Dimite primera mujer musulmana de gobierno británico por Gaza

Sayeeda Warsi, secretaria de Estado de Fe y Comunidades y también del ministerio de Exteriores, calificó de "moralmente indefendible" la política del Reino Unido hacia el territorio palestino.
Sayeeda Warsi abandona su hogar en el centro de Londres, después de presentar la dimisión
Sayeeda Warsi abandona su hogar en el centro de Londres, después de presentar la dimisión (AFP)

Londres

El recorrido de la primera mujer musulmana de un gobierno británico, Sayeeda Warsi, concluyó hoy con su dimisión en desacuerdo con la postura oficial supuestamente complaciente con Israel, un signo más del desencuentro entre la numerosa comunidad musulmana y la política de su gobierno en Oriente Medio.

"Con gran pesar escribí esta mañana al primer ministro y le presenté mi dimisión. No puedo apoyar más la política del gobierno con Gaza", escribió en Twitter la secretaria de Estado de Fe y Comunidades y también del ministerio de Exteriores. La política hacia Gaza es "moralmente indefendible", dijo en su carta de dimisión, "no se corresponde con el interés nacional nacional británico y tendrá consecuencias negativas a largo plazo en nuestra reputación internacional e interna".

Warsi, de 43 años, casada y madre de cinco hijos, era hasta hoy secretaria de Estado de Fe y Comunidades y también del ministerio de Exteriores, y entre mayo de 2010 y setiembre de 2012 copresidió el Partido Conservador, pero perdió el puesto entre críticas a su liderazgo.

La oposición laborista ha acusado al gobierno conservador-liberal de David Cameron de ser demasiado complaciente con Israel y su campaña militar en Gaza, que ha costado la vida a más de 1,800 palestinos en poco menos de un mes (además han muerto 64 soldados y tres civiles israelíes).

La medida tomada por el ejecutivo británico en respuesta a la campaña ha sido revisar las licencias ya concedidas para la venta de armas a Israel, pero sin suspenderlas, como por ejemplo hizo España el lunes. Además, Cameron dijo que la ONU tenía razón en condenar el bombardeo israelí de una escuela en el que murieron diez personas el domingo pero sus detractores le acusaron de no haber querido pronunciarse sobre si vulneraba la ley internacional.

Este martes, Cameron se mostró conciliador con Warsi pero se defendió de sus acusaciones. "Entiendo la fuerza de sus sentimientos respecto a la actual crisis en Oriente Medio, la situación de Gaza es intolerable", dijo el primer ministro. "Evidentemente que pensamos que Israel tiene derecho a defenderse. Pero continuamente hemos expresado nuestra inquietud por el elevado número de víctimas civiles y hemos apelado a Israel a la moderación y a hallar soluciones para acabar con estos combates".

El ministro de Finanzas, George Osborne, un peso pesado del gabinete, fue más duro y dijo que la dimisión es "una decisión decepcionante y francamente innecesaria". Los padres de Warsi son inmigrantes paquistaníes y ella presume de su religión. En 2007 fue designada para un escaño en la cámara de los Lores (alta) y en 2010, tras la victoria conservadora en las elecciones, entró en el gabinete.

Su irrupción en política se tradujo en una gran presencia en los medios que con los años se ha ido apagando. En 2012, Cameron ordenó una investigación para aclarar si había cometido irregularidades cuando se llevó a un socio de sus negocios en un viaje oficial a Pakistán, lo que la llevó a disculparse ante el primer ministro. El comentarista político Dan Hodges, laborista, apuntó a la pérdida de poder de Warsi como la razón de su salida.

"Fue una presidenta de partido ineficiente, y una miembro impopular del gobierno (...) La perdida de la baronesa Warsi es un golpe al esfuerzo de Cameron de dar a su gobierno un aspecto más diverso. Pero su dimisión tiene más que ver con el reajuste" que se tradujo en su pérdida de peso en el gobierno "que con Gaza", escribió Hodges en The Daily Telegraph.

En cualquier caso, la dimisión de Warsi es la última muestra del desencuentro entre los más de 2.7 millones de musulmanes (4.8% de la población de Inglaterra y Gales, según el censo de 2011) y los intereses del gobierno, desencuentro que se ha acentuado desde las invasiones de Irak y Afganistán.

Shuja Shafi, secretario general del Consejo Musulmán Británico, que reúne a 500 organizaciones islámicas, elogió a Warsi y lanzó un mensaje al gobierno de Cameron. "Nuestro gobierno no puede seguir ignorando las inquietudes del público británico. Tiene que hablar con más firmeza contra el gobierno de Tel Aviv y presionarle para que detenga su campaña sangrienta y ponga fin al sitio de Gaza".