Dimite líder de mayoría republicana en Cámara de Representantes

A pesar de la derrota en las primarias en Virginia de Eric Cantor, que ha provocado un terremoto político en Washington, senadores demócratas afirman que la reforma migratoria "no está muerta".
Eric Cantor, líder de la mayoría republicana, se dirige a una reunión en el Capitolio, en Washington
Eric Cantor, líder de la mayoría republicana, se dirige a una reunión en el Capitolio, en Washington (AFP)

Washington

El líder de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Eric Cantor, anunció hoy que abandonará su cargo el próximo 31 de julio tras ser derrotado el martes en las primarias a su distrito de Virginia por el candidato del grupo ultraconservador Tea Party, Dave Brat. "De manera efectiva el 31 de julio dejaré de ser el líder de la mayoría de la Cámara", dijo en una rueda de prensa el legislador, cuyo puesto será cubierto mediante elecciones el 19 de junio.

La derrota de Cantor, quien sonaba como rival del presidente de la cámara baja, John Boehner, para ese puesto, ha supuesto un duro golpe para el ala moderada del Partido Republicano, cada vez más polarizado.El segundo hombre más poderoso en la Cámara de Representantes perdió ayer en su distrito natal frente al relativamente desconocido David Brat del Tea Party.

Brat, un profesor universitario, basó su campaña en la inmigración, logrando dibujar a Cantor como defensor de una "amnistía" para todos los inmigrantes clandestinos, a pesar de que el congresista era un crítico de Obama en materia de inmigración. "Esto demuestra que no hay ninguna posibilidad de lograr algo en el Legislativo sobre la materia este verano", dijo César Vargas, de la Dream Action Coalition, que defiende la reforma.

Sin embargo, un grupo de senadores demócratas aseguró hoy que "la reforma migratoria no está muerta", después de que muchos analistas políticos firmaran su certificado de defunción, a raíz de la inesperada derrota de Cantor, que ha provocado un terremoto político en Washington.
 
El hecho de que Cantor -número dos del partido republicano, después del "speaker" o presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner - perdiera ante David Brat, un profesor de economía cercano al movimiento populista Tea Party y contrario a la reforma migratoria, ha hecho saltar las alarmas en la comunidad hispana.

Muchos analistas temen que la derrota de Cantor sea interpretada por muchos miembros republicanos como un aviso de las bases de que no deben votar a favor de la reforma migratoria porque si lo hacen podrían correr la misma suerte de Cantor y perder sus escaños en las elecciones legislativas de noviembre.

"La reforma migratoria no está muerta", dijo el senador demócrata por Nueva Jersey Bob Menéndez en un encuentro con la prensa latina. "No hay que dar nada por muerto. Creo en Lázaro", bromeó Menéndez, en referencia al personaje biblíco que, según el evangelio, resucitó.

Tanto Menéndez como el senador demócrata por Virginia Tim Kaine coincidieron en señalar que la causa de la derrota de Cantor -número dos el partido, después del "speaker" o presidente de la Cámara, John Boehner— no ha sido que tuviera una posición más moderada que la de su contrincante sobre la reforma migratoria.

"La derrota de Cantor tiene menos que ver con el tema de inmigración y mucho más con su falta de atención a su distrito. Su posición de liderazgo en la Cámara lo había alejado de su distrito", señaló Menéndez. El senador demócrata recordó que, según las encuestas más recientes, el 72 por ciento de los votantes del ditrito de Cantor estaban a favor de la reforma migratoria y un 65 por ciento tenían una opinión negativa del congresista republicano.

La reforma migratoria, cuyo borrador de ley fue aprobado por el Senado en junio de 2013, se encuentra atascada en la Cámara de Representantes ante la negativa de los republicanos a someterla a una votación en el pleno. Los demócratas aseguran que cuentan con votos suficientes de los dos partidos para que se apruebe. Sólo falta que los republicanos pongan fecha para el voto.

