Dimisión de alcalde deja a Roma en la incertidumbre

A dos meses del inicio del Jubileo, Ignazio Marino, del gobernante Partido Democrático (PD), formalizó su renuncia tras haber desafiado a los llamados "poderes fuertes": política, mafia, curia.
Seguidores de Ignazio Marino protestan para expresarle su solidaridad ante la sede de su formación política, el Partido Demócrata (PD), en Roma
Seguidores de Ignazio Marino protestan para expresarle su solidaridad ante la sede de su formación política, el Partido Demócrata (PD), en Roma (EFE)

Roma

La incertidumbre reina en Roma, sobre todo en el Vaticano, después de que el alcalde, Ignazio Marino, formalizara hoy su renuncia a dos meses del inicio del Jubileo y tras haber desafiado los llamados "poderes fuertes": política, mafia, curia.

Desde hoy, la capital italiana no tiene alcalde y el próximo 8 de diciembre comenzará el Jubileo extraordinario convocado por el papa Francisco y en el que se esperan la llegada de millones de fieles católicos que se sumarán así a los también millones de turistas que visitan cada día la ciudad monumental.

Facturas que no llegaban a los 800 euros, pero que han sido el detonante tras las últimas polémicas que habían salpicado al alcalde como su viaje a Filadelfia (EU), con ocasión de la visita del papa, o su ausencia por vacaciones cuando en Roma se celebró un funeral por todo lo alto de un jefe de un grupo criminal.

Marino tiene aún veinte días para cambiar de opinión, pero cómo el mismo anticipó ante el millar de personas que se concentró en el ayuntamiento para expresarle su solidaridad, no tiene intención de seguir siendo regidor de la capital.

Marino anunció su dimisión tras la polémica por unas facturas de cenas supuestamente privadas y pagadas con la tarjeta de crédito del ayuntamiento. Acosado por una campaña de desprestigio inédita, abandonado por su partido, el Partido Democrático (PD), de centro izquierda, Marino oficializó su renuncia, un acto debido y sufrido, que siembra muchas dudas y reacciones entre la opinión pública.

Se cierra fase negra

Pequeños grupos de militantes han protestado ante la sede del PD y anunciado que jamás volverán a votar por sus candidatos. Con la renuncia se cierra de todos modos una fase negra para la Ciudad Eterna, durante la cual estaba sumida en la incuria y su alcalde resultaba incapaz de administrarla y controlarla.

Una de las ciudades más complejas del mundo, con más de dos mil años de historia, con la presencia del Vaticano, un verdadero enclave que atrae millones de personas al año, naufragaba entre la suciedad, el tráfico enloquecido, la ausencia de transporte público además de la ineficencia y el clientelismo.

Al mismo tiempo la voluntad de alcalde de hacer "limpieza", de combatir la ilegalidad y la corrupción, le valió muchos enemigos: desde los grandes constructores, pasando por los dueños de restaurantes y taxistas, hasta los ausentistas y burócratas.

Médico especializado en trasplantes, ex senador del PD, Marino fue elegido alcalde en julio del 2013 y desde entonces ha sido atacado por todos los frentes, personal, político, administrativo y judicial, si bien es considerado una persona honesta.

"Va a ser interesante ver lo que pasará ahora", comentó en un editorial el diario Il Corriere della Sera. El gobierno liderado por el primer ministro Matteo Renzi, junto con el prefecto de Roma, Franco Gabrielli, tienen veinte días para nombrar un comisario extraordinario que administre la ciudad hasta la celebración de las elecciones, previstas para mayo del próximo año.

Una personalidad muy difícil de hallar y que muchos temen, sobre todo en las páginas web, que represente a la vieja guardia de la política, dispuesta a llegar a acuerdos con los llamados "poderes fuertes", que remaron en contra de Marino.

El alcalde tuvo que hacer frente en diciembre del 2014 a un gigantesco escándalo que reveló la existencia de una red criminal formada por empresarios y políticos de todos los partidos que desde hacía varios años se hacía con las licitaciones públicas.

