estaba en medio de todo, nos regresamos a ayudarlo, lo cargamos hacía afuera pero no nos pudimos quedar. No había qué hacer, la gente estaba ahí enterrada, se seguía moviendo el piso y teníamos que buscar una zona segura", cuenta Carlos en una videollamada desde Nepal.

El lunes 20 de abril, Patricio, Enrique y Rodrigo viajaron de la Ciudad de México a Nepal para grabar un documental para la ONG alemana Shanti Sewa, dedicada a ayudar a personas con discapacidad, víctimas de lepra y niños huérfanos en Katmandú.

Carlos describe Katmandú como una ciudad muy ruidosa, escandalosa donde la gente siempre toca el claxon.

En una de las réplicas, la ciudad del barullo se quedó en silencio, cuenta Carlos.

La gente tenía miedo: otro temblor, otra réplica, otro edificio caído, un pariente que no aparecía. Esa noche Pato, Carlos, Rodrigo y Enrique decidieron dormir en un parque. Ahí pasaron esa y otras dos noches.

"Conocimos a un señor que perdió todo, su casa, su ganado, no tiene absolutamente nada, lo que puede salvar a este señor ahorita es una lona y comida lista. Siento que aún no está medido el impacto y el daño que sufrió el país, por lo mismo del acceso tan difícil que tienen las aldeas. Nosotros estamos arreglando con nuestro equipo local para llevar unos camiones de comida lista para cocinarse y lonas, ellos están arreglando eso y nosotros sí pensamos visitar una aldea en estos días", dice Carlos.

Están a salvo. Regresaron a la casa donde están de voluntarios para la ONG. Comentan que las aldeas son las zonas más afectadas, aunque entienden que en Katmandú la situación no se compara con la de las aldeas.

El agua y la comida está empezando a faltar. Pronto llegará el monzón y los nepalís están preocupados.

"Hace falta mucha ayuda, sobre todo lonas ya que viene la época de lluvias (monzón) y la gente está espantada. Los días que nos estuvo lloviendo en el parque, sin un techo, una lona hubiéramos estado muy mal " comenta Carlos.

El documental ha dado un giro. La idea principal era hacer un documental sobre la ONG con más de 25 años de altruismo. Ahora la primicia es informar a las personas y ayudar a los más necesitados y difundir cómo reacciona dicha organización ante ésta catástrofe.

Por medio de la página de Facebook -Scopio publican contenido audiovisual y opciones para que la gente done y se sume a la cuasa de apoyar a Nepal.

Uno de los mayores intereses de la productora mexicana –Scopio es ayudar a los nepalís con comida, lonas, construir refugios y compartir la realidad que ahora viven.

No quieren regresar. El vuelo con regreso a la Ciudad de México es para el día 22 de mayo. De ser necesario se quedarán más tiempo, depende de cómo va evolucionando la situación en Nepal y las necesidades de la gente. Ayudar a las aldeas es hoy su prioridad.