El senador Kaine confió en que la derrota de Cantor tenga un efecto "liberador" en el congresista y que, ahora que está claro que no se presentará a las elecciones de noviembre, presione a los miembros de su partido para que antes del receso de verano (boreal) la Cámara de Representantes pueda votar.

Menéndez pidió que la prensa y los analistas no se fijaran solamente en la derrota de Cantor y las consecuencias que ésta podría tener para la reforma migratoria, sino que ampliara más sus miras. "Que un miembro del Congreso haya perdido cuando la gran mayoría de los senadores y congresistas, que han apoyado la reforma migratoria, han ganado en sus distritos" significa, según Menéndez, que la reforma migratoria no está muerta, sino que tiene que someterse a voto en la Cámara de Representantes.

Los demócratas son conscientes de que el tiempo se está acabando y que si no logran un voto antes de finales de julio será difícil que se apruebe a la vuelta de las vacaciones de los congresistas en septiembre, ya que quedan pocos días legislativos antes de las elecciones de noviembre, en las que se renueva la totalidad de los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio de los cien escaños del Senado.

El calendario electoral se complicará aún más, con la elección presidencial de 2016 ya en la mira, lo que no facilitará el trabajo de Obama, que hizo de la reforma migratoria una de sus principales promesas en 2012.

Las posibilidades de una reforma migratoria ya lucían tenues este año, a pesar de que la misma es respaldada por la mayoría de la población. Un 62% de los estadunidenses está de acuerdo en encontrar una forma de otorgar la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados, según una encuesta del Instituto Brookings publicada el martes.

Pero el tema tiene enfrentados a los políticos demócratas y republicanos. Los republicanos reclaman mayores medidas de seguridad en la frontera con México como requisito antes de evaluar una eventual regularización de los once millones de extranjeros, la mayoría de origen latinoamericano, que viven de forma clandestina en Estados Unidos.

El Senado, dominado por los aliados demócratas de Obama, aprobó hace un año, con 67 votos de ambos partidos, un proyecto que abre una vía a la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados, pero la dirección republicana de la Cámara congeló un proyecto similar y no presentó alternativas.

Aunque Cantor, que lleva la agenda legislativa junto al presidente de la cámara baja, John Boehner, era un "impedimento" para la reforma migratoria, su salida "no es un bonus", dijo el senador demócrata Charles Schumer. Incluso antes de la primaria "había una muy leve esperanza, y esto pudo haber sido el clavo en el ataúd", dijo Audrey Singer, experta en inmigración del Brookings Institute.

Al menos en apariencia, la lección parece ser que cualquier republicano que se atreva a acercarse a la reforma migratoria se quemará en las urnas. Pero senadores que aprobaron la reforma el año pasado intentaban este miércoles minimizar el peso del tema migratorio en la derrota de Cantor, llamando a mirar a otro candidato que sí ganó: el senador Lindsay Graham.

Graham, que corredactó el proyecto de inmigración aprobado en el Senado, ganó holgadamente las primarias de su estado de Carolina del Sur (sureste) frente a varios candidatos del Tea Party, los ultraconservadores que han puesto a temblar a los republicanos más moderados. Los republicanos "pueden hacer campaña y ganar, y aún así asumir el tema de la reforma migratoria", dijo el senador demócrata Bob Menendez.

"Es más complejo que (atribuirlo todo a) el asunto de la inmigración", señaló por su parte el republicano John McCain. En una reunión con periodistas, Menendez y otra decena de senadores demócratas reiteraron que la reforma seguía viva, aunque reconocieron que las posibilidades parecen irse reduciendo.

"Si no lo logramos en siete semanas no creo que tengamos (la reforma) en 2015 o 2016", dijo Schumer, respecto al tiempo restante antes del receso de verano. El estancamiento de la reforma en el Congreso sólo aumentará la presión para que Obama use sus poderes para modificar las normas migratorias. Los grupos a favor de la reforma exigen al mandatario un alto en las deportaciones, que bajo su gobierno suman más de dos millones de personas.

Obama ordenó una revisión de la política de deportaciones, pero hace dos semanas pidió postergarla para dar oportunidad al camino legislativo.