¿Dónde está Dios ante el terrorismo?: Francisco

Supervivientes y organizaciones judías aplauden el gesto del pontífice de ir al mayor campo de concentración nazi en la Segunda Guerra Mundial.
Jorge Mario Bergoglio camina hacia la entrada del antiguo campo de concetración nazi en Polonia.
Jorge Mario Bergoglio camina hacia la entrada del antiguo campo de concetración nazi en Polonia. (Kacper Pempel/Reuters)

Cracovia

El papa Francisco lanzó un desafío a más de 350 mil católicos de 180 países y aseguró que la humanidad necesita jóvenes que “no quieran vivir a medias”, sino que se entreguen a los demás, convirtiéndose en “sembradores de esperanza”.

¿Dónde está Dios? ante el terrorismo, la violencia y el hambre, fue la pregunta con la que comenzó el papa Francisco su discurso durante un Vía Crucis que encabezó en la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia en su tercer día de visita a Polonia.

Esta es “la pregunta que a menudo resuena en nuestra mente y en nuestro corazón”, dijo ante los miles de jóvenes de todo el mundo reunidos en la explanada de Blonia, en Cracovia.

“¿Dónde está Dios, si en el mundo existe el mal, si hay gente que pasa hambre o sed, que no tiene hogar, que huye, que buscan refugio? ¿Dónde está Dios cuando las personas inocentes mueren a causa de la violencia, el terrorismo y las guerras?

“Hay preguntas para las cuales no hay respuesta humana (...) solo podemos mirar a Jesús y preguntarle a él (…) Y la respuesta es esta: Dios está en esas personas, está en ellos, sufre con ellos”.

Reunión con víctimas

Un grupo de 11 supervivientes del campo nazi de concentración de Auschwitz-Birkenau y organizaciones judías aplaudieron la visita del papa a la “antigua fábrica de la muerte” del régimen nazi en suelo polaco y subrayaron la necesidad de luchar contra el odio y la intolerancia. También pidieron a Francisco que “rece por la paz y para que una tragedia así nunca vuelva a repetirse”.

Las organizaciones que elogiaron la visita del pontífice al antiguo campo de concentración destacaron el gesto como “una clara señal” contra el odio y un apoyo “inequívoco” del líder de la Iglesia católica, “uno de los aliados más cercanos del pueblo judío en la lucha contra el antisemitismo y la intolerancia”. El presidente de esta organización, Ronald Lauder, calificó de “histórica” la visita de Francisco.

Inclinado en un banquillo cerca de la puerta de entrada al campo de exterminio de Auschwitz en Polonia, el pontífice rezó silenciosamente por las 1.5 millones de personas, la mayoría judíos, que murieron en las cámaras de gas durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial.

En el tercer día de su viaje a Polonia, el pontífice habló en voz baja e intercambió regalos con los sobrevivientes de Auschwitz, incluida una mujer de 101 años.

Además, escribió en el Libro de Honor: “Señor, ten piedad de tu pueblo. Señor, perdón por tanta crueldad”. Dos líneas escritas en español con la firma Francisco y la fecha debajo.

También hubo momentos intensos, como cuando se detuvo frente al patio donde se llamaba a los condenados a muerte. Allí, sentado, con los ojos cerrados y en profundo recogimiento, estuvo varios minutos y después besó uno de los postes de madera que servían para las ejecuciones.

También llevó un gran cirio blanco hasta el Muro de la Muerte, donde se ejecutaba a prisioneros.

Más tarde visitó la celda subterránea donde hace 75 años murió el franciscano Maksymilian Kolbe, después de ofrecer su vida para salvar a un polaco al que los encargados de manejar el lugar habían seleccionado para que muriera de hambre.

Accedió al edificio de ladrillo del Bloque 11 de Auschwitz que alberga la celda subterránea en la que Kolbe murió de inanición.

Posteriormente visitó, como hizo en México, un hospital infantil y pidió no abandonar a los niños que padecen enfermedades.

Tras vivir una mañana fuerte en su visita al campo de exterminio, dijo: “Me gustaría estar un poco cerca de cada niño enfermo, junto a su cama, abrazarlos”.