Pero la mayor preocupación del gobierno es la llegada a Roma de millones de peregrinos con ocasión del Jubileo convocado por el papa Francisco hace sólo siete meses.

Roma, con 2'874,000 habitantes suma 4'321,000 en toda el área metropolitana, y no está preparada para recibir unos 15 a 20 millones de peregrinos y turistas. Para el diario del Vaticano, L'Osservatore Romano y la diócesis de Roma, la ciudad necesita "renacer" y sobre todo una "nueva clase dirigente".

Una ciudad endeudada

La prensa italiana, que atacó sin piedad a Marino en los últimos meses, tuvo que reconocer que a pesar de sus errores y fracasos, el alcalde no era el único responsable de la situación de la ciudad.

Después de décadas de mala gestión, fue el primero en parar los derroches y frenar la gigantesca deuda. Según el diario económico Il Sole 24 Ore llega a 8,650 millones de euros.

"Haremos todo lo posible para que el Jubileo sea un éxito", anunció Renzi, recordando los escándalos de corrupción y retrasos anteriores a la Exposición Universal, que finalmente mantuvo sus promesas este año en Milán.

El anuncio de 30 millones de euros más del fondo de 50 millones ya previstos para el transporte, avenidas y zonas verdes es el primer reto administrativo que tendrá el comisario extraordinario. Las obras deberán comenzar dentro de una semana. Las dos líneas del metro deberán pasar cada 2 o 3 minutos en las horas punta.

Se ha previsto en total treinta proyectos, pero la falta de una dirección clara en las próximas semanas puede retrasar aún más las obras, un fenómeno crónico que genera mucho escepticismo por lo que muchos temen que "regrese la delincuencia" por la puerta trasera a administrar Roma.

Mientras en estos días se ha debatido sobre las presiones que ha recibido Marino, incluyendo las de su propia formación política, el Partido Demócrata (PD) del presidente del Gobierno, Matteo Renzi, ahora la atención se centra en qué pasará con la gestión de la capital en estos momentos difíciles.

Ahora, el prefecto de Roma (delegado de Gobierno), Franco Gabrielli tiene que nombrar a un comisario extraordinario para que administre la capital antes de que se celebren elecciones, no antes de la primavera del año que viene.

El Ejecutivo italiano estudia ya el nombre que sugerirá a Gabrielli, pero además podría decidir que Roma quede intervenida durante un periodo más largo como las próximas elecciones administrativas en el país, previstas para la primavera de 2017.

Renzi baraja nombres

El diario Corriere della Sera escribe hoy que el presidente del Gobierno, Matteo Renzi, baraja ya algunos nombres y tendría en mente la creación de un equipo para gestionar la capital formado por un comisario extraordinario y ocho colaboradores.

El objetivo es atajar el problema de las infiltraciones mafiosas en el ayuntamiento, para las que ya nombró a Gabrielli como asesor de Marino, tras el escándalo de la investigación conocida como "Mafia capital" que destapó una amplia red de corrupción entre el crimen organizado y asesores del ayuntamiento.

Pero también está la delicada organización, logística y con la asignación de las contratas, así como de seguridad, para el Jubileo que durará desde el 8 de diciembre hasta noviembre del año que viene.

Según los analistas, esto ayudaría al Partido Demócrata a reorganizarse ya que se ha anunciado que habrá primarias para buscar un candidato, sobre todo ante el fuerte ascenso del Movimiento 5 Estrellas, que los últimos sondeos sitúan como la primera formación de la capital.

En estos días se han producido manifestaciones de apoyo y recogida de firmas para que Marino permaneciese como alcalde al considerar que sus errores fueron veniales y que se trata de un político honesto. Por ello, la prensa italiana lanza la hipótesis de que Marino este pensando presentarse a las elecciones como candidato de una lista cívica.